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Pesas y sentadillas para llegar a los 100 años

La vecina de Alicante Mercedes Sánchez Llanos, recién convertida en centenaria, hace a diario ejercicio que le ayuda a no perder masa muscular

Pesas y sentadillas para llegar a los 100 años

Pesas y sentadillas para llegar a los 100 años / Pilar Cortés

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J. Hernández

J. Hernández

Nacida el 3 de junio de 1926 en Madrid pero toda la vida vinculada a Alicante, de donde sus padres tuvieron que marcharse como represaliados del franquismo, Mercedes Sánchez Llanos acaba de convertirse en centenaria. Una edad a la que se mantiene en bastante buena forma gracias a las series de pesas que hace a diario, el pedaleo con un aparato adaptado a tal fin e incluso unas sentadillas, eso sí, siriviéndose del sillón. Unos ejercicios que le ayudan a no perder musculatura, algo muy importante conforme se van cumpliendo años y más en su caso, pues de lo contrario se agravarían algunos problemas de movilidad que sufre asociados a la edad. Los estudios demuestran que nunca es tarde para entrenar y que, incluso superando los 100 años, se puede mejorar la fuerza y evitar la dependencia: el ejercicio físico en personas centenarias es vital para mantener la autonomía y la calidad de vida.

En esto tiene mucho que ver el empeño de su hijo Ángel Moreno, con el que vive en una casa en la Playa de San Juan en la que reside asimismo una nieta. Todos se desviven por cuidar a Mercedes, a quien desde el covid le cuesta salir a la calle porque cogió miedo a lo sucedido durante la pandemia. Sí lo hizo el fin de semana a su fiesta de cumpleaños tan especial acompañada de sus seres queridos.

Hasta que llegó el virus temido salía a caminar por la zona y siempre cubría el mismo recorrido, al mismo ritmo, y se medía el tiempo que invertía en completarlo, pues siempre ha sido una mujer muy inquieta, que incluso se "colgaba de las puertas de casa para hacer ejercicio", señala Ángel. Tiene otro hijo y una hija, que viven en Madrid, y seis nietos, uno de ellos residente en Holanda y otro en Dublín.

Vínculos

Tenía tres años (1929) cuando Mercedes retornó a Alicante. Pero fue por poco tiempo puesto que en la posguerra (1936) la familia tuvo que regresar a la capital por represalias políticas. Sin embargo, los lazos y vínculos con la terreta eran fuertes, "veníamos mucho en trenes en los que viajabas toda una noche porque tenía amistades y la casa familiar, y echaba de menos el mar", prosigue su hijo. La frecuencia de sus visitas aumentó con el tiempo hasta que hace unos 20 años Mercedes y Ángel se asentaron definitivamente en la costa alicantina. La centenaria estuvo viviendo en su casa de Santa Pola hasta que, por cuestiones de edad, se la llevó con él a casa.

Mujer fuerte e independiente, explica Ángel que su madre trabajaba en el Instituto Nacional de Previsión, lo que actualmente es el Instituto Nacional de la Seguridad Social. "Sacó unas oposiciones muy altas pero como era mujer la relegaron a un puesto de oficina y cuando se casó, por el mero hecho de casarse, la obligaron a pedir una excedencia. Siempre peleó por recuperar su puesto de trabajo y logró reincorporarse en 1973, poco antes de la muerte de Franco, reconociéndosele la antigüedad por esa excedencia forzosa".

"Ha sido muy luchadora, tenía un club de viajes, participaba en un club de teatro y acudía a un cineclub (todo en Madrid) para socios que no tenía cartel. Desde pequeño vi películas de Buñuel que estaban censuradas y en el cineclub las conseguía", indica el hijo, que define la vida de su madre como "muy feliz" con sus padres (abuelos de él). "Mi abuela llevaba el pelo corto y se vestía a lo garçon en la época de la República. Mi abuelo era de la Institución Libre de Enseñanza. Recibió una educación de corte liberal y abierto".

Madre e hijo en el salón de su domicilio

Madre e hijo en el salón de su domicilio / Pilar Cortés

El Postiguet

Mercedes tiene unos recuerdos más vívidos que otros. Entre los primeros, el mar. "Del Postiguet he disfrutado mucho nadando en el agua mucho, mucho y luego me iba al colegio. Qué felicidad. Eso fue hasta el 36. La guerra fue dura pero la posguerra mucho peor", asegura. Hasta hace pocos años se bañaba en una playa que conoció cuando aún existían los balnearios.

También recuerda lo que el médico le dijo a su madre cuando nació. "Le dijo, esta niña no llega a colmo. Pero he llegado a los 100". En los días más activos ve las noticias y las comenta con su hijo.

Cuando nací el médico le dijo a mi madre: esta niña no llega a colmo. Pero he llegado a los 100

Mercedes Sánchez Llanos

— Centenaria

"Habla de Trump y del problema de Zapatero. Se forma sus opiniones. Cuando yo era pequeño la política era un tema tabú pero culturalmente éramos una familia muy activa. (Mercedes y su marido) se fueron a Portugal varias veces en la época de la Revolución de los Claveles, les encantaba aquel ambiente". La mujer enviudó en 1990. Su esposo era completamente liberal y de hecho el hijo se educó en el Trinity College de Madrid, un colegio aconfesional.

Hoy, la centenaria prefería no hablar de Trump aunque ve el mundo "muy alborotado". Sí explicaba que su puesto en el Instituto Nacional de Previsión era en el registro, y que empezó a trabajar un verano, cuando el personal se marchaba de vacaciones. "Había mucho trabajo atrasado y lo puse al día solita". Eso, a algunas compañeras les molestó, concluye.

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