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La Fundación «la Caixa» impulsa la detección temprana de la dislexia con Dytective

La herramienta digital, facilitada sin coste a los centros educativos, está registrada en 174 colegios alicantinos y en 517 de toda la Comunidad Valenciana

Una maestra impartiendo clase en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir.

Una maestra impartiendo clase en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir. / INFORMACIÓN

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Miriam Vázquez

Miriam Vázquez

La dislexia rara vez se presenta en el aula con una etiqueta clara. A menudo aparece como una lectura entrecortada, una escritura llena de dudas, una dificultad para seguir el ritmo del grupo o una inseguridad creciente ante tareas que otros compañeros resuelven con aparente facilidad. Por eso, detectarla a tiempo puede marcar la diferencia entre una etapa escolar marcada por la frustración y otra en la que el alumno comprende qué le ocurre, recibe acompañamiento y recupera la confianza.

Ese es el objetivo de Dytective, la herramienta digital desarrollada por Change Dyslexia y facilitada sin coste a los centros educativos gracias a la colaboración con la Fundación «la Caixa». Aunque una de las experiencias que mejor ilustra su impacto se encuentra en Alpartir, una pequeña localidad agrícola de la Zaragoza rural, su implantación se extiende ya por toda España y también por la Comunidad Valenciana, donde 517 colegios de primaria están registrados en la plataforma. La cifra representa el 34 % del total de centros de la comunidad. De ellos, 174 se encuentran en la provincia de Alicante.

El dato sitúa a Alicante como uno de los territorios donde esta tecnología empieza a formar parte de la respuesta educativa ante las dificultades de aprendizaje. En una provincia con realidades escolares muy diversas —desde centros urbanos con alta densidad de alumnado hasta colegios en municipios medianos, rurales o con una fuerte diversidad lingüística y cultural—, contar con una herramienta de cribado y entrenamiento cognitivo permite avanzar hacia una atención más temprana, personalizada e inclusiva.

Un alumno durante una de las clases en el centro.

Un alumno durante una de las clases en el centro. / © Fundació ”la Caixa”

Dytective combina un test inicial, orientado a detectar el riesgo de dislexia, con actividades adaptadas al perfil de cada estudiante. A través de ejercicios breves, retos y dinámicas de lectura y escritura, el alumnado trabaja habilidades lingüísticas y cognitivas que pueden integrarse en la rutina escolar. La plataforma, además, permite al profesorado hacer seguimiento de la evolución de cada niño o niña mediante informes y propuestas de intervención.

Su importancia va más allá del uso de una aplicación. En un contexto educativo en el que las aulas son cada vez más diversas, la tecnología puede convertirse en una aliada para detectar señales que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas o confundirse con falta de esfuerzo. La dislexia no tiene que ver con la inteligencia ni con la motivación, sino con la forma en que el cerebro procesa el lenguaje escrito. Nombrarla, explicarla y trabajarla desde edades tempranas evita que muchos alumnos interioricen la idea de que «no sirven» para estudiar.

Del caso de Alpartir al aula valenciana

La experiencia del CEIP Ramón y Cajal de Alpartir ayuda a entender qué puede suponer este cambio en cualquier colegio, también en Alicante. En este centro rural, con tres aulas multigrado en las que conviven niños y niñas de distintas edades, lenguas y procedencias, Dytective se ha incorporado como una herramienta más dentro de un modelo educativo basado en la inclusión y la atención personalizada.

El alumnado trabaja habilidades lingüísticas y cognitivas.

El alumnado trabaja habilidades lingüísticas y cognitivas. / © Fundació ”la Caixa”

Allí estudió Khloe, una alumna con dislexia para quien el diagnóstico supuso un punto de inflexión. «Cuando me hicieron el test, me explicaron qué era la dislexia y me quedé fascinada cuando vi que había más personas como yo», recuerda. Su testimonio revela una dimensión fundamental: saber qué ocurre también alivia. La dificultad deja de vivirse como un fracaso individual y pasa a entenderse como una necesidad educativa que puede ser acompañada.

Su madre, María Ruiz, resume el impacto con claridad: «El uso de la herramienta Dytectivefue un antes y un después: de no poder afrontar las dificultades a conocer qué se puede hacer y mejorar». Para muchas familias, esa transición es decisiva. La detección temprana no solo orienta al profesorado, sino que también ofrece a madres y padres un marco para comprender mejor la experiencia escolar de sus hijos.

Para los docentes, la clave no está únicamente en la tecnología, sino en lo que esta permite activar después: observación, acompañamiento, adaptación metodológica y una mirada menos punitiva hacia el error. «Ahora, gracias al programa EduCaixa, disponemos de ella de forma gratuita y no solo para la dislexia», explica Juan Antonio Rodríguez, director del colegio de Alpartir. También Raquel Gistas, profesora de inclusión del centro, destaca que Dytective favorece la concentración al no incorporar chats ni otros elementos de distracción y plantear las actividades como retos que cada alumno va superando con su contraseña.

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