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¿Por qué arden últimamente tantos vehículos en las carreteras de la provincia de Alicante?

Hay varios factores que ayudan a entender por qué estos incidentes son más frecuentes

Los motivos por los que se incendian tantos coches en las carreteras de la provincia de Alicante

Los motivos por los que se incendian tantos coches en las carreteras de la provincia de Alicante / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Es raro el día en que la Dirección General de Tráfico no reporte el incendio de algún vehículo en las carreteras de la provincia de Alicante: un coche parado en el arcén, humo saliendo del motor, bomberos actuando y retenciones que crecen en pocos minutos. La pregunta surge casi sola: ¿por qué arden últimamente tantos vehículos?

La respuesta no es sencilla, porque cada incendio tiene su propia investigación y no siempre se conoce la causa exacta. Pero sí hay varios factores que ayudan a entender por qué estos incidentes son más frecuentes, especialmente cuando llegan los meses de más calor y movilidad.

El primero es evidente: Alicante tiene mucho tráfico. Autovías como la A-7, la AP-7, la A-31 o la N-332 soportan desplazamientos diarios, tráfico turístico, vehículos de largo recorrido y movimientos intensos en fines de semana, puentes y verano. Cuantos más vehículos circulan, más posibilidades hay de averías, accidentes y sobrecalentamientos.

El calor no provoca todos los incendios, pero ayuda

Un coche no arde solo porque haga calor. Las altas temperaturas no suelen ser la causa única, pero sí pueden actuar como factor añadido.

En verano, el motor trabaja con más exigencia, el asfalto alcanza temperaturas muy elevadas, el aire acondicionado funciona durante más tiempo y muchos vehículos circulan cargados, en trayectos largos o con atascos. Todo eso aumenta el esfuerzo mecánico.

Si el coche está en buen estado, lo normal es que no pase nada. Pero si ya existe una fuga, un cable deteriorado, un manguito viejo, una pérdida de aceite o un problema de refrigeración, el calor puede acelerar el fallo.

La causa más común: averías y mantenimiento insuficiente

Los incendios de vehículos rara vez aparecen “de la nada”. Suelen estar relacionados con fallos mecánicos, eléctricos o con un mantenimiento insuficiente. El RACE señala como causas habituales las fugas de combustible o líquidos inflamables, los fallos eléctricos, el sobrecalentamiento del motor, averías en el sistema de escape o modificaciones no autorizadas.

Así quedó el vehículo incendiado que hizo saltar las alarmas en el centro de Alicante

Así ha quedado el vehículo incendiado que ha hecho saltar las alarmas en el centro de Alicante / Alex Domínguez

Una pequeña fuga de aceite o combustible puede no parecer grave hasta que entra en contacto con una zona muy caliente. Lo mismo ocurre con un cableado deteriorado, una batería en mal estado o un sistema eléctrico manipulado.

Por eso los talleres insisten tanto en las revisiones: no se trata solo de evitar que el coche “deje tirado” al conductor, sino de detectar fallos que pueden convertirse en un riesgo mayor.

Coches más viejos, más riesgo

Otro factor importante es la edad del parque móvil. Cuantos más años tiene un vehículo, más probable es que acumule desgaste en manguitos, juntas, cables, filtros, bomba de combustible o sistema de refrigeración.

Un coche antiguo no tiene por qué ser inseguro si está bien mantenido. Pero si además circula con revisiones retrasadas, neumáticos gastados, fugas no reparadas o piezas envejecidas, el riesgo aumenta.

Un coche ardiendo a la altura de El Moralet

Un coche ardiendo a la altura de El Moralet / INFORMACIÓN

En carreteras con tráfico intenso y temperaturas elevadas, ese desgaste puede pasar factura.

Accidentes que acaban en fuego

No todos los coches que arden lo hacen por una avería previa. A veces el incendio aparece después de un accidente, especialmente en choques por alcance o impactos fuertes.

Un golpe puede romper conductos, provocar fugas, dañar la batería o afectar a componentes calientes del motor. Si hay combustible, aceite u otros líquidos inflamables cerca de zonas de alta temperatura, el fuego puede aparecer rápidamente.

Un coche arde tras un accidente múltiple con cuatro vehículos implicados en la AP-7 a la altura de la Vila

Un coche calcinado en la AP-7 tras chocar contra otro a la altura de La Vila Joiosa / Amaya Marín

Por eso, cuando un vehículo arde tras un siniestro, no siempre significa que el coche ya estuviera mal antes. El propio impacto puede desencadenar el incendio.

El efecto “parece que hay más”

También hay un componente de percepción. Hoy cualquier incidencia se difunde casi en tiempo real: cuentas de tráfico, redes sociales, grupos de mensajería, cámaras, medios locales y avisos de emergencias. Un coche ardiendo en una autovía genera imágenes muy llamativas y retenciones inmediatas, así que se comparte mucho.

Antes de que un coche arda, a veces aparecen avisos. No siempre, pero sí en muchos casos. Conviene parar y revisar si se detecta olor a quemado, humo, pérdida de líquidos, subida anormal de la temperatura del motor, tirones, testigos encendidos o ruidos extraños.

Arde un coche en la A-31 en Petrer

Arde un coche en la A-31 en Petrer / INFORMACIÓN

También hay que prestar atención a manchas bajo el coche, olor a combustible, fallos eléctricos o ventiladores que funcionan de forma anómala.

Seguir circulando “hasta llegar” puede convertir una avería en un problema mayor.

Qué hacer si el coche empieza a arder

Si un vehículo empieza a echar humo o fuego en carretera, lo primero es mantener la calma y buscar un lugar seguro para detenerse, siempre que sea posible. Después hay que apagar el motor, señalizar la emergencia, alejarse del vehículo y llamar al 112.

No conviene abrir el capó de golpe si sale humo, porque la entrada de oxígeno puede avivar las llamas. Tampoco hay que quedarse cerca del coche ni intentar recuperar objetos si el fuego ya está avanzado.

La prioridad no es salvar el vehículo: es proteger a las personas y evitar nuevos accidentes.

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