Menos refugiados y más crisis humanitarias: CEAR alerta del endurecimiento de la política de fronteras en Europa
La entidad presenta su informe en Alicante y sitúa a Venezuela como país con más personas que lo abandonan, mientras que Alemania es el único estado europeo entre los principales en acoger migrantes

Una regulación de migrantes en Alicante para salir del limbo: "Quiero trabajar sin miedo" / Pilar Cortés
Menos refugiados no significa menos problemas en los países de origen. Es la conclusión a la que llega el informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), presentado este miércoles en Casa Mediterráneo y que analiza de manera minuciosa la situación de las personas que intentan huir de las condiciones de pobreza que sufren en sus países.
Según los datos trasladados, en 2025 hubo un total de 117,5 millones de desplazamientos forzados, la mayoría debido a conflictos internos. La cifra refleja un descenso del 5 % respecto al año anterior, pero tal disminución no responde a una solución parcial de las situaciones que invitan a las personas a abandonar su tierra natal, sino al endurecimiento de las políticas migratorias en los países occidentales.
La mayor parte de los desplazamientos a nivel global (tanto a países considerados occidentales como a otros) proceden de Venezuela, Ucrania, Siria, Afganistán y Sudán. De hecho, entre los principales países de acogida solo hay uno que es europeo. Se trata de Alemania, el segundo de una lista liderada por Colombia (con 2,9 millones) e integrada también por Turquía, Uganda e Irán. “La mayor parte de estos países son empobrecidos y no garantizan los derechos humanos”, apuntaba Laura González para destacar las situaciones extremadamente adversas a las que se enfrentan los migrantes.
CEAR alerta de las barreras burocráticas impuestas desde las comunidades autónomas para que los recién llegados puedan acceder a derechos tales como el ingreso mínimo vital
Cada uno de estos países responde un patrón singular, siendo los conflictos y la pobreza denominadores comunes, así como las “persecuciones arbitrarias” y los golpes de Estado frecuentes en diferentes regiones africanas. Otro factor a tener en cuenta es el del cambio climático, “que afecta de manera desigual, especialmente a los países del sur global, donde sufren consecuencias que ellos no han provocado”.
Dificultades para empezar de cero
La sanidad, la educación o la vivienda no son derechos que se adquieren de manera automática por parte de las personas refugiadas. “Las respuestas internacionales son insuficientes”, han advertido desde CEAR. Prueba de esta realidad era el testimonio de Abdou, refugiado maliense que ha explicado su experiencia en la llegada a España tras pasar por Mauritania. “Allí me quitaron todo y me dejaron en la calle”, decía denunciando, también, la actuación policial en el país africano. Tras pasar por Tenerife, fue trasladado a Alicante, donde pudo hacer la entrevista para que le concedieran el asilo un año más tarde de haber hecho la solicitud. “Solo quiero poder trabajar”.
Estas dificultades obligan a que “muchas personas recurran a vías irregulares para acceder a países seguros”, explican desde CEAR. En Europa llegaron en estas condiciones 158.000 personas en 2025, siendo la nacionalidad más numerosa la de Bangladesh. El año anterior fue la de Siria y en países como Mali o Senegal las llegadas irregulares se redujeron en un 50 % debido, precisamente, a que “el cierre de fronteras está funcionando” y “llega menos gente mientras las desapariciones son más elevadas”. También se ha reducido la tasa de reconocimiento europea de protección internacional en un 24 % respecto al año pasado, según la entidad autora del estudio, por las mismas razones.
La mayor parte de las personas que accedieron a Europa irregularmente en 2025 son de Bangladesh
Los acuerdos bilaterales entre Estados para endurecer fronteras sería otra de las causas, como también las barreras burocráticas para que los recién llegados puedan acceder a derechos tales como el ingreso mínimo vital, especialmente en las comunidades autónomas, que “tienen un papel fundamental en el proceso”.
Sonsoles Aldeguer, abogada del CEAR, detallaba aspectos como las complicaciones policiales en los desplazamientos aéreos, terrestres y marítimos y pedía activar mecanismos para garantizar los derechos de las personas refugiadas. “Las miles de muertes evitables son una consecuencia de la externalización creciente del control migratorio y el déficit estructural de vías legales y seguras”, se lee en el informe, donde se destaca que mientras las solicitudes de asilo disminuyen en Europa en países como Noruega o Suiza superan la cifra de 800.000.
La complicación de las rutas, cada vez más “peligrosas” e incluso mortales, y el caldo de cultivo generado por los discursos de odio, que conduce a una parte destacada de la población a rechazar la llegada de migrantes, tampoco contribuyen a mejorar la situación.
Palestina
Uno de los países destacados por CEAR en este contexto es el de Palestina, donde “el genocidio continuó su curso ante la inacción de la comunidad internacional”, en referencia a 2025. En total, 5,9 millones de personas refugiadas proceden de este país, según la entidad, y donde se ha destacado “la catástrofe humanitaria, el hambre como arma de guerra y los asesinatos por parte de efectivos del ejército israelí en las colas de reparto de alimentos”, entre otras actuaciones.
La mayoría de personas argelinas emprendieron rutas en 2025 desde Argelia a Ibiza, pero también a Almería, Murcia y Alicante, optando en este último caso por embarcaciones más pequeñas y rápidas
Haram, gazatí afincado en Alicante, ha ofrecido su testimonio personal sobre esta situación destacando “la situación vivida en los últimos tres años” y sus “dificultades con la burocracia” cuando solicitó asilo. El palestino eligió España como país de acogida por “su amabilidad hacia el país”, y actualmente regenta un local de restauración en Alicante.
Alicante en el informe
En el informe anual de CEAR, titulado “Las personas refugiadas en España y Europa”, Alicante se cita en diferentes ocasiones. Por ejemplo, se habla de que “la mayoría de personas argelinas emprendieron rutas” en 2025 “desde Argelia a Ibiza, pero también a Almería, Murcia y Alicante, optando por embarcaciones más pequeñas y rápidas (de cinco metros de eslora con capacidad para 8-10 personas)”.
Otro dato triste es el de las 51 personas muertas o desaparecidas en la costa de la provincia de Alicante, la cuarta de España en este ranking que lideran las Islas Canarias con 421 personas. A su vez, a la provincia de Alicante llegan alrededor de un centenar de los casi 5.000 niños, niñas y adolescentes que llegaron en 2025 a las costas sin referentes familiares.
Su situación geográfica coloca también a Alicante como lugar de paso de la ruta somalí, que parte de este país africano y el año pasado llegaron a la provincia un 2 % del total, desembarcando la gran mayoría en Canarias (72 %) y en Baleares. Esta ruta de llegada al Mediterráneo tiene dos variantes, la aérea, que pasa por Etiopía, Benín, Nigeria y Argelia; y la terrestre o marítima, en patera en este último caso, que cruza Etiopía, Sudán, Libia y Argelia.
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