Análisis
El silencio como respuesta de Barcala ante Les Naus
Nada queda del alcalde de Alicante que prometió llegar hasta el final tras destapar este diario el escándalo de las adjudicaciones del residencial de viviendas protegidas, ahora investigadas por la justicia y en el centro del debate político

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Hace apenas dos semanas que la dirección nacional confirmó a Luis Barcala como candidato del PP a la Alcaldía para las elecciones de 2027. Cuando los nombres de alternativas al cargo empezaban a aflorar con demasiada rapidez, aunque sin tampoco rotundidad, fue el secretario general de los populares, Miguel Tellado, el encargado de lanzar un oportuno salvavidas al regidor alicantino en la previa de unas Hogueras que, de lo contrario, se le iban a hacer más largas de lo que ya se le hicieron.
Y es que, además, por primera vez en muchos años, los artistas y las comisiones se habían animado a hacer crítica local, y todo gracias a esa onda expansiva del escandaloso reparto de las viviendas protegidas de Les Naus. Esta vez, de hecho, Barcala no posó, como en años anteriores, con ninguno de los ninots que le dedicaron numerosas hogueras. El tema es serio. Y lo sabe, aunque intente disimularlo sin ningún éxito. Así que fue protagonista de las fiestas, muy a su pesar, pero al menos ungido por sus jefes.
Esta semana, todo se ha complicado un poco más. Empezó el lunes negando una reunión, a priori sin más consecuencias, que había revelado el gestor de la cooperativa ante la jueza que investiga las adjudicaciones de Les Naus, en una causa con quince imputados por ahora. Francisco Ordiñana aseguró a mediados de mayo en su declaración como investigado que había mantenido un encuentro con el alcalde a finales de 2023 con el objetivo de lograr una compensación (ya fuera en dinero o con otro solar público) por el aumento de costes en la construcción del residencial. No lo consiguió, según admitió el propio empresario en sede judicial.
Barcala empezó la semana negando una reunión desvelada en sede judicial mes y medio antes y la acabó con su relato más en cuestión que nunca
Barcala, sin embargo, negó la cita este pasado lunes. No tardó poco en hacerlo: más de un mes. "Esas reuniones jamás se produjeron, de hecho, ni siquiera hay constancia de que fueran solicitadas", aseguró el alcalde ante el Pleno a una pregunta de Compromís que había dejado pendiente de respuesta en la anterior sesión, la de mayo. Mucho tuvo que reflexionar la contestación. Demasiado para acabar negando la reunión. Da que pensar.
Y si la semana, en cuanto a Les Naus, empezó regular, no ha podido acabar peor. Aunque en esa actitud de opacidad, Barcala todavía no ha dicho nada, y ya han pasado varios días, sobre el torpedo lanzado por Toni Gallego en el inicio de la comisión de investigación en las Cortes. El exconcejal, que en su día fue fichaje estrella para la lista electoral, desveló que él supo que Rocío Gómez tenía un piso en Les Naus (recordemos, en la primera promoción de vivienda protegida en la ciudad en dos décadas) hace ahora dos años, es decir, año y medio antes de la fecha en la que se enteró Barcala (27 de enero de 2026), según la versión que ha defendido hasta ahora el alcalde y que, cada día que pasa, está más en entredicho.
Hay que ser demasiado ingenuo para pensar que un miembro de un gobierno local con una estructura tan vertical como el de Alicante tenía más información que el propio alcalde, y más estando relacionada con una concejala, la de Urbanismo, con la que Barcala tenía vínculos personales desde antes de que la arquitecta entrara en política.
Hay que ser demasiado ingenuo para pensar que un miembro de un gobierno local con una estructura tan vertical como el de Alicante tenía más información que el propio alcalde
El regidor popular, y no es nuevo, tiene un serio problema de credibilidad por méritos propios. Quien sigue su trayectoria política desde el principio acumula ejemplos de todo tipo. Y, como poco, salvo que Vox quiera pasar de protegerlo -como hace desde que en el pleno extraordinario del 5 de febrero pidiese con énfasis su dimisión- a directamente encubrirlo, el alcalde tendrá que pasar por la comisión de investigación de Les Naus en las Cortes para dar explicaciones, y necesita que sean convincentes que hay mucho en juego, en un órgano donde las mentiras pueden tener consecuencias legales. También sería conveniente que diera las explicaciones en casa, en la comisión municipal, por aquello de las formas, del respeto a sus electores, a sus vecinos.
Qué lejos quedan ya las palabras de Barcala en aquel pleno extraordinario convocado apenas unos días después de que este diario desvelara un escándalo del que el alcalde ya era conocedor y que ya marcará, repita o no en el cargo, su paso por el Ayuntamiento de Alicante. "Estos hechos me indignan y me repugnan como a todos ustedes, tenemos que dar respuesta a un escándalo que no puede quedar sin ella", "Les juro que no voy a parar hasta aclarar esto" o "Estoy absolutamente decidido a llegar hasta el final, caiga quien caiga" fueron algunas de sus categóricas sentencias en esa sesión extraordinaria.
El alcalde está más agazapado que nunca, callado por norma, rechazando acudir a la comisión municipal pese a todos los interrogantes existentes y con un PP que hizo todo lo posible para que no se le incluyese entre los comparecientes en el órgano autonómico
Hoy, cinco meses después, nada queda de todas esas promesas públicas. Una vez más. El alcalde está más agazapado que nunca, callado por norma, rechazando acudir a la comisión municipal pese a todos los interrogantes existentes, que crecen con los días, y con un PP que hizo todo lo posible para que no se le incluyese entre los comparecientes en el órgano autonómico. Como si la indignación ya le fuera cosa del pasado, como si temiera las respuestas pendientes, como si ya no quisiera aclarar nada, como si le diera miedo llegar al final por quien pudiera caer. Y aún queda la vía judicial, por donde a este ritmo acabará pasando medio Ayuntamiento, y puede que no solo técnicos y expolíticos.
Cuando el "dos" del PP nacional lanzó al alcalde ese salvavidas en la previa de las Hogueras para acallar unos rumores siempre incómodos, aunque lo definitivo llegará con el registro de candidaturas a las puertas de las municipales, aseguró que "Barcala y todo su equipo están haciendo un trabajo muy importante". No dijo cuál. De transformación de la ciudad es evidente que no. De mimo (limpieza, zonas verdes o mantenimiento), tampoco. Y de buena política, de transparencia, ante el caso más turbio de todos sus mandatos (y eso que estuvo el "mantecado" de la Policía Local de por medio), menos. Porque no se referiría, con eso del buen trabajo, a torpedear cualquier intento de arrojar luz sobre un caso que tiene indignada a toda la ciudad... ¿No?
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