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Cooperación internacional

La telemedicina abre un puente sanitario entre Alicante y Perú

La primera brigada médica en Chimbote culmina con una red para conectar todo el año a distancia a especialistas de ambos países y resolver casos clínicos

Médicos con vocación solidaria

Médicos con vocación solidaria / Rafa Arjones

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J. Hernández

J. Hernández

Alicantr

Lo que comenzó como una misión médica para atender a la población más vulnerable de Chimbote (Perú) ha acabado convirtiéndose en un proyecto de cooperación sanitaria con vocación de permanencia. La primera brigada sanitaria impulsada desde la provincia de Alicante no solo ha realizado consultas, intervenciones quirúrgicas y actividades formativas sobre el terreno, sino que ha sentado las bases de una red de telemedicina para mantener un contacto permanente entre profesionales sanitarios de ambos países de cara a resolver casos clínicos, compartir conocimientos y formar a médicos y enfermeras desde este lado del Atlántico.

La iniciativa, promovida por el sacerdote benidormense Jaume Benaloy a propuesta del catedrático de Anatomía Alfonso Puchades tras pasar 17 años como misionero en la Diócesis de Chimbote, supone un paso adelante en la forma de entender la cooperación internacional.

El objetivo es crear un puente sanitario y solidario estable que permita acompañar todo el año a los profesionales peruanos mediante consultas y asesoramiento especializado. «Ha sido muchísimo, nos ha desbordado, los profesionales han trabajado duro y no hemos podido atender todas las demandas porque faltaba equipamiento, infraestructura, personal. Pero es un indicador de que hay una necesidad de atención de la salud y de colaboración con el personal sanitario de allí», resume el padre.

Los sanitarios quieren tratar a una bebé con una grave lesión de rodilla por maltrato que podría no andar

Ecuador

El proyecto comenzó a gestarse hace dos años. Estaba previsto desarrollarlo mucho antes en Ecuador, pero la pandemia y la posterior situación de inseguridad obligaron a buscar un nuevo destino. Perú reunía las condiciones necesarias para poner en marcha una iniciativa que aspiraba a ir mucho más allá de una misión asistencial.

Antes del primer viaje con la brigada médica, el padre y el médico realizaron una visita de prospección para conocer sobre el terreno las necesidades sanitarias y comprobar la viabilidad del proyecto. Recorrieron centros asistenciales de Lima, Chimbote y Santa Clotilde, en plena Amazonía peruana, donde un hospital de apenas 35 camas presta asistencia a una población dispersa en un territorio equivalente a un tercio de España y comunicado únicamente por vía fluvial.

Aquella visita permitió detectar importantes carencias sanitarias y seleccionaron la Maternidad de María como base de operaciones al reunir las condiciones para alojar a los voluntarios y atender una elevada demanda asistencial. También confirmó que la cooperación debía combinar la atención directa con el uso de la tecnología para garantizar un seguimiento permanente de los pacientes.

La brigada, que viajó en mayo, reunió a profesionales de los hospitales Doctor Balmis de Alicante, Sant Joan d'Alacant, La Vila Joiosa, Clínico de València y Murcia, unidos por vínculos personales y profesionales. Anestesistas, traumatólogos, cirujanos plásticos, internistas, pediatras, fisioterapeutas, psicólogos y personal de Enfermería participaron de forma completamente voluntaria, asumiendo los gastos del viaje y la estancia.

Jaume Benaloy

Jaume Benaloy / Rafa Arjones

Nos ha desbordado, ha sido un indicador de que hay una necesidad de atención de la salud y de colaboración

Jaume Benaloy

— Sacerdote que ha estado 17 años en Chimbote

Consultas y operaciones

Durante una semana realizaron más de 160 consultas e intervenciones en Cirugía, Traumatología, y otras tantas en Medicina Interna, Pediatría y Rehabilitación. Sin embargo, la magnitud de las necesidades detectadas convenció al equipo de que una brigada anual no era suficiente. El mayor reto era seguir apoyando a los profesionales sanitarios peruanos una vez terminara la expedición estando presentes los 365 días del año gracias a la telemedicina, además de volver al terreno más adelante.

Uno de los principales impulsores de esta idea es Antonio Server, antiguo coordinador quirúrgico del Hospital General Universitario Doctor Balmis. Durante la misión no solo participó en la actividad asistencial, sino que analizó el funcionamiento del centro, evaluó sus recursos y estudió de qué manera podía mantenerse una colaboración permanente.

«Podemos tener un especialista de primer nivel al lado de la cama del paciente en tiempo real. Las radiografías ya son digitales, las analíticas pueden compartirse y muchas consultas pueden resolverse mediante videoconferencia prácticamente con coste cero», explica. A su juicio, la tecnología permite superar una de las principales limitaciones de la cooperación tradicional: la distancia.

Radiología digital

"Mi función ha sido tomar datos de lo que hemos visto y ver posibilidades de mejora en alguna especialidad. Hay alguna cosa que no se hace y se podría resolver mejor. Nos hemos entrevistado con médicos que conocemos todos los alicantinos para mejorar la relación con aquel hospital. Como Paco Sogorb (cardiólogo), se les ha pedido personalmente en qué pueden ayudar con los médicos que están allí en tiempo real por internet y todo el mundo ha dicho que sí; en patologías que aquí podamos colaborar con pruebas más específicas. Incluso la radiología de la Maternidad de María es digital. Cualquier placa la pueden meter en el ordenador y la podemos ver aquí, un electro, una fórmula, una analítica".

Antonio Server

Antonio Server / Rafa Arjones

Las radiografías ya son digitales, las analíticas pueden compartirse y hacer consultas por videoconferencia

Antonio Server

— Médico y organizador

Afirma Server que "`podemos mejorar mucho la vida allí, hay que buscar que se institucionalice pero todo el mundo está encantado en poder aportar, con lo cual podríamos estar un especialista de primer nivel a la cabecera del enfermo en tiempo real. Es algo que puede ser importante para ellos".

La red conectará a especialistas de distintos hospitales de la provincia con médicos y enfermeras de Chimbote para resolver casos clínicos complejos, revisar pruebas diagnósticas, celebrar sesiones clínicas y compartir protocolos asistenciales. La intención no es sustituir el trabajo de los profesionales peruanos, sino reforzarlo cuando sea necesario.

Los primeros pasos ya se han dado. Tras el regreso de la brigada se han remitido recomendaciones para adaptar los quirófanos a estándares internacionales de seguridad, además de protocolos elaborados por especialistas del Hospital General Universitario Doctor Balmis. También se trabaja en la creación de un calendario de sesiones formativas por videoconferencia y en una red de profesionales dispuestos a colaborar de forma voluntaria desde España.

El próximo viaje ampliará la asistencia a las especialidades con más carencias en la Amazonía peruana

Universitarios y sanitarios locales

Ese intercambio de conocimiento constituye uno de los aspectos que más valora el padre Benaloy. Durante la estancia en Perú, la brigada organizó encuentros con estudiantes universitarios y personal sanitario local para compartir experiencias clínicas y actualizar procedimientos. «La presencia de los brigadistas permite formar a los futuros profesionales y replicar buenas prácticas. Si conseguimos que ese conocimiento permanezca allí, habremos conseguido mucho más que realizar una misión asistencial».

La filosofía del proyecto es compartida por Roque Company, anestesiólogo jubilado y uno de los coordinadores de la expedición. Con experiencia en proyectos de cooperación en África (Togo), sostiene que la misión nunca se planteó únicamente como una campaña quirúrgica. «Nuestra idea era trabajar en tres niveles: promocionar la salud, prevenir la enfermedad mediante hábitos saludables y tratar a quienes realmente lo necesitaban. Para hacerlo bien había que conocer primero qué recursos tenían ellos y qué podíamos aportar nosotros».

Roque Company

Roque Company / Rafa Arjones

Poder transmitir mi experiencia y conocimientos a gente que lo necesita es un estímulo

Roque Company

— Anestesiólogo y coordinador

Company considera que esa forma de trabajar permitirá que futuras expediciones tengan un impacto mucho mayor. «No se trata de llegar, operar y marcharse. Lo importante es dejar capacidad instalada, ayudar a organizar recursos y compartir conocimientos para que los profesionales locales puedan seguir ofreciendo una mejor atención cuando nosotros ya no estemos allí». La próxima misión pretende ampliar la asistencia a aquellas especialidades donde se han detectado mayores carencias y extender la colaboración hasta el Hospital de Santa Clotilde, en plena Amazonía.

Las historias vividas durante la expedición explican por qué ese puente sanitario resulta hoy más necesario que nunca. Lucía Fernández Soro viajó a Perú para documentar la expedición y mostrar a la sociedad una realidad desconocida para la mayoría. «He visto situaciones muy duras. La falta de recursos provoca una enorme frustración porque sabes cómo ayudar, pero muchas veces los pacientes no pueden acceder a las pruebas o tratamientos que necesitan. Las primeras cuatro o cinco noches volví con pesadillas intentando asimilar todo lo que habíamos vivido. Hay imágenes que siguen acompañándome cada día», confiesa.

Laura Fernández

Lucía Fernández / Rafa Arjones

Las primeras noches tras volver tuve pesadillas intentando asimilar todo lo que habíamos vivido

Lucía Fernández

— Marketing y Comunicsción. Documentalista de la expedición

Entre todas ellas hay una que resume el sentido de la misión, la de Samara, una bebé de apenas cinco meses con una rodilla luxada y una fractura abierta por los malos tratos sufridos desde su nacimiento que podría no andar. La pequeña fue atendida durante la expedición y su caso conmovió profundamente al equipo médico. «Pienso todos los días en ella. Gracias a los contactos creados durante la brigada estamos intentando conseguir que pueda ser operada», explica Fernández. Su historia demuestra que el trabajo de la brigada no terminó cuando los voluntarios regresaron a España. Muchos casos tienen seguimiento desde Alicante gracias a la red de contactos creada en la misión.

Los integrantes de la primera expedición a Chimbote

Los trece expedicionarios de esta proimera misión de la salud a Perú han sido Silvano Arteaga Fraile (Anestesia); Roque Company Teuler (organizador/Anestesia); Lucía Fernández Soro (Marketing y Comunicación); María Rosa Nogueroles Pérez (Psicología); Antonio Server Gómez (méidico y organizador); Carmen Soro Vicente (Cirugía Plástica); Jaume Benaloy Marco (Padre Jaume/ antiguo misionero en Chimbote); Ángela Casquet Barceló (Pediatria); Álvaro Cort Cerdán (Fisioterapia); Alfonso Cort Gomis (Traumatología); Victoria Lobo Antuño (Medicina Interna); Alfonso Puchades (catedrático de Medicina); y Nieves Torno Bosca (Enfermería).

Colonoscopia

Algo parecido ocurrió con un paciente que necesitaba una colonoscopia y no podía asumir el coste de la prueba. Una de las médicas de la expedición decidió financiarla personalmente y continúa pendiente de su evolución. Son gestos que difícilmente aparecen en los balances de una misión sanitaria, pero que reflejan el compromiso adquirido por sus participaron.

Para Alfonso Puchades, ese compromiso constituye el verdadero éxito. Tras más de 30 años participando en proyectos de cooperación en África e Hispanoamérica, considera que esta brigada demuestra cómo la experiencia y el conocimiento acumulados por generaciones de profesionales sanitarios pueden ponerse al servicio de quienes más lo necesitan.

Alfonso Puchades

Alfonso Puchades / Rafa Arjones

Algunos médicos han podido asistir a gente ingresada y la pediatra a niños abandonados del orfanato del hospital

Alfonso Puchades

— Catedrático de Medicina

«He viajado por numerosos países y siempre pensé que podía reunir a antiguos alumnos y compañeros médicos para compartir ese conocimiento. Lo mejor de esta primera misión es que todos quieren volver. Esa es la prueba de que la experiencia transforma tanto a quien recibe la ayuda como a quien la presta». Los brigadistas visitaron el Hogar de la Paz de las Misioneras de la Caridad, un orfanato y un asilo de ancianos en Casma. Allí detectaron nuevas necesidades asistenciales que podrían incorporarse en futuras expediciones, ampliando un proyecto que ya mira más allá de Chimbote.

La psicóloga peruana Carmen Violeta Sánchez Villegas se vinculó a la misión a través del padre Benaloy, que fue capellán del Colegio Macular de la Merced de Chimbote donde estudió. «Para mí ha sido una persona faro. De esas personas que iluminan tu vida en momentos desafiantes como es la adolescencia». Observa esta iniciativa como una oportunidad para fortalecer un sistema sanitario que todavía afronta importantes carencias. «Estas misiones transforman vidas. No solo por la atención médica que ofrecen, sino porque generan esperanza, forman a profesionales y mejoran la calidad de vida de muchas familias», asegura.

Carmen Violeta Sánchez

Carmen Violeta Sánchez / Rafa Arjones

El hecho que hayan venido de tan lejos y por una motivación intrínseca de ayudar es totalmente inspirador

Carmen Violeta Sánchez

— Psicóloga peruana

Sánchez recuerda que numerosos asentamientos humanos en la zona siguen teniendo graves dificultades para acceder al agua potable, al saneamiento y a la atención sanitaria. «Perú necesita este tipo de iniciativas. La cooperación internacional no solo salva vidas; también inspira vocaciones y demuestra que otra forma de hacer medicina es posible».

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