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Luis Esteve, centenario: "A una edad ya no quieres enredos, si acaso quieres sueños"

El exsubdirector de la Tesorería de la Seguridad Social en Alicante, que acaba de cumplir un siglo de vida, piensa en "lo que hubiera querido ser", aunque admite haber sido "feliz" tras una vida "normal"

Cien años y mil recuerdos

Cien años y mil recuerdos / Alex Domínguez

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Andrés Herrero Gutiérrez

Andrés Herrero Gutiérrez

Mutxamel

Un periódico, una tablet, un smartphone y un montón de fotos en blanco y negro reposan ordenados sobre la mesa frente a él. Luis Esteve, que el 7 de julio cumplió 100 años, vive con su hija, yerno y nietos en un luminoso chalet, donde conversa con INFORMACIÓN. "Cuando cumples tantos años, te vienen recuerdos gratos", reflexiona Esteve. "Si hay algún recuerdo que no te mola, lo apartas, sencillamente", añade. "A una edad ya no quieres enredos, si acaso quieres sueños. Y entonces sueñas lo que hubieras querido ser", explica este antiguo subdirector de la Tesorería de la Seguridad Social en la provincia de Alicante.

"Nunca quise abandonar Alicante", señala al recordar que le ofrecieron un ascenso a cambio de irse a otra delegación. "Era desarraigarme y me cogió de mayor", explica. Esteve nació en Monóvar, donde pasó la Guerra Civil. A los 18 años emigró con su padre a la capital provincial, donde ha vivido la mayor parte de su vida. Un bigote estilo José Luis López Vázquez y una gran afición a la literatura han acompañado la existencia de este alicantino.

Luis Esteve con su hija Teresa y su yerno Emilio Asensio en su casa de Mutxamel, el 8 de junio.

Luis Esteve con su hija Teresa y su yerno Emilio Asensio en su casa de Mutxamel, el 8 de junio. / Alex Domínguez

"Al final de la calle Mayor, cuando desemboca la plaza que hay detrás del ayuntamiento [plaza de la Santísima Faz], había una librería de lance —de libro viejo— donde nos reuníamos los aficionados a la literatura", recuerda. En la tertulia a veces participaba el padre de Agatángelo Soler —alcalde impulsor de la Explanada—, que tenía al lado una farmacia. La censura hacía "muy difícil estar al día literariamente", recuerda. El dueño le regaló un libro que resultó ser Vientos del pueblo, del Miguel Hernández. "Fue cuando descubrí al poeta", remarca. "Él ahora se maneja con la tablet y el móvil perfectamente", explica su hija Teresa Esteve.

Gaspar, Ricardo y Antonio

"Primero fue Gaspar; luego, Antonio; y el último, Ricardo", lamenta Esteve al recordar la muerte de todos sus amigos, aunque con frecuencia se telefonea con su primo de 101 años. De estos y otros amigos recuerda anécdotas de juventud. "Un día un amigo íntimo y yo conocimos a unas chicas y las invitamos al Club Montemar [una de las instituciones deportivas más emblemáticas de Alicante] que en aquella época, estaba por Carolinas", recuerda. "Y allí bailando con estas chicas, llegó una hermanita de una de ellas y gritó: ¡Han venido los novios! ¡Han venido los novios! Y las amadas se levantaron como locas y empezaron a correr", recuerda mientras ríe.

Fotografía antigua del equipo de hockey en el que jugó Luis Esteve

Fotografía antigua del equipo de hockey en el que jugó Luis Esteve / Alex Domínguez

La Explanada era el lugar "donde nos conocíamos". "Había tres paseos: el de los mayores, el de los jóvenes y el de los gamberros, como decíamos nosotros", recuerda. "Íbamos con dos chicas, vino una vendedora de jazmines —muy habitual entonces en la Explanada— y les puso el ramillete de jazmín. Yo miraba a mi amigo, y mi amigo, que era más alto que yo, me miraba a mí como diciendo: si no tengo una perra. No teníamos ni cinco céntimos en el bolsillo para pagar un ramo", recuerda. "He sido feliz, me casé con la mujer que quería y tuve tres hijos", concluye Esteve.

Una vida normal

"El deporte me encanta", asegura. "Creo que me encanta porque he sido un negado para todos los deportes", señala con cierta ironía. Jugó a fútbol y a hockey en el Club Montemar, aunque cree que no destacó "en nada". Y así con la natación, el balonmano y el baloncesto. Estos días ha apoyado desde casa con entusiasmo a la selección en el Mundial, que ya ha alcanzado las semifinales por segunda vez en su historia.

Esteve cree que ha tenido una vida "normal" y que pertenece a esa "pléyade" descrita por Antonio Machado en el poema He andado muchos caminos: "Son buenas gentes que viven, / laboran, pasan y sueñan, / y en un día como tantos, / descansan bajo la tierra". Y asegura que es "el epitafio" que le van "a poner en la tumba".

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