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La Virgen del Carmen desembarca en el Postiguet entre antorchas, fuego y fervor marinero

La imagen ha llegado por mar hasta el Postiguet y cientos de fieles la han recibido antes de iniciar su traslado hacia Santa María

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Borja Campoy

Borja Campoy

Alicante

La Virgen del Carmen ha tocado tierra esta noche en la playa del Postiguet entre antorchas, fuegos artificiales y gritos de devoción. Cientos de personas han acompañado el desembarco de la patrona de los marineros y su posterior recorrido hasta la basílica de Santa María, en uno de los actos más populares y emotivos de la celebración organizada por la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Alicante.

La imagen ha llegado por mar en un falucho de remo después de que la organización estudiara previamente el viento y el estado del oleaje para evitar contratiempos. En la arena, los hermanos de la cofradía y numerosos visitantes han esperado con antorchas encendidas, que han servido de guía para que la embarcación alcanzara el punto exacto de la playa previsto para el desembarco.

El momento más esperado se ha producido cuando la proa ha tocado la orilla. La Virgen ha sido portada desde la embarcación por integrantes del Club Puerto de Alicante, sus custodios durante el trayecto marítimo, mientras el hermano mayor de la cofradía la esperaba a pie de playa. El cielo se ha iluminado con los fuegos artificiales y los asistentes han recibido la imagen con aplausos y muestras de fervor.

“Es el momento más emotivo, porque significa que todo ha salido bien y sin incidencias”, ha explicado el mayordomo de la cofradía, Vicente Giner. La escena ha congregado cada vez a más personas conforme el movimiento en la playa ha atraído a vecinos y visitantes.

Una vez fuera del falucho, la Virgen ha sido colocada en unas andas diseñadas específicamente para el traslado. El cortejo ha recorrido el paseo del Postiguet flanqueado por antorchas y se ha adentrado después en el Raval Roig, el histórico barrio marinero de Alicante. Allí se ha producido el encuentro con la Virgen del Socorro, antes de que la comitiva continuara por la calle Villavieja en dirección a la basílica.

Durante el recorrido se han lanzado aleluyas blancas y marrones, los colores de la cofradía. La entrada en Santa María se ha desarrollado con el templo a oscuras, mientras los asistentes aguardaban la aparición de la imagen ya entronizada en su paso procesional. A medianoche, las puertas se han abierto y las campanas han comenzado a repicar para recibir a la Virgen, presentada como Reina y con el traje que Tomás Valcárcel bordó en 1944.

Para el desembarco, la imagen ha lucido también una vestimenta confeccionada especialmente para la ocasión: manto blanco, saya marrón y un escapulario bordado por Pepe Espadero con una rosa de los vientos en oro. Una capa de seda bordada, concebida como capote de traslado, ha completado el conjunto durante el trayecto marítimo. En el falucho se ha instalado además una peana específica para facilitar el embarque y la bajada con la solemnidad requerida.

La cofradía ha recuperado con este acto una tradición que antiguamente se limitaba a un breve recorrido desde el club náutico hasta las escaleras de la Reina del puerto. El desembarco en el Postiguet ha permitido acercar la imagen a la ciudad y hacer partícipes a los asistentes del traslado hasta la basílica. “Es un acto popular para que la gente pueda tener cerca a la Virgen y para que bendiga las aguas de Alicante”, ha destacado Giner.

La celebración continuará este sábado con la procesión solemne. Cerca de un centenar de costaleros, repartidos en dos cuadrillas, portarán a la Virgen por un recorrido que volverá a subir hasta San Roque a través de la calle Toledo. Los vecinos la recibirán con pétalos en unas calles estrechas donde los cuatro nuevos candelabros de plata pasarán a escasa distancia de los balcones.

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