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El Orgullo toma el corazón de Alicante con una marcha entre la fiesta y la reivindicación

La manifestación, en la que han participado unas 10.000 personas, ha recorrido las principales calles del centro en una tarde marcada por la música, las carrozas y la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+

10.000 personas participan en la manifestación del Orgullo en Alicante

Jose Navarro

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Sara Rodríguez

Sara Rodríguez

La música sonó, las banderas arcoíris ondearon y el centro de Alicante volvió a convertirse este sábado en el punto de encuentro de miles de personas que celebraron el Orgullo LGBTIQ+ sin renunciar a la reivindicación. Alrededor de 10.000 personas, según la estimación de la Policía Nacional, participaron en una manifestación que este año estrenó su salida desde la avenida de Maisonnave y recorrió las principales calles de la ciudad en un ambiente festivo, reivindicativo y de convivencia.

Las tres entidades convocantes (Alicante Entiende, Fundación de Mar a Mar y Entendemos LGBTIQ+) apostaron por este nuevo punto de partida para dar mayor visibilidad a una movilización que reunió a personas de todas las edades y varias generaciones. Desde quienes vivieron décadas de represión hasta jóvenes que han crecido con derechos ya conquistados, pero que insistieron en la necesidad de seguir defendiéndolos.

La marcha avanzó por la avenida de Federico Soto en dirección a la plaza de los Luceros entre música, aplausos y una marea de banderas arcoíris. El ambiente fue de celebración, aunque sin perder el carácter reivindicativo que define al Orgullo. "Si os da vergüenza, el Orgullo es protesta", corearon los asistentes durante buena parte del recorrido, donde también estuvieron presentes banderas de Palestina.

Una gran bandera arcoíris, portada por decenas de participantes, se convirtió en una de las imágenes más llamativas de la jornada. Pero no fue la única. Hubo patinadores que recorrieron el itinerario con los colores del colectivo, batucadas que marcaron el ritmo de la manifestación, carrozas con música, grupos de baile improvisados y cientos de personas que convirtieron las calles del centro en una auténtica fiesta reivindicativa.

La banda sonora también reflejó esa diversidad. Canciones como La Campanera se mezclaron con éxitos de Lady Gaga o Lola Índigo mientras los asistentes avanzaban entre bailes, consignas y aplausos. Pese al intenso calor y la elevada humedad que marcaron la tarde, la participación no decayó. Los abanicos con los colores del arcoíris se convirtieron en el accesorio más repetido de la manifestación, utilizados tanto para aliviar las altas temperaturas como para acompañar el ambiente festivo.

Una lucha que continúa

Entre los asistentes, las reivindicaciones estuvieron muy presentes. "Es necesario que salgamos a la calle porque los derechos nunca son definitivos. Con el auge de la extrema derecha sentimos que hay discursos que vuelven a cuestionar quiénes somos y eso no lo podemos permitir", afirmó María Gómez, que acudió junto a un grupo de amigos.

En la misma línea se expresó Carlos Martínez, quien aseguró que "el Orgullo no es solo una fiesta. Es el recuerdo de quienes lucharon antes que nosotros y una forma de decir que seguimos aquí porque todavía queda mucho por hacer".

Para Lucía Fernández, la manifestación también fue un mensaje dirigido a los más jóvenes. "Quiero que cualquier adolescente pueda crecer sin miedo a decir a quién quiere. Salimos por quienes ya no tienen miedo y por quienes todavía no pueden dar ese paso".

Visibilidad

También participó Javier Sánchez, que destacó la importancia de la visibilidad. "Hay quien piensa que ya está todo conseguido, pero basta con escuchar algunos discursos para entender que no. Hoy estamos celebrando, pero también defendiendo nuestros derechos".

Por su parte, Andrea López puso el acento en el valor de la diversidad. "Lo bonito del Orgullo es ver a familias enteras, personas mayores, jóvenes, amigos... Todos compartiendo el mismo espacio para reivindicar el respeto y la igualdad. Eso demuestra que esta lucha es de toda la sociedad".

La manifestación continuó hasta la plaza del Ayuntamiento, donde la jornada se prevé que concluya con una gran fiesta que se prolongará hasta la una de la madrugada. Alicante volvió a teñirse de los colores del arcoíris en una cita que combinó celebración, música y reivindicación para recordar que, pese a los avances conseguidos, buena parte del colectivo considera que la defensa de los derechos LGTBIQ+ sigue siendo una tarea vigente.

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