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HACE 50 AÑOS | Del 13 al 19 de julio de 1976

Santa Pola, el municipio de moda en verano

Explosión de turismo, con todas las camas completas y los restaurantes, desbordados

Hace 50 años en Alicante. Del 13 al 19 de julio de 1976: Santa Pola cuelga el cartel de completo

Hace 50 años en Alicante. Del 13 al 19 de julio de 1976: Santa Pola cuelga el cartel de completo / Rafa Arjones / Perfecto Arjones

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Ramón Pérez

Ramón Pérez

En 1976 Santa Pola contaba con poco más de 21.000 habitantes empadronados. Municipio costero, tranquilo, donde todos se conocían y donde se vivía mayoritariamente en valencià. Sin embargo, ese andar por casa eclosionaba en los meses de verano y aquellos días, tales como estos pero de hace 50 años, la localidad se multiplicaba hasta el extremo: 70.000 almas por las calles.

A partir del 20 de julio Santa Pola colgaba el cartel de todo completo. Playa Lisa era uno de los centros neurálgicos de la diversión y el veraneo. Los turistas agotaban existencias del caldero, el plato más solicitado, con su inseparable alioli y la salmorreta. El Batiste seguía siendo la referencia de los restaurantes en aquel 1976 que además de lo turístico también dejaría grandes titulares para la localidad. A finales del mes de diciembre, unas obras de construcción en Santa Pola destaparon los restos de una importante ciudad romana del Bajo Imperio. Este hallazgo confirmó la ubicación de la antigua Portus Illicitanus, el puerto comercial romano de la vecina ciudad de Ilici, actual Elche.

Con el verano como protagonista imprescindible de aquellas semanas varios pueblos de la provincia maniobraban en pos de mejoras: Alicante retiraba las piedras del Cocó y reponía arena en una operación de emergencia y Dénia alzaba la voz contra su pérdida gradual de zona arenosa en su playa. «Perdemos un metro cada año, es un peligro y uno de los problemas más urgentes que tenemos, junto a la depuradora y el trasvase del Júcar», decía su alcalde, José Sastre. La también costera Benissa andaba en otras; alejada del sol y las olas, su batalla aquellos días era otra: 34 agricultores mostraban su disconformidad a la construcción de la autopista y se oponían a la ocupación temporal de sus tierras alegando que se trataba del cogollo (sic) agrícola de la zona.

Benidorm brillaba aquellos días con una luz diferentes gracias a su festival de la canción, en el que se impondría Dyango con la canción Si yo fuera él, escrita por Rafael Gil. Aquella edición, la número 18, fue objeto de mucha polémica y el público brindó un sonoro abucheo al jurado por descontento con las votaciones. Nombres como Rafaella Carrà o Rocío Jurado dieron lustre a aquella gala celebrada en la plaza de Toros y presentada por Teresa Gimpera.

A nivel nacional, el gran tema era la legalización de los partidos políticos; mientras, Alicante legislaba para frenar el ruido de las motocicletas: 80 decibelios, límite máximo. La Policía Local comenzaba a actuar y las motos de escape libre tendrían 500 pesetas de sanción. El sonómetro, el aparato que medía todo aquello, era una palabreja que comenzaba a ocupar líneas de periódicos y conversaciones a pie de calle. Entre los alicantinos también era tema de debate el precio de la cigala, entre 200 y 800 pesetas el kilo, y sobre todo la aparición de una escuela improvisada en Divina Pastora. Una vecina había montado en la calle cuando caía la tarde unas clases para los niños. Aquella escuela de Luz ofrecía un repaso para los vecinos del barrio y estaba cogiendo mucha fama; tanto que algún niño incluso se traía una mesita de casa: «Me obliga mi abuela a traerla», decía a INFORMACIÓN. El tema tenía algo más de miga porque Luz, la vecina, había solicitado al Ayuntamiento que les abrieran un aula del colegio del barrio para esas clases estivales y había recibido una negativa.

Al mismo tiempo que la horchata batía récords en la ciudad de Alicante (8.000 litros diarios consumidos) y la exposición del juguete abría sus puertas en Ibi (se decía que eran mil metros lineales de estanterías), Julio Iglesias y Mari Carmen y sus muñecos calentaban motores para su actuación en el Gallo Rojo. Además, el Hércules llegaba a un acuerdo con el Ayuntamiento de El Campello para entrenar en su polideportivo, el Club Atlético Montemar nombraba a Alejandro Lamaignère como vicepresidente y el presidente del Alicante, Sánchez Llanos, dimitía «irrevocablemente» por escasa ayuda.

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