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La basura, los malos olores y las plagas desesperan a los vecinos de El Pla-Carolinas

Los residentes alertan de contenedores desbordados, acumulación de residuos y una suciedad constante que agrava los problemas de salubridad en puntos del barrio

Bolsas, cajas y otros residuos se acumulan junto a unos contenedores desbordados en la zona de El Pla-Carolinas de Alicante

Suciedad en la avenida Holanda de Alicante / INFORMACIÓN

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Borja Campoy

Borja Campoy

Alicante

La acumulación de basura, los malos olores y la presencia de cucarachas y mosquitos se han convertido en un problema cotidiano para los vecinos de El Pla-Carolinas. Residentes de la zona comprendida entre Las Cigarreras y Pío XII aseguran que los contenedores permanecen llenos con frecuencia, que los residuos se amontonan sobre las aceras y que las actuaciones puntuales de limpieza no consiguen evitar que la suciedad reaparezca.

Uno de los puntos más afectados se encuentra en la calle Alcalde Suárez Llanos, donde varios contenedores se concentran junto a viviendas y establecimientos comerciales. Verónica Bisquert, vecina del número 8, explica que la situación se agrava cada verano por el calor y por el depósito de bolsas fuera del horario establecido.

“A las diez de la mañana ya están llenos los contenedores”, afirma, pese a que el horario de depósito está limitado. A su alrededor se acumulan bolsas, cajas, restos orgánicos y enseres que reducen el espacio disponible en la acera. Los líquidos que desprenden algunos residuos terminan extendiéndose por el pavimento y, según los residentes, permanecen durante días sin que se baldee la zona.

El problema no se limita a los depósitos de basura. En los bancos situados se reúnen habitualmente grupos de personas para beber, comer y fumar. Después quedan latas, botellas, cristales, envases y restos de comida tanto sobre los bancos como en las papeleras y en el suelo.

Restos de latas, botellas y comida acumulados alrededor de los bancos del barrio

Restos de latas, botellas y comida acumulados alrededor de los bancos del barrio / INFORMACIÓN

Rosa Berenguer señala que este mobiliario urbano ha dejado de estar disponible para el uso habitual de los residentes. “No son bancos en los que nos podamos sentar los vecinos porque los han tomado por asalto”, lamenta. La situación, añade, se reproduce a distintas horas del día y no responde únicamente a concentraciones nocturnas.

La imagen que desprende el barrio es la de decenas de latas y botellas alrededor de los bancos, así como contenedores rodeados de bolsas y cartones. Bisquert asegura que estas reuniones pueden producirse por la mañana, al mediodía o por la tarde, especialmente en las inmediaciones de un establecimiento de alimentación que también vende bebidas.

La consecuencia más visible es la suciedad, aunque los residentes centran buena parte de su preocupación en sus efectos sobre la salubridad. Los testimonios coinciden en la presencia habitual de cucarachas y mosquitos, además de malos olores intensificados por las altas temperaturas. Bisquert sostiene que también han visto ratas en el entorno.

El barrio está abandonado y las limpiezas puntuales no solucionan la suciedad diaria

Verónica Bisquert

— Residente en el barrio

“Es totalmente insalubre y nos afecta de muchas formas, también socialmente. Nos da vergüenza que vean lo que tenemos en la puerta”, explica Berenguer. La vecina describe regueros de líquidos procedentes de las bolsas y residuos orgánicos expuestos al calor sin una limpieza profunda posterior.

La acumulación afecta igualmente a los comercios próximos. Los residentes citan una panadería, una tienda de muebles de cocina y distintos portales que soportan residuos y olores junto a sus accesos. Bisquert considera que esta imagen perjudica a los establecimientos y a quienes transitan a diario por la calle.

Los vecinos han comunicado la situación tanto al Ayuntamiento como al servicio de limpieza. Según relatan, cuando presentan una incidencia acude un operario, retira los residuos acumulados y la petición se da por resuelta. Sin embargo, al día siguiente vuelven a aparecer bolsas, latas y restos de comida.

Residuos y envases esparcidos por la acera junto a uno de los bancos de la zona

Residuos y envases esparcidos por la acera junto a uno de los bancos de la zona / INFORMACIÓN

“Vienen de forma puntual y recogen. Al día siguiente se vuelve a acumular todo”, resume Berenguer. Los residentes reclaman una actuación sostenida que incluya más limpieza, baldeo y desinfección de los contenedores, además de vigilancia contra el incivismo para impedir que se depositen residuos fuera de horario o se abandonen enseres en la vía pública.

Bisquert recuerda además que, en los días previos a Hogueras, se anunció la suspensión de la recogida en determinados puntos del barrio. Según su versión, la zona permaneció varios días con contenedores llenos y el servicio se limitó a retirar algunas bolsas del suelo sin vaciar los depósitos.

A esta situación se suma, según los testimonios, el agua procedente de aparatos de aire acondicionado que cae directamente sobre la acera desde algunas viviendas y pisos turísticos. Berenguer asegura que los peatones deben esquivar los charcos mientras caminan y considera que este problema contribuye al deterioro general del entorno.

Los vecinos que cumplimos las normas no tenemos por qué soportar esta situación

Rosa Berenguer

— Residente en el barrio

Los residentes piden al Ayuntamiento que exija a la concesionaria de limpieza una atención más continua y que adopte medidas contra quienes incumplen las normas. “Los vecinos que hacemos las cosas bien no tenemos por qué tolerarlo”, afirma Berenguer. Bisquert coincide en que no basta con responsabilizar a la ciudadanía por sacar la basura a deshoras: “Si alguien lo hace, tienen que vigilar y multar”.

Los vecinos reclaman una respuesta que vaya más allá de retirar los residuos cuando presentan una queja. A su juicio, el problema se ha cronificado y se repite cada verano sin que las intervenciones puntuales consigan mejorar de forma estable las condiciones de la calle.

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