Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Espacio degradado

Asentamientos, suciedad e inseguridad frente a Casa Mediterráneo en Alicante

Vecinos y visitantes alertan de malos olores, basura acumulada y temor al atravesar una zona que se prolonga hacia Canalejas, la estación de autobuses y Óscar Esplá

Tres personas sin hogar descansan en un banco junto a Casa Mediterráneo, rodeadas de enseres y residuos

Basura y abandono frente a la fachada de Casa Mediterráneo / Pilar Cortés

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Borja Campoy

Borja Campoy

Alicante

Botellas, latas, cartones de vino, restos de comida, prendas de ropa y hasta varios pares de zapatos se acumulan bajo los bancos y entre los arbustos de la plaza del arquitecto Miguel López. Frente a la fachada principal de Casa Mediterráneo, varias personas sin hogar pasan buena parte del día y también pernoctan en un espacio céntrico de Alicante que vecinos y turistas describen como sucio, degradado y cada vez más difícil de atravesar.

La plaza se ha convertido en el epicentro visible de un problema que, según los residentes, se extiende por otros puntos próximos. La presencia de personas que duermen en la calle continúa hacia Canalejas, los alrededores de la estación de autobuses, los soportales de Óscar Esplá y el Parque del Mar. Bancos, zonas de césped, fuentes y rincones protegidos sirven de refugio improvisado, acompañados en ocasiones por tiendas de campaña, maletas y otras pertenencias.

La asociación de vecinos Parque del Mar ha puesto recientemente el foco sobre el estado de la plaza y de los terrenos de Adif situados en la parte posterior de Casa Mediterráneo. La queja vecinal advierte del contraste entre el valor cultural e institucional del edificio y el abandono que aprecia en su entorno inmediato. Una situación que los testimonios recogidos sobre el terreno aseguran que se arrastra desde hace tiempo.

Hay basura, malos olores y tiendas de campaña, nos da miedo pasar y sentarnos allí

Gloria Arcos

— Vecina de la zona

“Cuando queremos pasar por esa zona se ve que está llena de basura y huele mal porque hacen sus necesidades allí”, explica Gloria Arcos. La vecina señala que algunas personas se lavan en los chorros de agua y llegan a instalar carpas. “Da miedo ir y no podemos sentarnos en aquellos bancos porque están llenos de mugre”, añade.

Mari Carmen García ha dejado directamente de recorrer este itinerario. Antes paseaba hasta el Parque del Mar, lo que la obligaba a atravesar la zona, aunque asegura que lleva más de un año sin hacerlo por temor. Relata que una vecina sufrió un asalto y que desde entonces tiene “vetado” ese entorno. “Es una pena porque es un parque bonito”, lamenta.

Detalle de un banco de la plaza, frente a Casa Mediterráneo

Detalle de un banco de la plaza, frente a Casa Mediterráneo / PILAR CORTES

Su descripción amplía el problema a buena parte del área situada entre el centro y el frente litoral. “Hay personas durmiendo hasta Canalejas, frente a la estación de autobuses y en los soportales de Óscar Esplá”, señala. También menciona ropa lavada en las fuentes, residuos y malos olores. “Casa Mediterráneo es preciosa y mira la imagen que hay”, resume.

No es culpa de quienes duermen en la calle, sino del abandono municipal de la zona

Fernando Arribas

— Vecino de la zona

Silvia López ofrece una visión similar. Habla de personas que duermen alrededor de la plaza, la estación de autobuses y otros espacios cercanos, algunas de ellas dentro o junto a zonas infantiles. Asegura que quienes pasean con perros evitan aproximarse por la presencia de restos de comida, botellas y ropa tirada. “Por la noche, olvídate de pasar”, afirma.

La vecina también critica que el Parque del Mar permanezca cerrado para los ciudadanos en determinados horarios, pese a que algunas personas accedan al recinto para dormir. “Es un trozo de pulmón que tendríamos para ir a pasear”, sostiene. Entre las escenas que más le incomodan están los comentarios de turistas que contemplan el estado del entorno. “Me da vergüenza”, reconoce.

Hace más de un año que no paseo por allí porque me da miedo y evito parar por la zona

Mari Carmen García

— Vecina de la zona

Esa percepción se repite entre quienes visitan Alicante. Carla Pérez, turista que recorría la zona con menores, admite sentir intranquilidad al encontrar personas durmiendo y consumiendo alcohol. “Pueden ser personas tranquilas, pero no sabes cómo van a reaccionar”, explica. Su preocupación se centra especialmente en el paso de familias y niños por un espacio turístico y cercano a la estación.

No todos los vecinos señalan a quienes viven en la calle como responsables principales. Fernando Arribas dirige sus críticas al Consistorio por la falta de limpieza y atención. “Esta zona está muy sucia y dejada, pero no es culpa de los que duermen en la calle. Es del Ayuntamiento, que tiene esto abandonado”, afirma.

El Parque del Mar es un pulmón para pasear pero los vecinos ya no podemos disfrutarlo

Silvia López

— Vecina de la zona

Arribas considera que quienes encuentran un espacio de césped o un banco buscan simplemente un lugar donde descansar. También critica el rechazo social y la instalación de verjas en algunos portales para impedir que sean utilizados como refugio. “Hay mucho racismo y clasismo contra ellos”, sostiene, antes de reclamar más zonas verdes y una limpieza adecuada en la ciudad.

Las imágenes de la plaza muestran que la situación no se limita a las horas nocturnas. A plena luz del día permanecen varias personas junto a bancos y jardines, rodeadas por maletas y pertenencias. En algunos puntos, los desperdicios forman acumulaciones visibles bajo el mobiliario urbano y entre la vegetación.

El director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, recuerda que la institución no tiene competencias sobre la plaza. “Cuanto más limpia esté la ciudad, mejor para todos”, señala Perelló, quien valora que los vecinos comuniquen situaciones que puedan corregirse, aunque remite la responsabilidad sobre el mantenimiento del entorno a las administraciones competentes.

La realidad de la plaza reúne dos problemas diferentes que terminan superpuestos: el deterioro de un espacio público céntrico y la situación de quienes no disponen de otro lugar donde vivir. Entre ambos quedan unos vecinos que evitan pasar, visitantes que se llevan una mala imagen y una fachada institucional rodeada de basura, pertenencias y refugios improvisados.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents