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Lo que hay detrás de la fisura de dos metros en el ficus del Raval Roig de Alicante

Los expertos señalan que las altas temperaturas, el estrés hídrico y las condiciones del terreno pudieron debilitar el ejemplar centenario de 18 metros hasta provocar la fractura de una de sus ramas principales

Continúa la poda y el saneamiento del ficus centenario del Raval Roig

Alex Domínguez

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Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Alicante

El calor extremo que está soportando Alicante este verano y las condiciones del suelo donde hunde sus raíces el ficus centenario del Raval Roig pueden estar detrás de la fisura de más de dos metros detectada en una de sus ramas principales. El ejemplar, situado junto a la entrada del túnel de acceso al ascensor del castillo de Santa Bárbara, sufrió este martes una grieta estructural de dos metros que obligó a intervenir de urgencia para evitar la rotura de una rama de grandes dimensiones, pero el episodio vuelve a poner el foco sobre cómo afectan las altas temperaturas prolongadas y el estrés hídrico a los árboles monumentales de la ciudad.

El daño fue localizado durante una inspección rutinaria del arbolado monumental realizada por los técnicos del servicio de zonas verdes del Ayuntamiento de Alicante, que este miércoles continuaban trabajando en la zona retirando restos de poda y asegurando la estructura del árbol. La fisura afectaba a uno de los brazos principales de un ficus macrophylla de 18 metros de altura y con una copa de unos 16 metros de diámetro, una rama que soporta buena parte del peso del árbol.

La intervención permitió reducir el riesgo de fractura mediante una poda selectiva para descargar peso sobre la rama afectada y rebajar la tensión que soportaba. Ahora, más allá de la actuación concreta, los expertos señalan que el episodio refleja las dificultades a las que se enfrentan los grandes árboles urbanos durante los veranos más extremos: temperaturas muy elevadas durante periodos prolongados, mayor evaporación y terrenos que no siempre permiten que las raíces tengan las mejores condiciones para captar agua.

Los grandes árboles de las ciudades tienen problemas porque les cuesta meter las raíces y en este sitio en particular los ficus tienen pendiente y poco suelo

Manuel Crespo

— Catedrático de Botánica de la Universidad de Alicante

Un ficus resistente, pero con más dificultades en un entorno urbano

El catedrático de Botánica de la Universidad de Alicante, Manuel Crespo, explica que los ficus son especies especialmente adaptadas al clima mediterráneo, pero advierte de que los ejemplares urbanos afrontan condiciones más complicadas que las que tendrían en un entorno natural, ya que estos suelen disponer de menos terreno para desarrollar sus raíces. En el caso del ficus del Raval Roig, añade, existía además una dificultad añadida: la pendiente del terreno y la escasa capacidad del suelo para retener agua.

"Los grandes árboles de las ciudades tienen problemas porque les cuesta meter raíces y en este sitio en particular los ficus tienen pendiente y poco suelo. El agua de riego penetra poco", explica Crespo. Esa combinación hace que las raíces sean más superficiales y tengan más dificultades para garantizar un aporte constante de agua durante los episodios de calor intenso.

Llevamos tantos días con temperaturas tan altas que puede que haya provocado algún tipo de efecto sobre el árbol y que haya colapsado alguna rama

José Navarro

— Catedrático de Medio Ambiente de la Universidad Miguel Hernández

Este factor resulta especialmente relevante en veranos como el actual, con temperaturas muy elevadas y una evaporación muy alta. "Los árboles pierden con facilidad la poca agua que pueden obtener y eso hace que estén estresados", señala el catedrático. Cuando un árbol entra en una situación prolongada de falta de agua, puede empezar a reducir recursos para sobrevivir y, en especies de gran tamaño como los ficus, esa estrategia puede afectar a la estructura de las ramas, ya que el árbol limita el mantenimiento de determinadas zonas y puede favorecer procesos de debilitamiento que aumentan el riesgo de roturas.

Por su parte, el catedrático de Medio Ambiente de la Universidad Miguel Hernández, José Navarro, coincide en que los ficus de gran porte de Alicante suelen soportar bien la sequía porque son árboles capaces de almacenar agua y adaptarse a las condiciones mediterráneas. Sin embargo, advierte de que la acumulación de días con temperaturas extremas puede provocar situaciones de estrés incluso en especies resistentes. "Llevamos tantos días con temperaturas tan altas que puede que haya provocado algún tipo de efecto sobre el árbol y que haya colapsado alguna rama", explica el catedrático.

Semanas de calor que dejan menos margen de recuperación

Una de las posibilidades que plantea Navarro es que el calor haya afectado al sistema encargado de transportar agua desde las raíces hasta las hojas. Cuando las temperaturas son muy elevadas, pueden generarse burbujas de aire en los vasos conductores del árbol, lo que dificulta la circulación del agua y puede provocar el secado progresivo de una rama. "Puede haber perdido flujo de agua ascendente y eso habría creado una situación de sequedad de la rama", apunta Navarro que explica como la fisura podría estar relacionada con un proceso gradual de debilitamiento provocado por la combinación de calor y falta de hidratación suficiente.

Por su parte, el climatólogo Lluís Francés explica este proceso comparando el funcionamiento de un árbol con una fábrica que trabaja de manera constante. "Sus hojas son los paneles solares, sus raíces son las tuberías que traen agua y nutrientes, y el tronco es la autopista que transporta todo de un lado a otro", señala Francés.

Si las altas temperaturas extremas y las sequías se vuelven más frecuentes, muchos árboles urbanos tendrán más dificultades para mantenerse sanos

Lluís Francés

— Climatólogo

Cuando esa fábrica tiene que funcionar durante semanas bajo un "horno" constante, el árbol comienza a aplicar mecanismos de supervivencia. El problema, según Francés, no es únicamente alcanzar temperaturas muy altas un día concreto, sino la duración de estos episodios y la dificultad para recuperarse durante las noches, cada vez más cálidas.

El climatólogo recuerda que los ficus seguirán siendo una de las especies que mejor soportan el calor, pero advierte de que "resistente" no significa "invencible". El estrés acumulado durante veranos cada vez más extremos puede acelerar el envejecimiento del árbol, hacerlo más vulnerable y aumentar la probabilidad de pérdida de ramas importantes. "Si las altas temperaturas extremas y las sequías se vuelven más frecuentes, muchos árboles urbanos tendrán más dificultades para mantenerse sanos", apunta Francés.

Más vigilancia municipal sobre los árboles monumentales ante el calor

Por su parte, el Ayuntamiento de Alicante asegura que las altas temperaturas han obligado a reforzar la vigilancia sobre el arbolado de gran porte de la ciudad, especialmente sobre los ficus monumentales, con revisiones periódicas destinadas a detectar posibles daños y prevenir desprendimientos de ramas.

El consistorio recuerda que en los últimos años se han realizado podas de reestructuración en los ficus del Portal de Elche y que, en el caso de Gabriel Miró, se desplazaron las terrazas a las aceras perimetrales para reducir la exposición ante posibles caídas de ramas. Estas medidas se adoptan ante el aumento de los episodios de calor extremo y el estrés hídrico que soportan estos árboles, pese a que durante este periodo se intensifican las labores de riego.

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