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Las colas en el ascensor del castillo de Santa Bárbara vuelven a dejar a los turistas esperando al sol en Alicante

La falta de sombra en el acceso al ascensor obliga a los visitantes a soportar largas esperas en una jornada con temperaturas muy altas que alcanzaron los 40 grados de sensación térmica en la ciudad

Colas de turistas al sol para coger el ascensor del castillo de Santa Bárbara de Alicante

Alex Domínguez

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Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Alicante

Gorras, botellas de agua y largas esperas bajo el sol han vuelto a protagonizar este miércoles el acceso al ascensor del castillo de Santa Bárbara. En pleno mes de agosto, cuando Alicante concentra una mayor afluencia turística, decenas de visitantes han aguardado su turno para subir a la fortaleza sin ningún espacio de sombra donde resguardarse del calor.

La espera se producía en una jornada especialmente complicada por las altas temperaturas. Alicante registraba este miércoles, a las 14:00 horas, 32 grados y un 72 % de humedad, unas condiciones que elevaban la sensación térmica hasta los 40 grados. Bajo ese calor, los visitantes trataban de protegerse como podían con gorras o abanicos mientras aguardaban su turno para acceder a uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

Esperas bajo un calor asfixiante

A medida que avanzaba la mañana, la cola seguía creciendo a las puertas del ascensor. Familias con niños, parejas o grupos de amigos esperaban pacientemente su turno para subir al castillo, aunque no todos estaban dispuestos a soportar durante tanto tiempo las altas temperaturas. Algunos acababan abandonando la fila después de comprobar que apenas avanzaba y ante la falta de cualquier espacio de sombra donde resguardarse.

Ese fue el caso de Amor Turienzo y Conchita Alija, llegadas desde León, y que decidieron abandonar la cola después de varios minutos de espera. "Hace muchísimo calor, no hay ninguna sombra y la fila apenas se mueve. Veníamos con mucha ilusión porque las otras veces que hemos estado en Alicante nunca habíamos subido al castillo y queríamos conocerlo por fin", explicaban. Aunque reconocían la decepción, preferían tomárselo con filosofía. "Siempre hay que dejar algo pendiente en las vacaciones. Desde la playa también se ve muy bonito", comentaban antes de marcharse.

Desde la propia zona de acceso se recomendaba a los visitantes utilizar el autobús lanzadera o recurrir al servicio de taxis para evitar la espera. Sin embargo, muchos preferían mantenerse en la cola para acceder al ascensor, convencidos de que era la forma más cómoda y rápida de alcanzar la fortaleza, especialmente en un día marcado por el intenso calor.

La canadiense Frida Garming también esperaba su turno bajo el sol y lamentaba la falta de protección. "Hace muchísimo calor. Bastaría con que hubiera alguna sombra o unas sombrillas como las de las terrazas. Sería de gran ayuda para todos los que tenemos que esperar aquí", señalaba. En su primer viaje tanto a Alicante como a España, aseguraba estar encantada con la ciudad, aunque reconocía que "el calor en agosto es realmente intenso".

Como ella, Sandra Ruiz, que hacía cola junto a sus hijos, trataba de combatir las altas temperaturas con gorras y botellas de agua. "Queríamos subir con los niños porque todavía no conocían el castillo y nos hacía mucha ilusión, pero no esperábamos tener que pasar tanto calor también en la cola. En verano unas sombras serían una mejora muy importante", apuntaba.

Una opinión similar compartía Julia Eichmann, llegada desde Alemania. "Es la primera vez que vengo a Alicante y hace muchísimo calor para esperar tanto tiempo al sol. Alguna zona de sombra o unas sombrillas serían una buena solución, aun así, seguiremos esperando porque queremos visitar el castillo", explicaba. También el británico John White, que viajaba con su hijo y su mujer, consideraba que la espera resultaba especialmente dura. "En Inglaterra no estamos acostumbrados a estas temperaturas. Hemos venido preparados con gorras y agua fría, pero unas sombras ayudarían mucho, sobre todo en días como hoy", afirmaba.

Una solución que sigue sin llegar

La falta de sombra en el acceso al ascensor lleva varios veranos generando críticas entre los visitantes sin que el problema termine de resolverse. En 2023, el Ayuntamiento instaló varias carpas portátiles para aliviar la espera, aunque fueron retiradas poco después al considerar que presentaban problemas de seguridad al no estar ancladas al suelo. Posteriormente, la concejala de Turismo, Ana Poquet, anunció que el Ayuntamiento trabajaba en una nueva solución, aunque ya advirtió de que no estaría lista en 2025. Ese compromiso tampoco llegó a materializarse y, un verano después, la situación continúa prácticamente igual.

En 2024, equipo de gobierno del PP justificó en su momento las dificultades para instalar estructuras permanentes alegando la protección del castillo como Bien de Interés Cultural (BIC). Sin embargo, la Conselleria de Cultura precisó posteriormente que el espacio donde se forman las colas no está incluido dentro del ámbito protegido, por lo que esa circunstancia no impediría colocar carpas o estructuras ancladas sobre los adoquines. Pese a ello, el proyecto continúa sin materializarse y, mientras tanto, las largas colas al sol han vuelto a convertirse en una de las estampas del verano en el principal monumento turístico de Alicante.

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