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Niños saharauis en Alicante: convivir conociendo la playa

Decenas de infantes han llegado a la provincia acogidos por familias que se encargan de su tutela y que en muchos casos repiten la experiencia cada verano

Once veranos acogiendo niños saharauis

Alex Domínguez

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Manuel Lillo

Manuel Lillo

Por trigesimocuarto verano consecutivo, descontando el paréntesis de la pandemia, la Coordinadora de Asociaciones Solidarias con el Pueblo Saharaui ha vuelto a organizar la llegada de niños del Sáhara Occidental a la provincia de Alicante. Esta vez son cuarenta niños los que han aterrizado en suelo alicantino, repartidos entre familias de diversos municipios como Alicante, Elche, Torrevieja, Orihuela o San Vicente del Raspeig, entre otros.

Se trata del proyecto Vacaciones por la Paz, y la presidenta de la coordinadora que lo impulsa, Ángela Carrillo, explica que la iniciativa trata de “dar a conocer la situación del pueblo saharaui”, defensor, según ella, de “una causa justa”. Ella misma acoge a un niño en invierno, en temporada escolar, y a otro este verano. “Todo es nuevo para ellos”, afirma, y pone como ejemplo “la sorpresa” que provoca en ellos “ver la primera escalera en el aeropuerto, cuando suben al avión”, dado que las infraestructuras de elevación son poco corrientes en su país, donde “viven en superficies planas”.

Muchos de ellos nunca han visto piscinas, ni la playa ni por supuesto el parque acuático

Ángela Carrillo

— Coordinadora de Asocaiciones Solidarias con el Pueblo Saharaui

No es el único elemento que les genera asombro. “Muchos de ellos nunca han visto piscinas, ni la playa ni por supuesto el parque acuático”, insiste Carrillo, que concluye que “el verano de un niño saharaui está lleno de primeras veces”.

Desde Santa Pola, Araceli Torregrosa acogerá otro niño el 8 de agosto, que actualmente se encuentra con otra familia. Es su tercer año recibiendo infantes del Sáhara y “las experiencias han sido muy buenas y enriquecedoras”. Según relata, lo que más les cuesta a los niños los primeros días es el idioma, “pero la adaptación es muy rápida y en seguida aprenden”, y asegura que “se van hablando castellano después del verano”. Muchos de estos niños regresan el verano siguiente con el idioma ya aprendido, hecho que facilita la comunicación con sus compañeros alicantinos.

La adaptación de los niños es muy rápida y en seguida aprenden y se van hablando castellano después del verano

Araceli Torregrosa

Más años lleva viviendo esta experiencia Ángeles Belíjar, que acoge a otro niño saharaui en Elche y vive “un verano diferente del que tienen allí, donde no tienen playa ni piscina”. Otra de las sorpresas con las que se topan son “los grifos o los váteres, les llama todo la atención, lógicamente”. Incluso el hecho de encender la luz.

Esta vecina de Elche afirma que la experiencia la mantiene porque “es un enganche emocional” y recuerda que echaron de menos la acogida durante la pandemia. “Fue un verano muy diferente”. Otro testimonio es el de Raquel Ruiz, natural de Aspe, que este verano han acogido a Omar. “Siempre he tenido la inquietud por acoger y me parece una iniciativa muy bonita y altruista, así que me he visto obligada a hacerlo”.

Acoger niños saharauis es una experiencia que supone un enganche emocional

Ángeles Belíjar

Su experiencia con Omar es “muy buena”, lo define como “un niño encantador”, asegura que “en dos días ha aprendido el idioma al cien por cien, lo entiende todo”, e incluso está “empezando a leer con facilidad”. En su caso, Omar, que tiene 11 años, convive con el hijo de Raquel Ruiz, que tiene seis, y “el uno aprende del otro, la experiencia es enriquecedora para ambas partes”. En su segundo año en la casa, Omar es ahora “más independiente, más maduro y no tiene miedo a conocer”.

Es su segundo verano en Alicante y ahora es más independiente, más maduro y no tiene miedo a conocer

Raquel Ruiz

Los niños están de acogida desde julio hasta septiembre y en todos estos años las familias que los han acogido han ido notando cambios. “Ahora tienen acceso a información que antes no tenían, especialmente desde el móvil, lo que nos permite tener relación con ellos todo el año”, afirma Ángela Carrillo, que recuerda que a través de la televisión también reciben noticias y “conocen mejor el contexto mundial que antes”.

La impulsora de la iniciativa, además, destaca que “el pueblo saharaui prioriza a los niños y a pesar de su difícil situación están escolarizados, llegan con las vacunas puestas y se procura su cuidado pese a vivir en campamentos”. El funcionamiento de este proyecto de acogida es, según Carillo, prueba de “la importancia que los niños tienen en la sociedad del Sáhara Occidental”.

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