Rabasa se "reordena" con el nuevo Plan General: vivienda, actividad económica y protección ambiental para uno de los grandes suelos pendientes de Alicante
El borrador del documento urbanístico redibuja el futuro del entorno con un barrio residencial de unas 11.000 casas, frente a las 13.000 incluidas en el plan tumbado por la Justicia, y un área terciaria vinculada a la Universidad, mientras convierte las lagunas en parque de red primaria

Una imagen aérea de la laguna de Rabasa, en Alicante / INFORMACIÓN

Rabasa vuelve a ser una de las piezas clave del nuevo mapa urbanístico de Alicante, pero esta vez con un planteamiento diferente al de los grandes proyectos que durante años marcaron esta zona. El borrador del Plan General Estructural (PGE), enviado la pasada semana por parte del Ayuntamiento de Alicante a la Generalitat para su evaluación ambiental, no apuesta por un único desarrollo residencial, sino por una combinación de usos que mezcla vivienda, actividad económica, espacios terciarios y grandes zonas verdes con el objetivo de ordenar uno de los principales suelos pendientes de transformación de la ciudad.
El cambio se produce sobre unos terrenos que durante más de dos décadas han estado vinculados a algunos de los principales proyectos de transformación urbanística de Alicante. El antiguo Plan Rabasa, aprobado en el año 2006 bajo el gobierno municipal del popular Luis Díaz Alperi , proyectaba la construcción de más de 13.000 viviendas y un gran centro comercial asociado a la llegada de Ikea, hasta que los tribunales terminaron anulándolo definitivamente en 2015. Años después, el ámbito volvió a situarse en el centro de la planificación con la Actuación Territorial Estratégica Alicante Avanza, que mantenía la apuesta por Ikea y una gran implantación comercial, pero sustituía el gran desarrollo residencial por usos industriales y actividad económica.
Ahora el nuevo planeamiento ordena este espacio, pero lo hace dentro del Plan General y con una distribución diferente de los usos. La propuesta del equipo de gobierno del PP para el nuevo planeamiento incorpora el entorno de Rabasa dentro de la estrategia de crecimiento de la ciudad, que busca concentrar los nuevos desarrollos en ámbitos concretos y evitar una expansión desordenada.
El documento plantea que los sectores pendientes deben aprovecharse para completar la estructura urbana, mejorar las conexiones, generar dotaciones y reforzar la infraestructura verde. Y, el principal cambio respecto a anteriores planteamientos es la mezcla de funciones donde el PGE plantea que Rabasa deje de ser únicamente una reserva de suelo y se convierta en un ámbito con diferentes usos: residencial, terciario, universitario y productivo.
Vivienda: dos grandes operaciones que suman más de 11.000 pisos
El nuevo PGE concentra en el entorno de Rabassa dos de las principales bolsas de crecimiento residencial de Alicante. Por un lado, plantea transformar el actual Polígono de Rabasa en un barrio mixto con una capacidad aproximada de 3.000 viviendas sobre unas 41 hectáreas. Por otro, incorpora Fondo Piqueres, una operación de mucha mayor dimensión, con unas 8.200 viviendas sobre alrededor de 147 hectáreas en la zona en la que se proyectó en su momento el conocido como Plan Rabasa. En conjunto, las dos actuaciones dibujan una capacidad residencial de aproximadamente 11.200 viviendas.
El caso del Polígono de Rabasa supone una reconversión del uso del suelo existente. El PGE considera que la actividad industrial tradicional ha ido perdiendo adecuación en este emplazamiento y propone transformar el ámbito en un barrio mixto, con vivienda y actividades terciarias y productivas compatibles. La proximidad a la Universidad de Alicante y al Parque Científico-Tecnológico es uno de los elementos que el planeamiento utiliza para justificar este cambio de modelo.
La operación de Fondo Piqueres tiene otra escala. El sector se sitúa al noroeste de la ciudad, entre la prolongación de la Vía Parque y el futuro gran espacio verde de las Lagunas de Rabasa. El documento plantea unas 8.200 viviendas y una superficie cercana a las 147 hectáreas, configurando la mayor bolsa de nuevo suelo residencial previstas por el PGE. Además de las viviendas, el ámbito incorpora usos terciarios y de servicios y concentra importantes reservas dotacionales.
Entre esas reservas destaca el suelo destinado al tercer hospital público de Alicante, junto con una gran zona deportiva de escala estructural. El desarrollo de Fondo Piqueres también queda vinculado a la ejecución de nuevos viarios que deberán conectar este futuro barrio con el resto de la ciudad.
Suelo industrial y actividad empresarial
Junto a esta zona residencial, el borrador del PGE incorpora también el ámbito denominado Rabasa-Universidad, destinado a actividad económica terciaria. Este sector cuenta con una superficie aproximada de 18,78 hectáreas y una edificabilidad máxima prevista de 131.433 metros cuadrados de techo.
El nuevo PGE no plantea mantener el polígono tal y como existe actualmente, sino que el diagnóstico municipal considera que las actividades industriales tradicionales han perdido progresivamente adecuación en este emplazamiento, precisamente por la transformación del entorno y su creciente relación con la Universidad, el Parque Científico-Tecnológico y los nuevos ámbitos de actividad económica.
El planeamiento delimita para este objetivo tres grandes ámbitos. El primero, de unas 75 hectáreas, corresponde a la reserva de suelo para la ampliación de la Universidad de Alicante. El segundo, de unas 77 hectáreas, se destina a la creación y ampliación del Parque Científico-Tecnológico. El tercero, denominado Rabasa-Universidad, tiene aproximadamente 19 hectáreas y carácter terciario, orientado al desarrollo económico del entorno.
La propuesta permite, además, que estos ámbitos combinen actividades docentes, investigadoras, empresariales y terciarias con dotaciones deportivas, de ocio y servicios. El objetivo es evitar que el entorno termine convertido en un desarrollo residencial o turístico autónomo y mantener la relación entre formación, investigación y actividad laboral.
Del antiguo Plan Rabasa al nuevo encaje dentro del Plan General
El futuro de estos terrenos llega después de más de una década de proyectos urbanísticos fallidos y cambios de planeamiento. El conocido Plan Rabasa comenzó a tomar forma en 2005, bajo el gobierno municipal del popular Luis Díaz Alperi, y fue aprobado definitivamente en 2006. El proyecto planteaba la construcción de más de 13.000 viviendas, con capacidad para unas 50.000 personas, además de un gran centro comercial asociado a la llegada de Ikea. Su tramitación continuó durante el mandato de Sonia Castedo, que sustituyó a Díaz Alperi en la Alcaldía en 2008, y recibió el respaldo de la Generalitat presidida entonces por Francisco Camps.
El proyecto terminó en los tribunales. En 2013, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana anuló el planeamiento y, en 2015, el Tribunal Supremo confirmó definitivamente la nulidad del Plan Rabasa. Para entonces, Castedo ya había abandonado la Alcaldía y Miguel Valor (PP) ocupaba el cargo, mientras Alberto Fabra (PP) presidía la Generalitat. Tras la caída del plan residencial, el entorno volvió a ser objeto de nuevas propuestas, entre ellas la Actuación Territorial Estratégica Alicante Avanza, impulsada en 2014, que mantenía la idea de una gran implantación comercial y de Ikea, pero sustituía las miles de viviendas por actividad industrial y económica.
Las lagunas, el límite al crecimiento
La tercera pieza de la operación son las lagunas de Rabasa, que quedan fuera de esta transformación urbanística intensiva. El PGE las incorpora como uno de los grandes espacios periurbanos de la infraestructura verde municipal y plantea proteger sus valores naturales y paisajísticos, restaurar las zonas degradadas y mejorar su conexión con los espacios urbanos y territoriales próximos.
La propuesta de parques de red primaria reserva para las Lagunas una superficie de 1.523.939 metros cuadrados, equivalente a 152,39 hectáreas. El documento contempla un uso prioritariamente ambiental en las zonas más sensibles y rechaza una transformación intensiva o un ajardinamiento generalizado del conjunto.
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