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El nuevo plan general rediseña la red viaria de Alicante para descongestionar el centro y conectar los nuevos barrio

El borrador elaborado por el Ayuntamiento plantea un nuevo eje entre la avenida de Dénia y la A-79, completar la Vía Parque, transformar parte de la A-70 y crear nuevas conexiones vinculadas a los desarrollos residenciales del norte y noreste de la ciudad

La avenida de Dénia, una de las carreteras sobre las que el Ayuntamiento quiere cambiar su planeamiento, en una imagen aérea.

La avenida de Dénia, una de las carreteras sobre las que el Ayuntamiento quiere cambiar su planeamiento, en una imagen aérea. / Alex Domínguez

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Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

Alicante

El nuevo plan general no solo dibuja en qué zonas crecerá Alicante, sino también por qué carreteras se moverá la ciudad cuando sus nuevos barrios estén construidos. El documento, enviado por parte del Ayuntamiento de Alicante a la Generalitat para su evaluación ambiental, plantea una reorganización de la red viaria para dejar atrás una estructura en la que buena parte de los desplazamientos terminan concentrándose en los accesos al centro y en el frente litoral y sustituirla por una malla de grandes corredores, rondas y conexiones transversales. Entre las actuaciones que contempla figuran un nuevo eje entre la avenida de Dénia y la A-79 (Antigua Carretera Alicante-Elche), la culminación de la Vía Parque hasta enlazar con la A-79, nuevas conexiones asociadas a barrios como Pino y Ruaya o Rabasa y una transformación progresiva de determinados tramos de la A-70.

El borrador recoge que las intención del Ayuntamiento no son construir carreteras para aumentar la capacidad del automóvil, sino de repartir los tráficos según la función de cada vía. Los desplazamientos provinciales y metropolitanos que no tienen origen o destino en Alicante deberán utilizar preferentemente los corredores exteriores, mientras que las rondas y los nuevos ejes urbanos tendrán que distribuir los movimientos entre barrios y evitar que el tráfico tenga que atravesar las zonas centrales. El plan vincula además esta nueva estructura viaria con el transporte público, la movilidad ciclista y peatonal y la recuperación de espacio urbano.

Un nuevo eje de la avenida de Dénia a la A-79

Una de las principales piezas que incorpora el plan general es un nuevo eje articulador entre la avenida de Dénia y la A-79. El documento lo plantea como una conexión norte-sur destinada a mejorar las relaciones entre distintas partes de la ciudad y a ofrecer una alternativa a los recorridos que actualmente se concentran en el centro y determinados tramos del litoral. La nueva vía deberá integrarse con los barrios y con la infraestructura verde y no funcionar únicamente como una carretera de paso.

El eje está además relacionado directamente con los nuevos desarrollos del noreste. Lomas de Garbinet, por ejemplo, deberá contribuir a su ejecución. Este sector, con alrededor de 930 nuevas viviendas previstas, aparece vinculado a la nueva conexión entre la avenida de Dénia y la A-79. El planeamiento considera que la nueva infraestructura, junto con los espacios públicos y las conexiones con Juan XXIII, Colonia Requena y Garbinet, puede mejorar la permeabilidad de estos barrios.

La Vía Parque quiere cerrar el segundo anillo

La otra gran actuación es completar la Vía Parque y su conexión hacia el sur con la A-79. El plan general señala que el cierre de este corredor permitirá configurar un "segundo anillo urbano" y redistribuir movimientos que ahora se concentran en el centro, el litoral y los accesos a la ciudad.

La conexión con la A-79 adquiere además una dimensión metropolitana ya que el documento considera esta carretera uno de los principales corredores entre Alicante y Elche y plantea mantener la continuidad necesaria para conectar la ciudad con Elche, el aeropuerto, Torrellano, el Parque Empresarial de Elche y las áreas productivas del sur y oeste de Alicante. El documento vincula esta estructura viaria con un futuro sistema de transporte público de alta capacidad por el corredor de la A-79, que podría resolverse mediante un sistema de tranvias.

La A-70 quiere dejar de ser barrera

Uno de los cambios más relevantes afecta a una carretera que ya existe. El plan general plantea que determinados tramos de la A-70 puedan perder progresivamente parte de su función como vía de tráfico de largo recorrido para evolucionar hacia una infraestructura más urbana y permeable. En concreto, el tramo comprendido entre la A-77 y la conexión con la avenida de Dénia podría transformarse progresivamente en una ronda de carácter más urbano. El objetivo es reducir el efecto barrera de la autovía y mejorar las conexiones transversales entre los barrios que actualmente quedan separados por esta infraestructura.

Esta transformación adquiere especial importancia en el entorno de Villafranqueza, Universidad, Rabasa y los barrios de la Zona Norte, donde el plan general identifica actualmente la A-70 como una de las infraestructuras que dificultan la permeabilidad entre tejidos urbanos. El desarrollo de Guijarro-Villafranqueza y la consolidación del nodo universitario y de conocimiento de Rabasa deberán coordinarse con esta evolución de la autovía.

La Gran Vía, la Vía Parque, el nuevo eje estructurante y la futura ronda urbana vinculada a la A-70 pasarían así a formar una malla de distribución de los desplazamientos, en lugar de concentrarlos en el centro y en el frente litoral. La Gran Vía, además, mantendrá su función como uno de los principales ejes de conexión entre barrios.

Nuevas conexiones para los barrios

El plan general vincula directamente varias actuaciones viarias con los nuevos sectores residenciales. Uno de los casos más concretos es Pino y Ruaya, cuyo desarrollo permitirá establecer una nueva conexión entre la CV-821 y la avenida de Dénia. La actuación pretende mejorar la accesibilidad del conjunto y aliviar el actual nudo con la avenida Pintor Pérez Gil. El documento establece además que esta conexión deberá integrarse en la estructura del nuevo barrio y evitar convertirse simplemente en un corredor de tráfico.

En el oeste, Fondo Piqueres, en Rabasa, deberá contribuir a ejecutar un nuevo viario estructurante que atravesará el ámbito y reforzará la conectividad del conjunto urbano. En el norte, Guijarro-Villafranqueza también contribuirá a ejecutar un nuevo eje viario estructurante previsto por el modelo. El sector deberá mejorar las conexiones entre Villafranqueza y los tejidos del norte, al tiempo que se coordina con la transformación de la A-70.

Los nuevos desarrollos de Vistahermosa-Juncaret, Vista Alegre, Alameda y Ciprés deberán igualmente ordenar de forma coordinada sus conexiones, espacios libres y dotaciones para evitar que los nuevos sectores se conviertan en piezas aisladas. El plan general plantea que la estructura viaria se integre con los corredores verdes y las conexiones con el Parque de la Huerta y el resto del noreste.

Las grandes autovías seguirán canalizando el tráfico de paso

La nueva estructura no sustituye las grandes carreteras que ya conectan Alicante con el exterior. El documento mantiene como estructura principal de conexión regional y de largo recorrido la A-31, A-7, AP-7, A-70 y A-77, mientras que la A-79 adquiere un papel específico como corredor Alicante-Elche. La N-332 continúa como eje litoral y metropolitano y la N-330a como acceso occidental y carretera de Ocaña.

La A-31 mantiene su función como principal acceso desde Madrid y como conexión con el puerto y las áreas productivas del oeste. La A-7 y la AP-7 forman parte del corredor mediterráneo y la A-77 y A-77a conectan Alicante con San Vicente del Raspeig y el interior. El documento también recoge el tercer carril de la A-70 entre el aeropuerto y su enlace con la A-77, que mejora la continuidad de los flujos metropolitanos y regionales.

Además, el documento señala que las rondas y conectores metropolitanos deberán mejorar las relaciones con San Vicente del Raspeig, Sant Joan d'Alacant, Mutxamel y El Campello, mientras que el corredor de la A-79 reforzará la conexión con Elche y el aeropuerto.

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