Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Sanidad

Un paciente de Alicante espera desde hace cuatro meses una operación prioritaria de carótida tras sufrir un ictus en un ojo

El afectado, de 53 años y que pertenece al Hospital Doctor Balmis, está en lista de espera de una intervención de prioridad 1, para las que el Consell fija un plazo de 30 días

Un paciente de Alicante espera desde hace cuatro meses una operación prioritaria de carótida tras sufrir un ictus en un ojo

Un paciente de Alicante espera desde hace cuatro meses una operación prioritaria de carótida tras sufrir un ictus en un ojo / Pilar Cortés

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
J. Hernández

J. Hernández

Alicante

Un paciente de 53 años del Hospital General Universitario Doctor Balmis de Alicante lleva cuatro meses esperando una intervención vascular que, según asegura, los médicos le indicaron que debía realizarse en el plazo de un mes ante el riesgo de que pudiera sufrir un ictus cerebral. El paciente ya ha perdido la visión central del ojo derecho después de sufrir un ictus ocular y denuncia que, pese a que su intervención está considerada prioritaria, continúa sin una fecha concreta para pasar por quirófano. En el papel del registro en lista de espera, con fecha de 5 de mayo, aparece como un caso de prioridad 1, para los que el Consell fija un plazo máximo de 30 días.

«Me dijeron que me tenían que operar antes de un mes porque me podía dar en cualquier momento un ictus en el cerebro», relata. Según explica, los especialistas le comunicaron que la operación tendría una duración aproximada de una hora y media. El paciente sufrió una oclusión cilirorretiniana, que ocurre cuando se corta el flujo de sangre a una parte de la retina, lo que causa un infarto de tejido por falta de oxígeno. Es una urgencia médica.

La demora ha convertido la espera en una fuente permanente de angustia para el paciente. Asegura que los médicos le han recomendado acudir a Urgencias ante cualquier dolor de cabeza o síntoma extraño, debido al riesgo de que pueda tratarse de un nuevo episodio. «Vivo con un estrés continuo porque cualquier dolor según ellos puede ser un ictus», afirma.

El hombre explica además que padece dolores crónicos desde hace años y que tiene reconocida una discapacidad del 49%. Vive solo y asegura que no puede acudir constantemente al hospital ante cualquier molestia. En una de sus últimas visitas a Urgencias, relata que permaneció en el centro desde las diez de la mañana hasta pasadas las once de la noche mientras le realizaban diferentes pruebas.

El hombre ha perdido la visión central del ojo derecho y los médicos le han indicado que no podrá recuperarla

Sin visión central

El episodio que desencadenó la actual situación ya ha tenido consecuencias irreversibles para su visión. Asegura el paciente que ha perdido la visión central del ojo derecho y que los médicos le han indicado que no podrá recuperarla.

«La visión central del ojo derecho no la voy a recuperar», señala. La pérdida visual también condiciona su actividad profesional. Su trabajo le obliga a permanecer durante ocho horas frente a un ordenador y actualmente no puede desempeñarlo con normalidad.

Por ello, se encuentra de baja laboral y cuestiona que, mientras continúa pendiente de operarse, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le esté reclamando información relacionada con su posible reincorporación. «Tendrían que ver que estoy pendiente de una operación muy urgente y que no llega esa operación», sostiene.

Otra imagen del paciente del Hospital General de Alicante

Otra imagen del paciente del Hospital General de Alicante / INFORMACIÓN

Antecedentes de trombosis y meses de espera en Angiología

El actual problema vascular no es el primero que ha sufrido. Según relata, hace aproximadamente dos años tuvo un trombo en la pierna izquierda. Durante cerca de un año tuvo dificultades para caminar e inicialmente llegó a relacionar sus problemas con los dolores crónicos que padecía. Ante la persistencia de los síntomas, insistió en que aquel dolor era diferente. Finalmente, se le detectó el trombo.

A partir de entonces comenzó a solicitar seguimiento por Angiología. El paciente asegura que tuvo que esperar entre siete y ocho meses para ser atendido por un especialista médico. Según explica, en aquella consulta se examinó la pierna izquierda y se le comunicó que estaba bien y que podía dejar la medicación.

Tres meses después sufrió el episodio que terminó afectando a su ojo derecho. El paciente cuestiona que, teniendo antecedentes vasculares, no se revisaran también las arterias del cuello. Tras el episodio ocular, el paciente asegura que los médicos le explicaron que el problema podía haber afectado al cerebro. «Esto ha sido un aviso, se me ha parado en el ojo, pero puede haber ido al cerebro», relata.

Ahora vive con el temor de que pueda producirse un nuevo episodio mientras espera la intervención. Explica que cualquier dolor de cabeza le genera preocupación y que la recomendación médica de acudir a Urgencias ante determinados síntomas aumenta todavía más su sensación de inseguridad.

A sus 53 años, asegura además que ha conocido varios casos de personas de edades similares que han sufrido ictus, una circunstancia que, según afirma, incrementa su preocupación por su propia situación.

Una operación pendiente desde hace cuatro meses

La principal reclamación del paciente es que se concrete la fecha de la intervención. Según su hoja de inclusión en lista de espera, su operación está catalogada como prioridad 1, aunque se indica que no es preferente, lo que es una contradicción.

«Es increíble que preferente 1 no te hayan operado», afirma que le trasladaron desde su mutua, donde, según explica, también han mostrado su sorpresa por la demora.

Durante este tiempo ha presentado una reclamación ante el Servicio de Atención e Información al Paciente del centro hospitalario y ha intentado obtener información sobre la evolución de su caso. Explica que incluso desplazarse hasta el Doctor Balmis para realizar estos trámites supone un esfuerzo debido a sus problemas físicos y a los dolores crónicos que padece.

La situación le ha llevado a plantearse acudir a los tribunales. Según explica, ha consultado su caso con un abogado, que considera que podría existir base para iniciar acciones legales, aunque también le ha advertido de los riesgos económicos de un procedimiento judicial y de la posibilidad de tener que asumir las costas si finalmente pierde. El paciente reclama que se revise su situación y que se agilice la intervención.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents