Empezar el nuevo curso ayudando a los demás: Así puedes ser voluntario de El Palomar en Alicante
La Asociación de Caridad San Vicente de Paul (AIC Alicante) celebra 75 años de compromiso social con El Palomar, un proyecto que acompaña a mujeres vulnerables desde hace 35 años y se sostiene por el voluntariado
El Palomar cuenta con iniciativas como el Rincón de la Costura, los talleres de cocina o "Cuidándonos para cuidar". / INFORMACIÓN
Dos horas a la semana pueden parecer poco. En El Palomar-Proyecto Paloma pueden convertirse en una conversación en español que ayude a una mujer a desenvolverse con mayor autonomía, en una clase de informática que facilite un trámite o en el tiempo necesario para cuidar a un niño mientras su madre participa en una actividad formativa. Detrás de esos pequeños gestos hay una historia que este año alcanza una doble celebración: la Asociación de Caridad de San Vicente de Paúlcumple 75 años y El Palomar 35 acompañando a mujeres en situación de vulnerabilidad.
Desde que abrió sus puertas en 1991, El Palomar ha buscado ser mucho más que un espacio de formación. Su objetivo es ofrecer herramientas que permitan a las mujeres avanzar hacia una mayor autonomía y crear un lugar donde puedan sentirse escuchadas, valoradas y acompañadas. Una filosofía que conecta con la trayectoria de la Asociación, fundada en Alicante en 1951.
El proyecto ha ido adaptándose a nuevas realidades sociales. Por sus actividades han pasado mujeres con circunstancias muy diferentes, pero también centenares de personas que decidieron compartir su tiempo y sus conocimientos.
«Nuestra Asociación cumple este año 75 años desde su creación y 35 desde que El Palomar abrió sus puertas para atender a mujeres en situación vulnerable. Este proyecto, por el que han pasado más de 1.000 voluntarios, ha sido posible gracias a la dedicación, el compromiso y el corazón de personas que trabajan incansablemente para transformar vidas», explica Silvia Morales Juan, presidenta de AIC Alicante.
Los voluntarios de El Palomar comparten tiempo y cercanía para acompañar a mujeres en situación de vulnerabilidad día a día. / INFORMACIÓN
El día a día de El Palomar
Los talleres de español ayudan a superar una barrera que condiciona desde la búsqueda de empleo hasta las relaciones cotidianas. La alfabetización digital permite aprender a utilizar el correo electrónico o desenvolverse en trámites por internet.
A ellos se suman iniciativas como el Rincón de la Costura, los talleres de cocina o Cuidándonos para cuidar, centrado en la formación para la atención de personas mayores o dependientes. También existe Café con mamás, un espacio pensado para acompañar a madres con poca experiencia.
Para que las responsabilidades familiares no sean un obstáculo, El Palomar dispone además de un servicio de guardería, de modo que los hijos pueden ser atendidos mientras sus madres participan en las actividades. Detrás de cada uno de esos espacios hay personas voluntarias. Algunas comparten conocimientos de cocina, costura, español o competencias digitales; otras se encargan del cuidado infantil. También colaboran profesionales de ámbitos como la psicología, el derecho o la mediación familiar, junto con personas que apoyan la organización y la logística.
Los talleres de español ayudan a superar una barrera que condiciona desde la búsqueda de empleo hasta las relaciones cotidianas. / INFORMACIÓN
No existe un único perfil de voluntario
El elemento común es la disposición a aportar aquello que cada persona sabe hacer, ya sea un conocimiento profesional, una habilidad práctica o simplemente tiempo y capacidad de escucha.
El intercambio funciona en ambas direcciones
Esa dimensión humana explica en buena medida la continuidad del proyecto durante más de tres décadas. Casi un millar de personas han colaborado como voluntarias a lo largo de estos años, formando una red que ha permitido mantener la actividad.
Silvia Morales insiste en que esa relación no funciona en una sola dirección. «Cada voluntario no solo aporta su tiempo, sino también su talento, experiencia y cariño para construir un mundo un poquito mejor. Todas las personas voluntarias coinciden en decir que ser voluntario no solo cambia la vida de quienes reciben ayuda, sino también de quienes la brindan, creando una comunidad transformadora basada en la solidaridad y el compromiso».
Cada curso, alrededor de 40 personas voluntarias hacen posible el funcionamiento de El Palomar. La implicación se adapta a las circunstancias personales: hay quienes colaboran dos horas a la semana, quienes lo hacen cada quince días y quienes pueden dedicar más tiempo. Esa flexibilidad facilita la participación. El doble aniversario sirve para mirar atrás, pero también hacia el futuro. Tras 75 años de trayectoria de la Asociación y 35 años de El Palomar, el reto es mantener una comunidad capaz de seguir acompañando a nuevas mujeres y familias.
El voluntariado sostiene cada curso la actividad de El Palomar y crea una red de apoyo basada en el compromiso y esa ayuda. / INFORMACIÓN
¿Quieres ser voluntario?
«Te invitamos a que pruebes y te aseguramos que vas a recibir más de lo que das», resume Morales. Una frase que condensa buena parte de la historia de El Palomar: personas diferentes que comparten conocimientos, experiencias y tiempo. Y que descubren que ayudar a transformar la vida de otra persona también puede transformar una parte de la propia. En este sentido, la AIC afronta el difícil reto del relevo generacional en El Palomar-Proyecto Paloma, y lo hace con el impulso de la Diputación de Alicante mediante la subvención recibida dentro de la Convocatoria para el impulso y desarrollo de acciones para fomento del voluntariado.
El Palomar-Proyecto Paloma se encuentra en la calle Monforte del Cid, 26, en el barrio de Carolinas de Alicante.
Las personas interesadas en conocer el proyecto pueden contactar a través de palomaproyecto@gmail.com o del teléfono 965 249 945.