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ADDA Simfònica corona la gala con una fanfarria por la paz

La orquesta pone el punto final de la velada con la interpretación de Fanfarria para el hombre común, una pieza breve de Aaron Copland, dirigida por el maestro Josep Vicent

Juan Fernández

Juan Fernández

La majestuosidad de la orquesta ADDA Simfònica volvió a apoderarse del cierre de los «Importantes» de INFORMACIÓN, ofreciendo una actuación de 360 grados que envolvió por completo el Auditorio Provincial en la interpretación de la cautivadora pieza Fanfarria para el hombre común, compuesta por Aaron Copland. Una obra que simboliza la energía de la paz y que se plasmó sobre el escenario en versión para metales y percusión, desplegando toda su fuerza simbólica en una representación breve de apenas tres minutos de duración que captó toda la atención de los presentes.

Si en otras ocasiones los músicos habían sorprendido con un despliegue musical apoyado en el movimiento físico, en esta ocasión fue la precisión y la brevedad lo que resaltó la potencia de la interpretación. La formación contó con un gran ensemble compuesto por ocho trompas, dos tubas, seis trombones y seis trompetas, acompañadas por dos timpanistas y cuatro percusionistas, bajo la batuta del director titular de la orquesta, el maestro Josep Vicent.

Los palcos laterales del auditorio contaron con la presencia de algunos de los músicos de la orquesta.  Por un lado, los Tam Tams y, por el otro, los platos y los bombos.

Los palcos laterales del auditorio contaron con la presencia de algunos de los músicos de la orquesta. Por un lado, los Tam Tams y, por el otro, los platos y los bombos. / Alex Domínguez

En los dos palcos laterales del escenario destacaron, por un lado, los Tam Tams y, por el otro, los platos y bombos, completando un panorama sonoro de impecable equilibrio. El despliegue fue suntuoso, mostrando la envergadura de esta formación orquestal. Cerrando el escenario, a derecha e izquierda, los conjuntos de timpani (comúnmente denominados timbales), dispuestos de manera simétrica, actuaban como dos portales simbólicos que custodiaban, repartidos en dos alturas, los instrumentos de metal. La posición del director, en el centro, capitaneaba el desarrollo de una pieza concebida como un homenaje al yo interior, dirigiendo cada matiz con precisión y autoridad.

La obra se abre con la percusión, que establece un ambiente ominoso, seguido por tres trompetas al unísono que presentan un florecimiento de bravura y una idea sostenida. La epicidad sombría de la pieza se apoya en su energía celebrativa, una fuerza heroica que, en esencia, representa un canto por la paz revestido de marcha guerrillera. Originalmente escrita por Aaron Copland para rendir homenaje a los hombres comunes, aquellos que permanecen alejados del conflicto bélico, la ADDA Simfònica llevó este espíritu al escenario con total convicción.

Destacó especialmente la ambición de la orquestación, en la que Josep Vicent ideó una fuerza multiplicada, logrando un resultado de carácter arquitectónico. La brevedad de la pieza, lejos de restarle presencia, incrementó aún más su intensidad y el impacto emotivo de una velada única. El final fue celebrado con una gran ovación que sirvió para poner el punto final a una gala emotiva y llena de premiados.

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