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IMPORTANTE DE ABRIL

Alhambra Guitarras, fabricante de guitarras: «Estamos orgullosos de ser una marca tan reconocida a nivel internacional»

Seis décadas de trayectoria. Todo empezó en un pequeño taller de Muro de la mano de dos artesanos. Poco podían imaginar que aquello iba a ser el embrión de lo que es hoy, 60 años después, una compañía que exporta a 70 países de todo el mundo gracias al prestigio alcanzado por sus instrumentos, que se ve reforzado por la reciente concesión del premio nacional de calidad entregado por el Rey

Marcela Fernández, presidenta de Asociación de Empresarias Provincia de Alicante, junto a Juan Sanchis Jordá, socio y secretario de la Fundación Alhambra.

Juani Ruz

Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

Fue un 14 de junio de 1965 cuando Alhambra Guitarras se constituía de manera formal. Fue por iniciativa de cinco familias, dos de ellas mureras -Vilaplana y Llorens-, a las que pertenecían los artesanos que trabajaban en el taller, y otras tres alcoyanas -Cuesta, Botella e Insa-, que se sumaron al proyecto aportando capital. Según explica el actual director de la compañía, Valerià Torregrosa, «el problema del taller es que todo era muy artesano y producían muy pocas guitarras. Necesitaban apoyo para mecanizar una parte del proceso y ser más competitivos, y encontraron la complicidad de un grupo de industriales que invirtieron y abrieron el camino para que la empresa se haya convertido en lo que es hoy».

Y no es, ni mucho menos, una cosa menor, toda vez que la firma produce al año entre 30.000 y 35.000 guitarras, un 83 % de las cuales se exportan a 70 países gracias a la calidad y al prestigio alcanzados. «Estamos muy orgullosos de ser una marca tan reconocida a nivel internacional», enfatiza.

La gama es amplia: guitarras clásicas, flamencas, acústicas, semiacústicas y tradicionales, y todo en un proceso de fabricación en el que la sostenibilidad está muy presente. Según Torregrosa, «buscamos la mejor sonoridad, y eso lo logramos seleccionando en origen maderas como el ébano de Camerún, el abeto italiano, el arce de Canadá o el Palo Rojo de Centro África». Pero, añade, a través de un proceso certificado en el que hay una trazabilidad total de la cadena de custodia y en el que se garantiza el máximo respeto al medio ambiente y el mantenimiento de los bosques.

La firma produce 35.000 guitarras al año y surte a artistas como Sabina, Café Quijano, Luz Casal y Melendi

La empresa, de igual forma, mantiene una política de reducción de huella de carbono con la fabricación de guitarras de olivo, maderas mucho más cercanas, y también de ébano blanco, cuando el sector solo usaba el negro. «Ahora usamos los dos, con lo que aprovechamos al máximo el árbol», indica.

Con todo, y lo más importante, es que las guitarras de la compañía cuentan con una elevada reputación, lo que ha propiciado que muchos artistas hagan uso de ellas. Este es el caso de Joaquín Sabina en sus dos últimas giras, Café Quijano o los músicos que acompañan a Melendi o Luz Casal, pasando también por los guitarristas flamencos Carlos Piñara o José Fermín.

La empresa factura alrededor de diez millones de euros y cuenta con una plantilla de un centenar de trabajadores. Un apartado económico que no le impide contar con una fundación a través de la cual se organiza un prestigioso concurso internacional y se desarrollan diferentes iniciativas educativas y de apoyo a jóvenes talentos.

Torregrosa, por último, afirma que el premio «Importante», que recogió Juan Sanchís, secretario de la propia fundación, «es un reconocimiento tanto a la empresa como a nuestros trabajadores».

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