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Entre unas y otros

Fanfarria para celebrar el talento

La gala de los «Importantes» volvió a ser un punto de encuentro en el que los asistentes disfrutaron de un animado cóctel.

La gala de los «Importantes» volvió a ser un punto de encuentro en el que los asistentes disfrutaron de un animado cóctel. / Jose Navarro

Rosalía Mayor

Rosalía Mayor

¡Pues nada, ya nos vemos en los «Importantes»! Esa ha sido la despedida más utilizada en los actos de los últimos días. Y es que todo el mundo tenía intención de asistir. Como la previsión era que hubiera unas dos mil personas, decidí llegar temprano para ver el ambiente. Una hora antes, tuve la suerte de encontrar la penúltima plaza del parking del ADDA. La última fue para el coche de Vicente Lafuente y César Quintanilla (CEV) que llegaban de un acto de Castellón, este último con maleta a cuestas incluida. Los esperaba Ana Gosálvez, secretaria provincial, con unas preciosas y altísimas sandalias rojas.

Pero la brillante idea de ser de las primeras la tuvieron unas doscientas personas más que llegaron antes que yo. Tanta gente y al final, no estás con nadie. Cada año, repasando este especial, compruebo la cantidad de gente que acudió a esta entrega y que ni me crucé con ella. ¡Gajes del éxito de una gala que nadie quiere perderse…! De los primeros a los que me encontré en el hall, Vicente Moya, Beatriz Oliva y Roi Sánchez, el entrenador gallego del EON Horneo Alicante, que lleva sólo unos meses en Alicante, pero que ya ha comido más arroces que yo y que comentó que el que más le había gustado era el de magro y verduras de Portabella. ¡Habrá que probarlo! El comandante de Marina, Rafael Torrecillas, con su traje de chaqueta abrochado, presumiendo de los kilos que había perdido delante de José María Conesa. Antonio Ayala, orgulloso de acompañar a su hermano, que recibía uno de los premios, enseñando las fotos con la Reina de esa mañana en Elda.

Mientras el ADDA se iba llenando, el presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Morata, a la búsqueda de un caramelo para calmar la faringitis, Leonor Martínez buscando su asiento, Marisol Diana, Federico Lizón y José María Pastor de animada conversación; Lola Peña con Mari Carmen Martínez, Sara Cortés y Lorena López; Salvador Ivorra hablando de infraestructuras educativas con José María Llanera

Y entramos al auditorio. Se oyen las voces de los presentadores, pero en el escenario sólo estaba la traductora de signos; entre el público empiezan a moverse las cabezas a ver si es que bajaban por las escaleras. Después de un momento de estupor, comprobamos que estaban en el escenario, pero ¡encima de la pantalla y detrás de una especie de atril azul (hubo diferentes opiniones sobre lo que representaba). Lydia Ferrándiz y Alejandro Fuentes, redactores del periódico y presentadores de esta gala; Alejandro con un elegante y sobrio smoking y Lydia de rojo, porque se entreveía detrás del soporte, pero no pudimos admirar el precioso diseño de Rubén Hernández hasta el final de la gala, cuando bajó al escenario habitual.

Después de la intervención del presidente de Prensa Ibérica, Javier Moll, y tras una breve explicación de los candidatos, comenzó la entrega de los diecinueve galardones. Mucha emoción y grandes aplausos más que merecidos a todos ellos. Una petición. A los caballeros que subís al escenario, ¡por favor, no salgáis con el móvil en el pantalón, que queda horroroso! Y como no sé las circunstancias de cada uno, solo le perdono a César Quintanilla que llevara el traje arrugado por su viaje, pero algún otro (me coso la boca para no dejar mal a nadie), podía aprender de cómo llevaba el suyo Carlos Benavent… ¡Impecable!

El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, fue el encargado de las palabras finales. Desde mi asiento privilegiado tenía una visión perfecta del perfil de Diana Morant, y durante el discurso pude apreciar la adusta sonrisa con la que escuchaba cifras y logros, así como reclamaciones del PP, y cómo cuchicheó algo con José Muñoz, portavoz del PSPV en las Cortes Valencianas, justo sentado detrás de ella. Al lado de Muñoz, Joan Baldoví, de Compromís, tomaba nota en su móvil. ¡Todos pendientes de todo por si hay que preparar elecciones!

El cierre de la gala, fuerte, contundente, rotundo. Con una puesta en escena muy original, con los músicos situados en los dos pisos del escenario, el director de la orquesta ADDA Simfònica, Josep Vicent, lo dio todo en la fanfarria por la paz con la que nos dejaron con la boca abierta por su energía y poderío. Y con ese brío salimos en tromba al photocall que no daba abasto. ¡Enhorabuena a todos los fotógrafos que nos dejan tan gratos recuerdos!

Entre el público femenino, poco colorido. Mucho negro: la propia Diana Morant, Ana Segura, María López, María José Rico o Concha Giner. De granate Amparo Navarro, Senti Bernabeu y Lola Peña. De celeste María Jesús Arias. Pilar Fuentes de azul Klein. Reme Alarcón muy favorecida de rojo y de un verde pistacho luminoso Rocío Gimeno. Con estampados geométricos Sómnica Bernabeu y María Dolores Padilla.

Destacando por altura Óscar Saorín y su hijo, Óscar junior, que bien podría ser gastador, modelo o jugador de baloncesto. Ezequiel Moltó, con el brazo en cabestrillo, pero siempre sonriendo, con su equipo, que mira que son majos.

Y a los artistas, que casi no les gusta llamar la atención. El guitarrista Yerai Cortés, de negro, pero de una modernidad absoluta; Reyes Caballero, con una mezcla de estampados y tejidos que solo puede llevar ella, y Luis Ivars, con un toque artístico en su camisa, todo nervioso porque su canción «Caminar el tiempo» que interpreta Blanca Paloma en la película Parecido a un asesinato opta a la mejor canción original en los próximos Goya. ¡Toda la suerte del mundo, amigo!

Algunos terminaron haciéndose fotos en las esculturas de la puerta del auditorio, en una noche donde volvieron a brillar los «Importantes» talentos alicantinos.

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