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Josep Vicent dirige un tributo musical al hombre común

El director titular de la ADDA Simfònica adaptó una de las piezas más reconocidas del compositor Aaron Copland, Fanfarria para el hombre común, para cerrar una gala que realzó la importancia de las personas de a pie y lanzó un mensaje en favor de la paz

El director titular de la orquesta ADDA Simfònica, Josep Vicent, durante la interpretación de la obra compuesta por Aaron Copland a modo de clausura de los «Importantes».

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Juan Fernández

Juan Fernández

Un homenaje al hombre común puso el punto final a la gala de los «Importantes» de INFORMACIÓN. Un aporte musical interpretado por la orquesta ADDA Simfònica que transformó el Auditorio Provincial en un espacio sonoro envolvente. La orquesta, dirigida por su titular, Josep Vicent, interpretó Fanfarria para el hombre común, de Aaron Copland, en una versión concebida exclusivamente para metales y percusión. La pieza, de apenas tres minutos de duración, concentró una intensidad inusual y capturó la atención del público desde el primer compás.

A la izquierda, uno de los músicos de la ADDA Simfònica tocando el tam-tam; a la derecha, el maestro Josep Vicent. |

Uno de los músicos de la ADDA Simfònica tocando el tam-tam. / INFORMACIÓN

Lejos de recurrir a efectos escénicos, la formación apostó en esta ocasión por la contundencia estructural y la precisión. El dispositivo instrumental reunió ocho trompas, dos tubas, seis trombones y seis trompetas, reforzados por dos timpanistas y cuatro percusionistas. La distribución espacial amplificó el impacto: en los palcos laterales se situaron los tam-tams, por un lado, y los platos y bombos, por otro, generando una sensación envolvente y equilibrada.

Josep Vicent dirige un tributo musical al hombre común

El maestro Josep Vicent. / INFORMACIÓN

No era la orquestación habitual, sino que la obra de Copland fue defendida con todos los metales y percusiones de la orquesta. Sobre el escenario, los conjuntos de timpani, dispuestos simétricamente a ambos extremos, enmarcaban a los metales, organizados en dos alturas, en una configuración de marcada intención arquitectónica. En el centro, Josep Vicent condujo la interpretación con gesto firme y controlado, articulando cada entrada con claridad y manteniendo la tensión interna de la obra.

«Es una pieza que representa de manera simbólica la idea de la energía de la paz. Nos inspiramos en una obra que le encargaron a Copland para homenajear a los militares de la guerra, pero él decidió darle la vuelta y escribirla para el hombre común. A partir de esa pieza breve, pero intensa, decidimos crear esta versión ampliada para cerrar el acto», pone de manifiesto el director titular. Fue escrita por encargo del director de orquesta Eugene Goossens, quien quiso iniciar los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati con fanfarrias en homenaje a los combatientes aliados en la Segunda Guerra Mundial, entonces en curso. La obra se estrenó en 1942 y pronto se convirtió en una de las obras musicales más populares de su autor.

La partitura se inicia con una percusión grave que establece un clima solemne, tras el cual las trompetas al unísono enuncian el motivo principal con una sonoridad expansiva y decidida. La música, concebida por Copland como tributo a los hombres comunes, es decir, aquellos ajenos al fragor de la guerra, combina un aire marcial con una lectura profundamente humanista. La ADDA Simfònica trasladó ese espíritu al auditorio con una interpretación de gran convicción, subrayando su carácter épico sin perder el trasfondo pacifista.

Pero no solo eso, sino que buscaron generar todavía más ambientación. La propuesta destacó por su ambición sonora y por una concepción que multiplicó la fuerza del conjunto a partir de recursos estrictamente musicales. La concisión de la obra, lejos de diluir su efecto, intensificó la experiencia y provocó una respuesta inmediata del público, que despidió a la orquesta con una prolongada ovación. Y fue precisamente su brevedad la que generó desconcierto entre los presentes, que fueron capturados por las sonoridades de la ADDA Simfònica.

De este modo, un año más la consolidada orquesta desplegó todo su potencial sobre el escenario de los premios «Importantes» con una pieza de fuerte carga simbólica, utilizando la música como principal hilo conductor.

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