Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dos visiones del arte contemporáneo

Cayetano Navarro en la sala de la Casa Bardín (Trust me) y Mónica Jover en la Casa de Cultura de El Campello (El mejor lugar) son dos ejemplos del diálogo que el artista mantiene con su tiempo

Dos visiones del arte contemporáneo

La búsqueda de nuevos caminos, que alimenten una investigación, pasa por la confrontación de la obra con el contexto cultural y el debate consiguiente, fundamentales para salir de esa mal entendida soledad del artista.

Dos artistas muy diferentes, tanto en la parte técnica como en la conceptual, dos trayectorias que no tienen nada en común, ni en formación ni en experiencia vital, pero que quieren reivindicar su tiempo, y reivindicarse en él. Por una parte, Cayetano es un fotógrafo que ha buscado en sus viajes, en el encuentro con otras culturas, lo común, lo que pertenece a la comunidad global, desde la crítica, la ironía. Imágenes en las que busca enfrentarse a otra realidad, ejerciendo de notario, al mismo tiempo que se involucra en ella, viviéndola desde dentro, la mirada define a quien mira. Cayetano decide realizar ese viaje hacia el otro en el encuentro de si mismo. Su exposición en la Casa Bardín muestra su constante búsqueda, su diálogo con distintos referentes claves de la fotografía artística contemporánea, intentando reflejar esa parte naif y documental, irónica y analítica, al mismo tiempo, del propio autor. Algo muy difícil porque hoy en día tenemos mucha información visual que influye en nuestra percepción y conceptualización de la realidad. Hay una reacción ante la nueva situación o ante el recuerdo de lo vivido, muchas veces idealizado desde esa información visual recibida. El componente sexual también mediatiza su visión en cuanto a la afirmación de su identidad artística y vital; a través de sus miedos y sus afecciones, quiere hacer reaccionar al espectador, sacarlo de su espacio de confort.

Toda imagen simbólica, la máscara, puede tener muchas connotaciones, muchos significados, incluso contradictorios, un campo de investigación estética, social, literaria... El payaso decrépito, atroz, de sus imágenes intenta crear insatisfacción, trascendiendo la propia estética, aunque juegue con esta. En la fotografía confluyen elementos pictóricos, compositivos, escénicos, la transversalidad de diferentes disciplinas se deja ver en la imagen fija, nos remite a la pintura, pero también al cine. Una visión tremendista que oscurece y contrasta la imagen, entre la identidad sexual, la escena del payaso, su propio cuerpo, la cotidianidad, la fantasía, al tiempo que exorciza a través de la imagen sus referentes vitales.

Por otra parte, Mónica Jover, en El Campello, se ubica en la pintura. Desde su tierra natal, entre montañas, la abstracción de su lenguaje pictórico pasa por estos referentes físicos, el paisaje natural, pero también social de Alcoy, con una gran tradición pictórica, que continua en los autores de las nuevas generaciones. Figuración del paisaje apenas desvelada en campos interpuestos de color, la composición de espacios y bandas cromáticas que llega a la abstracción geométrica, y en estas últimas exposiciones, a la incorporación del hilo, bordado entre sus espacios pictóricos, y a la instalación a partir de la fragmentación, divisionismo y repetición, elementos que siempre han formado parte de sus obras. Sus cuadros se descomponen en bandas, en las que los mismos elementos se repiten con variaciones significativas que juegan en esa fragmentación. El estímulo de la exposición evidencia los aciertos y las dudas, la investigación en suma, y, en esta ocasión, la necesidad de la gran dimensión, como elemento incipiente que reclama su protagonismo. Esta exposición nos demanda una obra de mayores dimensiones, el ejercicio de esta pintura atmosférica elevado a la gran dimensión, pues lo suyo es el diálogo con el espacio y la dimensión es un elemento fundamental que revierte los valores, magnifica o minimiza efectos, soluciones, la investigación toma la presencia y el cuerpo debidos. El encuentro de los estímulos para seguir investigando se establece en esa confrontación de la obra en el espacio público, en el contexto cultural.

Les recomiendo este viaje, desde un yo invadido por referencias figurativas, modelos estéticos y éticos, a la referencia desnuda del paisaje, de la pintura, que busca la incorporación de la mirada referencial del espacio en el que nos situamos.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats