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El vértigo de la palabra

El vértigo de la palabra

El vértigo de la palabra

Luis Miguel Sanmartín, nombre con el que firma sus libros Luis Miguel Sánchez Martínez (Alicante, 1967), ha irrumpido con enorme fuerza en el panorama poético alicantino al publicar, en poco más de un año, tres volúmenes de poesía: ... Y ahora somos tres (2018), Trece (2019) y Art Nouveau (2019). Además, a su labor como poeta hemos de sumar su faceta como gestor y animador cultural, pues lo encontramos tras el ciclo de entrevistas Vicios ocultos (que organiza, junto a Cristina Sarrió, en la librería Pynchon & Co.) y en el equipo de la sexta temporada del programa de Radio Aspe Conectados en la noche (dirigido por Begoña Rodríguez y del que también forman parte Helena Vilella y Rosa Cuadrado).

Si hay algo que llama la atención desde el primer momento en la poesía de Luis Miguel Sanmartín es que nunca se acomoda, ya que se encuentra en permanente búsqueda y exploración de la palabra poética. Opta por una poesía que tiende a la brevedad y renuncia al uso de las mayúsculas y de la puntuación. Ya en su primer libro, ...Y ahora somos tres, en el poema Significante y significado, ofrecía una interesante definición de la poesía: «si la poesía es una / lucha por alumbrar la realidad / el poeta es un loco / que usa las palabras / para entender qué pasa / cuando estoy a tu lado».

Otra característica de sus libros es la estructura perfectamente trabada de los volúmenes. En Art Nouveau hay un hilo argumental, un leitmotiv que trata de evocar una época de esplendor, de Fin de Siglo. No es casualidad que este proyecto naciera a raíz de una visita a la Feria Modernista de Alcoy. El libro se encuentra dividido en un prólogo y seis partes. En el prólogo, Cristina Sarrió ofrece una estupenda invitación a la lectura: «Pintura, poesía, música, arquitectura desfilan por esta ciudad poética y se enriquecen mutuamente en busca de nuevas formas de expresión».

A continuación, cada una de las partes del libro consta de nueve composiciones, excepto la última, en la que solo se incluye un poema. En la primera parte, Genealogía, nueve composiciones breves hacen las veces de presentación del libro, que comienza realmente con las nueve piezas de la segunda parte, Menester de poeta, que se puede leer en clave de poética, ya que allí el autor ofrece su concepción de la poesía: «escribir un poema / es conocer la sombra / y aún así mantenerse». Arte nuevo supone la parte central del libro, el corazón del volumen, la parte que da tono y sentido al conjunto. Magnífico es, por ejemplo, el poema Génesis, en torno al pecado original, en el que es Eva quien nos cuenta el relato. Tempus fugit, la cuarta parte, funciona como un pequeño cancionero amoroso, del mismo modo que la quinta, El que siempre dispara, sirve para recoger referencias, motivos y lugares diseminados a lo largo de todo el volumen.

Ahora bien, sin duda, una de las mejores piezas de Art Nouveau es Despedida, la única que encontramos en la sexta parte, Jerarquía del crepúsculo, y actúa, por tanto, como coda o salida del poemario. Es uno de esos poemas que, por sí solos, justifican, no solo un libro, sino incluso toda una poética. Su último verso, que aparece de forma aislada, plantea una cuestión que se encuentra en la base de la esencia y la reflexión poéticas: «si es que sirve de algo la poesía».

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