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Cuando las verdades duelen

Jávea, de Alberto Torres Blandina, es una irreverente novela autobiográfica cargada de crítica social y furiosa actualidad

Alberto Torres Blandina.

Que todos, absolutamente todos, tenemos una historia que contar es un hecho. Las historias parecen encontrarnos. Eligen el destinatario adecuado que les dé vida. La literatura es magia, pura magia que se transforma en palabras, escenas, imágenes. Nunca nada ha sido tan mágico como la literatura. A veces, sin saber porqué un libro nos atrapa, su historia o la forma en que está narrado puede tener la culpa. Existen auténticos maestros de la narración. Artesanos de la palabra y de los giros gramaticales. Como escultores, cincelan la palabra hasta que toma la forma precisa.

Acercarse a Jávea, de Alberto Torres Blandina, editado por Candaya, es asomarse a un abismo que atrapa. Jávea es un ajuste de cuentas del autor consigo mismo y con el mundo que le rodea o le ha rodeado a lo largo de su vida. La marginalidad, la familia, el deseo de independencia y el dinero en una sociedad capitalista feroz son los temas que vertebran esta novela fascinante. Torres Blandina ha retorcido el mundo mediterráneo que le vio nacer y crecer. En Jávea descubrimos ecos de Chirbes, Vicent, Marsé, pero también existe un acercamiento a los planteamientos del experimental Amarillo de Félix Romeo. Jávea es un retrato de la dura vida del obrero y, tal vez sin pretenderlo, es un análisis de un mundo que fue y aún perdura. Los barrio obreros están repletos de chicos que dejan los estudios, se meten en duros trabajos de la industria para tener coches, pisos y fundirlo en fines de semanas eternos. Palpitan aquellos ecos de la ruta del bakalao en las páginas de esta novela.

Cuando las verdades duelen

Cuando las verdades duelen

Alberto Torres Blandina es el espectador y el raro dentro de la historia. En una de las partes confiesa que se gasta todo el dinero que gana en libros. Jávea no deja de ser la historia de una familia como tantas otras que sobreviven en un extrarradio de una población cualquiera del Levante. Estos individuos miden su status social con el tamaño del televisor, las drogas que ingieren, los coches que conducen o las casas en la playa, que compran a pesar de vivir a escasos diez kilómetros de la vivienda habitual. El capital ha atrapado a los personajes de esta novela, tanto tienes, tanto vales, es un hecho. Esta novela no deja de ser el retrato de un tiempo en el que nos creímos que todo sería eterno, hasta que llegaron las crisis.

Jávea es una novela valiente y con una fuerza narrativa torrencial. Jávea, como pueblo y como icono, no deja de ser el paraíso perdido. El ser humano necesita su sitio de descompresión, su lugar en el mundo, la burbuja donde nada le puede dañar. Eso es Jávea posiblemente, el lugar donde mueren los sueños perdidos. Jávea se une a otras novelas que retratan a familias y a ilusiones muertas. Existen en la narrativa actual ejemplos de lazos con esta obra: Persianas de Fernando Parra, Feria de Ana Iris Simón o Panza de Burro de Andrea Abreu son claros ejemplos de paraísos perdidos. No podemos dejar de mencionar cierta huella del Umbral de Las ninfas en las páginas de esta novela.

Jávea es todo un deslumbramiento. Pocas novelas nos han mostrado con tanta crudeza nuestro pasado, el presente que vivimos y el futuro que nos depara. Esta novela no es una distopía, ni nos habla de utopías. Nos explota en la cara y en las manos como la realidad que es. Existe un dicho popular que dice: No nos digamos las verdades que perdemos las amistades. Jávea es la verdad hecha novela, esa que duele.

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