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Entre la identidad y el deseo

Entre la identidad  y el deseo

Entre la identidad y el deseo

La pandemia ha producido un cambio en los paradigmas de una sociedad que vivía dependiente de las redes sociales. Internet y todas sus consecuencias han hecho que nos abracemos menos pero construyamos un mundo dentro de nuestra imaginación. A veces, con tanta aplicación móvil, olvidamos que somos primates, antropoides que poseemos una parte animal difícil de controlar y que, sin ella, los sentimientos primarios no serían posibles. Venimos del mono o a veces vamos hacia él, depende de cada cual.

El antropoide de Fernando Parra Noguera, publicado por la editorial catalana Candaya, es un salto importante en su carrera literaria, que arrancó con un libro tan personal como Persianas. Esa primera novela no dejaba de ser una obra de iniciación, un viaje a la infancia y a una época tan convulsa como fueron los 80. He de reconocer que aquel libro me fascinó, no solo por lo bien narrado, sino porque tal vez dio de lleno en todo mi mundo. Al leer las primeras páginas de El antropoide todo me dio vueltas, Parra lo había vuelto a hacer. Alejándose de la forma de narrar de aquella primera novela, consigue de nuevo llevarte en volandas hacia donde él quería. Esta segunda novela es un cambio de registro y de visión. Eduardo, el protagonista, es un Peter Pan nihilista propio de su tiempo, con ciertos rasgos edípicos, inmaduros, que hacen que le tomemos cariño pero, a la vez, le repudiemos.

El antropoide es una reflexión del tiempo que nos ha tocado vivir. La identidad y los deseos inconfesables están a flor de piel en el personaje que la conduce. Eduardo no deja de ser esa persona que evitamos como amigo, pero que, en el fondo, es un tipo con cierta suerte. Este tipo de personajes siempre ha sido el vehículo ideal para contar historias. Se vuelven a ver en la obra de Parra Noguera ecos de Azorín, Umbral o Marsé. Esa visión cruda y real del mundo en que vivimos, la prosa cuidada y un lenguaje rico, hacen de esta obra un libro que va a perdurar en el tiempo. Fernando no ha escrito una novela sin más, tal vez sea la obra que le consagre como un narrador de raza, de los de antes, para los que era tan importante el argumento como la forma de narrarlo. Encontrarse obras como El antropoide hace que uno se reconcilie con la literatura, pues es posible una buena obra en pleno siglo XXI.

Fernando Parra Noguera, escritor tarraconense afincado en Alicante, ama el lenguaje y sus formas. El antropoide podríamos definirlo como un ajuste de cuentas con el mundo que conocemos. Con esta obra no solo nos muestra un ser un tanto despreciable, en fondo y forma, sino que, además, con ese lenguaje tan cuidado, es un homenaje a una lengua tan descuidada por las nuevas generaciones. El protagonista es un corrector de estilo en un diario local, ni más ni menos, luego pasa a clasificar anuncios, una tarea que es lo más bajo de la profesión. El antropoide es una novela madura de un escritor en estado de gracia. No se ven las costuras en una construcción difícil y osada. Parra Noguera consigue la atención y complicidad del lector con una novela que se podría acercar a La bestia humana de Émile Zola. Nadie es bueno en demasía ni un monstruo para sus semejantes. Los grises existen y eso nos lo muestra Parra. Estamos ante la consagración de un escritor de los de antes, de los de oficio y talento.

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