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¿Revolución o burbuja?

La música también se apunta al negocio del criptoarte

La banda de  
rock de Tennessee  
Kings of Leon. información

La banda de rock de Tennessee Kings of Leon. información

El mundo de la música no está siendo ajeno a la fiebre que el arte digital está viviendo con los Tokens No Fungibles (NFT, en inglés), una revolucionaria y controvertida tecnología que permite a los artistas certificar sus obras como únicas para así revalorizarlas y disparar su precio en el mercado. ¿Puede marcar un antes y un después en la industria musical o se trata de una burbuja especulativa?

Hasta hace poco el coleccionismo de arte quedaba limitado a obras físicas como esculturas o cuadros tradicionales. Las obras digitales, como imágenes, vídeos o canciones, quedaban fuera de ese universo de jugosas subastas, pues son productos fácilmente accesibles y copiables. Como respuesta a esa exclusión, los NFT funcionan como un certificado de registro, como una marca a fuego que identifica que ese bien es único, raro e indivisible, lo que catapulta su valor en el mercado. Y, para poder certificarlo, los NFT se basan en la tecnología Blockchain, conocida por ser la arquitectura que sustenta las criptomonedas como Bitcoin o Ethereum y por garantizar la transmisión privada de información.

Los artistas musicales pueden usar esos activos digitales para impulsar sus creaciones. Pongamos que C. Tangana decide marcar tan solo diez vinilos de su último álbum, El Madrileño, con NFTs. Como usuario, podrás escuchar su música de forma gratuita a través de plataformas como Spotify o pagar 30 euros por tenerlo físicamente. Sin embargo, los diez vinilos con NFTs serán únicos en todo el mundo. Y con poca oferta y mucha demanda el valor de esos álbumes puede llegar tan lejos como decidan los pujantes en subastas online, que se pagan en criptomonedas. Algunos pensarán que eso ya se podía lograr con una firma del autor en la carátula. Sin embargo, las firmas son falsificables, mientras que esta tecnología no.

Sean fans con apego emocional a una obra o especuladores en busca de rédito económico, los coleccionistas ven en esa escasez la clave de una revalorización económica del producto que va más allá de criterios artísticos.

Capitalismo especulativo

Aunque para los críticos este mecanismo reproduce hasta el absurdo los peores tics del capitalismo especulativo que han impregnado el mercado del arte tradicional, cada vez son más los músicos que empiezan a abrirse paso a machetazo en el mundo del criptoarte.

Hace unos días el dj de EDM y productor musical 3LAU se convirtió en el primer artista de la historia en vender un álbum con NFT, logrando recaudar más de 11,6 millones de dólares en ventas online en menos de 24 horas. El artista lanzó al mercado digital 33 tokens de su álbum Ultraviolet (publicado hace tres años), eso es, 33 copias marcadas y certificadas como un producto único y exclusivo. Esas obras incluían ediciones especiales con canciones aún no publicadas.

Pero no es el único. La semana pasada, Kings of Leon se convirtió en el primer grupo en publicar su álbum en el mercado del criptoarte con When You See Yourself. Con estos activos digitales, la banda de rock de Tennessee ofrece arte visual exclusivo y asientos en la primera línea de sus conciertos para toda la vida. Días antes,, la cantante canadiense Grimes, casada con el multimillonario Elon Musk –uno de los mayores impulsores de Bitcoin–, ganó 5,8 millones de dólares en menos de 20 minutos por sus criptobras, entre las que había canciones no publicadas. En las últimas semanas, artistas como Shawn Mendes, Portugal. The Man, Steve Aoki y Mike Shinoda, ex de Linkin Park, también se han apuntado al fenómeno. El músico y productor RAC ha anunciado que lanzará una agencia creativa relacionada con los NFT.

Más allá de los grandes casos de éxito, parte de la comunidad artística también está alertando que los Tokens No Fungibles pueden tratarse de una burbuja especulativa que solo termine beneficiando a las altas esferas que pueden permitirse la inversión de apostar por esta tecnología y del pernicioso impacto que tiene sobre el medio ambiente.

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