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Inesperadas

Esther Abellán, todo es poesía

Esther Abellán, todo es poesía

Esther Abellán, todo es poesía

Para conocer la trayectoria de Esther Abellán vamos a ir de la escena a la poesía y pasaremos por la comunicación cultural. Ella participa en varias compañías de teatro. Con «El Mundo de Calíope» realiza su trabajo para la infancia con talleres de poesía. En «Matuska Project» le gusta mucho su concepto experimental y la poesía expansiva donde el texto teatral es poesía también. Ella es directora escénica en #elabrigoverdeteatro desarrollando su trabajo en torno a la mujer a partir de un texto propio que se llama «No es falta de cariño». La comunicación literaria parte en el programa «Conectados en la noche» de Radio Aspe que dio a conocer a un gran número de autores y autoras poéticos. En la revista LOBLANC.info realiza su columna semanal de poesía «Cruzamos El Puente de los Espejos con…» También es colaboradora en El Cuaderno Digital y la revista GAFE.info.

Esther Abellán, todo es poesía

Esther piensa que la poesía tiene varias facetas: la escritura en solitario y que puede convivir con la puesta en escena de la poética a través de recitales que producen mucha emoción. Ella a veces escribe, incluso, para recitar porque es casi lo mismo, ya que la poesía hay que transmitirla.

Está desarrollando un trabajo de investigación que culminará en 2021 con la publicación de una antología de poetas de la provincia de Alicante de los últimos 20 años, con más de 60 firmas. Será un libro, señala, «que va a permitir con los años ver el panorama real de la poesía en Alicante».

Su obra literaria alcanza ya seis poemarios hasta la fecha. De sus dos últimos, «4º sin ascensor» es un poemario que no necesita de metáforas innecesarias para contar la historia, con claridad donde la poesía es carne, tocarnos, mirarnos, besarnos. En su último libro, «Pasado en la boca», tiene un cambio, otro tono, menos confesional y en la forma ha evolucionado incluso en los propios versos que están metrados y tiene más silencio que palabras. Partió de un trabajo compartido con el fotógrafo Roberto Cabezas donde se tuvo que desdoblar, distintos ojos viendo la misma imagen.

De la agenda artística de este año destaco la obra «Llorar diciendo mi nombre» que es una adaptación libre de «Poeta en Nueva York» y «Sonetos del amor oscuro» de García Lorca. Acabo el artículo parafraseando a Esther Abellán con la palabra que ella suele finalizar sus trabajos periodísticos: Veamos y leamos.

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