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Traduttore no traditore

José Luis Munuera. Astiberrix. Bartleby el escribiente // Knut Hamsun. Nórdica Cómic. Hambre // Alessandro Tota y Pierre Van Hove. El Mono libre. El ladrón de libros

José Luis Munuera. Astiberrix. Bartleby el escribiente // Knut Hamsun. Nórdica Cómic. Hambre // Alessandro Tota y Pierre Van Hove. El Mono libre. El ladrón de libros

Seguro que recuerdan aquellas Joyas Literarias Juveniles de Bruguera que adaptaban los clásicos de literatura. Para varias generaciones, el primer contacto con Julio Verne, Emilio Salgari o Charles Dickens fueron aquellas maravillosas historietas que trasladaban al lenguaje de las viñetas las novelas más famosas de la historia, asentando quizás esa errónea percepción de que el cómic es un híbrido de literatura y dibujo. Un error comprensible, pero que no tiene en cuenta que el noveno arte hunde sus raíces en una narrativa dibujada tan antigua como la humanidad, anterior a la escrita. Con ese potencial detrás, los cómics desarrollaron durante el siglo XX una capacidad única para -ahora sí- la hibridación y la absorción de recursos de otras artes y medios, que lo ha convertido en eje referente de lo que ahora conocemos como la transmedialidad e intermedialidad. Hoy, el cómic mira sin prejuicios de tú a tú al resto de artes, y la traslación entre medios ya no se puede considerar como herramienta de introducción o de paso, sino como una forma de reflexión que aporta al mensaje nuevas lecturas. Cuando el cómic adapta la literatura, ya no es una simple traducción literal, sino una expresión confesa del «traduttore, traditore» que traiciona conscientemente el original para encontrar su propia interpretación, su lectura personalísima. Sirva como ejemplo de posibilidades dos obras tan diferentes en su planteamiento como Bartleby el escribiente, de José Luis Munuera (Astiberri), que opta por una fidelidad total texto de Melville, pero que introduce una sorprendente reflexión a partir del contraste de unos fondos de atmósfera fantasmagórica con unas figuras humanas fieles al exquisito estilo de inspiración francobelga del dibujante, que bebe de Franquin y Uderzo. El «preferiría no hacerlo» de Bartleby toma en esta versión otra sentido, echa raíces en unos espacios difuminados pero reconocibles, creando una novedosa lectura que nos obliga a reflexiones personales que nos hablan de las ligaduras a los lugares, pero también nos recuerda esa fuerza de rebeldía paradójica que inspira el texto de Melville.

Aunque otra posibilidad es la elegida por Martin Ernstsen al adaptar la obra magna de Knut Hamsun, Hambre (Nórdica Cómic, traducción de Cristina Gómez-Baggethun): desde la exquisita observancia del texto original, el dibujante introduce elementos visuales que conectan con ese espíritu de puro existencialismo que la obra de Hansum propone, jugando también a una metáfora visual guiada por un uso minimalista del color que une en una misma y conocida línea la obra del noruego con la del expresionismo de Kafka. En ambos casos, el cambio de medio ha supuesto una «traición» formal que enriquece la obra, convierte cada viñeta en la cara de un complejo poliedro que nos permite observar el original desde nuevas miradas.

Pero existe una última opción: el acercamiento a la literatura desde la invención completa, desde la reescritura de posibles realidades como plantean Alessandro Tota y Pierre Van Hove en El ladrón de libros (El Mono libre, traducción de Isabel Pérez Van Kappel), trasladándose al París de las vanguardias literarias, de la Internacional Letrista y del germen del situacionismo para reflexionar sobre la creación como impostura, sobre la fauna parásita que se crea alrededor de la verdadera inspiración creadora.

A modo de sátira feroz, los autores hacen un recorrido psicogeográfico por la capital francesa en los años cincuenta como deconstrucción de los movimientos de la época que culminará con un neorrealista final lleno de ironía. Una obra de clara inspiración literaria que complementa perfectamente este nuevo movimiento de interés del cómic hacia la escritura en todas sus formas, desde la novela a la poesía o la aproximación biográfica.

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