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Una odisea en la Argelia de Yasmina Khadra

Yasmina Khadra La sal de todos los olvidos Editorial Alianza Traducción: Wenceslao Carlos Lozano 280 páginas, 17,10 euros

Las motivaciones de los héroes en las clásicas road movie de la literatura han consistido en temas como regresar a casa tras la guerra de Troya, armarse caballero en un pueblo manchego, o estafar al Estado engañando a terratenientes rusos, como pretendía Chíchikov en Almas muertas, la novela de Gógol favorita de Adem Naït-Gacem, el protagonista de La sal de todos los olvidos de Yasmina Khadra, cuya motivación es huir del mundo que le rodea tras un fracaso matrimonial que no sabe asumir. El prolífico autor argelino en lengua francesa, Mohammed Moulessehoul, que utiliza desde hace décadas el pseudónimo femenino Yasmina Khadra, se distingue del tan en boga trío Carmen Mola, los escritores bajo este pseudónimo premiados en las últimas semanas, por haber utilizado el nombre de su mujer para eludir la autocensura que podía suponer su condición de militar en su país, y que ha mantenido, tras revelarlo, como su nombre literario.

La historia transcurre en una sociedad fuertemente machista de la que el protagonista es partícipe, y que por su carácter huraño ha contribuido al fracaso matrimonial con una mujer urbanita que no está dispuesta a permanecer sumisa en una pareja que no funciona. El protagonista siente una frustración cultural y emocional que no asimila y que le conduce al aislamiento y a un desclasamiento social. La novela transcurre en los años inmediatos a la independencia de Argelia, y el consiguiente reacondicionamiento del país con la marcha de los franceses y la desaparición del Estado colonial. El protagonista es un maestro de escuela que se casa con una mujer de ciudad que tiene una mentalidad más contemporánea, pero el matrimonio se rompe, trastornando al marido que tiene una visión más anacrónica de la relación de pareja y renunciando este a su trabajo, lo que le conduce a la bebida y a vagabundear por el país. Este contexto permite al autor que la historia propicie personajes y situaciones con las que plantear una amplia reflexión crítica sobre temas muy diversos, no solo el machismo, sino también ataques de odio a personas desamparadas, como le sucede al protagonista en un momento dado, los abusos y la tiranía de algunos nuevos cargos del país en los años sesenta, pero también plantea un triple enfoque del machismo, de un lado el de la separación que no asimila el protagonista, de otro lado cuando no se respeta la voluntad de una mujer de no mantener relaciones y se la presiona, pero también actitudes machistas de una mujer, como la hermana del protagonista en comentarios despectivos hacia su cuñada.

La narración de Khadra es de un estilo convencional, temporalmente lineal, y la mayoría de escenas están llenas de diálogos, a pesar de que el protagonista no es muy hablador, y es una historia que va de menos a más. El grueso de la novela es una road movie, pero hay un momento en que parece que va a oscilar hacia lo criminal. En este sentido, el autor sabe provocar interés en el lector mediante un personaje complejo.

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