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Metafísica del ser y el estar

El poeta Rafael Soler reflexiona sobre la muerte en el poemario Las razones del hombre delgado

Rafael Soler

Agustín Díaz Yanes tituló su primera película de una manera poética pero certera: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. El olvido es el mal del poeta, la única gloria que le queda es la trascendencia, pasar a los anales de la historia como el hombre que dejó una parte de belleza en el mundo, porque de eso saben mucho los poetas, de perfección o divinidad. La muerte es la trascendencia hacia esa gloria, que, como decían los gladiadores en el péplum, se alcanzará en esta vida o en la siguiente. La poesía, como la vida, es eso, alcanzar la gloria, aunque no sea la misma para todos.

Metafísica del ser y el estar

Las razones del hombre delgado, de Rafael Soler, publicado por la editorial neoyorkina Nueva York Poetry Press, podría tratarse del cenit de la poética de Soler. Esta obra no es un poemario al uso, es la construcción de una vida dedicada a la literatura, pero también al disfrute, al gozo. Rafael Soler conoce muy bien las dos vertientes, que no son puras ninguna. En el segundo poema del libro nos abre el camino que va a seguir: «El anciano que ha perdido la paciencia / aparta la urgencia de los tubos / deja al neón que palidezca / y en su butaca escucha / voces que mecen su blablá / corros cotorras edad de merecer / severas advertencias del jugador de golf / final en soledad / que anuncia un negro pozo…»

Soler indaga en la muerte y sus consecuencias. No existe una sola conciencia de la muerte, la Parca tiene miles de caras y cada cual le pone la suya, el modo en el que la percibe. En el poema titulado Busque acomodo si tiene a bien: «Busque acomodo si tiene a bien / en lo profundo / no sople no maldiga / vislúmbrase por su silencio / el malestar del primerizo / y lo entendemos / ocurre que a este lado / tan para siempre todo / ni pisar el umbral puede / ni acomodarse en un sillón / ni pedir una escafandra…»

Nacido en València (1947), Soler reside en Madrid, donde ha trabajado como profesor titular en la Universidad Politécnica. De intensa producción literaria, recibida como una de las más interesantes de la nueva literatura española, que inició con las publicaciones de sus novelas El grito (1979, premio Ámbito Literario) y El corazón del lobo (1981, premio Cáceres), a las que siguieron El sueño de Torba (1983) y Barranco (1985), en Ediciones Cátedra, así como El último gin-tonic (2018) y Necesito una isla grande (2019), en Contrabando. Autor de dos libros de relatos premiados, Cuentos de ahora mismo (1980) y El mirador (1981), y cinco libros de poesía: Los sitios interiores (1979), Maneras de volver (2009), Las cartas que debía (2011), Ácido almíbar (2014, Premio de la Crítica Literaria Valenciana) y No eres nadie hasta que te disparan (2016); así como de las antologías La vida en un puño (2011), Pie de página (2012) y Leer después de quemar (2018). Participa en Festivales y encuentros poéticos en Europa, Hispanoamérica y Asia. Libros suyos han sido publicados en Hungría, Japón, Italia, Estados Unidos, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Honduras y Perú. Desde mayo de 2015 es vVicepresidente de la Asociación Colegial de Escritores de España.

Las razones del hombre delgado no es un poemario al uso, podríamos decir que Rafael Soler ha realizado un tratado sobre la vida y sobre la muerte, la luz y las sombras, un tratado de abismos. El poemario está dividido en cuatro partes, Ensayo general con vestuario, El reino de los leves, Para fundar una distancia y Morir para contarlo, que crean un libro profundo y singular dentro de la poesía actual. Con ecos de Pascal y El ser y tiempo de Heidegger, Soler nos sumerge en una metafísica del hombre que reflexiona sobre el pasado y todo lo que le ha llevado al presente y futuro. Las razonesl de hombre delgado es la huella que nos deja Rafael Soler, su propia trascendencia.

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