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Jackson Pollock

La pintura de la ansiedad

Convergence, obra de 1950 de Jackson Pollock.

La pintura de Jackson Pollock, como principal actor del Action Painting (Pintura de acción), la denominación de un movimiento artístico fundamental en la primera mitad del siglo XX, representa la expresión del inconsciente, del instinto, de la dimensión insondable, que diría Franco Battiato, tuvo sus inicios en las primeras décadas del XX, en las creaciones automáticas del surrealismo. El Action Painting puso su personal rúbrica en este diálogo internacional realizado entre creadores, contextos culturales, potencias políticas y económicas, los diferentes actores de la cultura. De los tres artistas americanos, Rothko, De Kooning y Pollock, que impulsaron este movimiento artístico, Jackson Pollock (EE UU Cody, 1912 - Springs, 1956) tiene el lugar mas destacado, como el que lo inició todo, él fue el que «rompió el hielo», en referencia a una nueva visión del arte americano, como apuntó su compañero De Kooning cuando vio sus obras realizadas con la técnica del driping (chorrear). Fue el artista que influyó poderosamente en movimientos similares como el Tachismo en Francia y el Informalismo en España.

Pollock en plena acción bajo la atenta mirada de su esposa, la pintora Lee Krasner. hans namuth

Clement Greenberg, uno de los más importantes críticos de arte del momento, escribe, «la obra de Jackson Pollock propone una visión de la historia del arte como una purificación progresiva de la forma y la eliminación del contexto histórico, siendo la culminación de la tradición occidental». Otro gran crítico de arte, Harold Rosenberg diría: «lo que debía estar en el lienzo no era una imagen sino un evento, el gran momento llegó cuando se decidió a pintar solo por pintar». Es la pintura de acción, la pintura que tiene que ver fundamentalmente con el gesto. Se habla casi por primera vez de una manera de hacer, de crear, sin la mediación de la mente. Prima la acción directa de pintar, el artista se enfrenta al cuadro física e instintivamente sin mediación de la razón o el esquema previo del boceto.

Jackson Pollock y Lee Krasner eran dos de los pintores que en las décadas 30 y 40 en Nueva York pululaban alrededor del famoso bar Cedar, donde se reunían artistas e intelectuales para despotricar sobre la influencia extrema del arte europeo que apenas les dejaba aire para actuar. Picasso, Kandinsky, Miró… pintores con tanta potencia expresiva que eran como una losa para el arte americano. Aún así, entendían que les correspondía a ellos el realizar la transformación, que era el momento del cambio.

Culto, experimental y alcohólico

En aquellos años de formación, Pollock asiste al taller de David Alfaro Siqueiros para aprender de él algunas de las facetas pictóricas que este gran muralista mexicano estaba ensayando. Una técnica que incluía una investigación sobre los diferentes materiales y soportes de esta pintura, con la introducción de pinturas industriales. Aunque otra de sus grandes influencias fue la que ejerció el pintor Thomas Hart Benton, quien le aportó la visión de artistas como Miguel Ángel y El Greco. Así Jackson Pollock poseía un bagaje bastante culto y experimental, además de un temperamento un tanto extremo, lo que le llevó en varias ocasiones al alcoholismo, donde desahogaba sus insatisfacciones relacionadas con su dedicación a la pintura.

En 1943 firma un contrato con la galerista y gran coleccionista de arte Peggy Guggenheim, quien le encarga un gran mural para la entrada de su nueva casa, por sugerencia del amigo y polémico artista Marcel Duchamp. El crítico Greenberg dirá: «Le eché un vistazo y pensé, esto sí es un arte extraordinario, y supe que Jackson era el pintor más grande que este país ha producido».

Pero Pollock cree que su obra no tiene la repercusión que debe tener, se aferra a la bebida todavía más, cayendo en un coma etílico en un callejón de Nueva York. Cuando sale del hospital, se casa con la pintora Lee Krasner, que siempre se había interesado por él y por su obra, que sabe de su capacidad, y deciden salir de Nueva York e instalarse en Springs, en el área del East Hampton, en la costa sur de Long Island. Con ayuda del préstamo de Peggy Guggenheim compran una pequeña casa con un granero de madera, que Pollock convierte en su estudio, lugar que será inmortalizado por el fotógrafo Hans Namuth que captará las imágenes del artista pintando con su característico baile alrededor del lienzo lanzando la pintura, imágenes que están en la historia del arte.

Después de un año en este nuevo espacio, lejos del mundo artístico de Nueva York y enfrentado exclusivamente a su trabajo y a la exuberante naturaleza, realiza largos paseos junto a algunos perros, abandonados por los veraneantes, que se le adherían, en unas jornadas de kilómetros, desde su casa hasta llegar al mar, y comienza a ensayar con esta técnica de superposición de diferentes líneas y con materiales diversos.

La técnica que Pollock aplica a partir de ese momento es la de colocar el lienzo en el suelo y lanzar la pintura con pinceles secos y botes perforados. Pollock tenía que echar la pintura con movimientos de brazos y piernas, para ocupar las grandes o pequeñas superficies, siguiendo unos ritmos precisos para conseguir unos trazos, unas líneas que configuraban espacios y formas sobre el lienzo. En este proceso, el artista veía como la obra se iba produciendo en el mismo momento en el que la ejecutaba, casi sin tiempo o espacio de rectificación. No existía el boceto o estudio previo, la obra se concretaba en la misma acción, con el movimiento y el gesto del artista. Pollock enseña a Lee Krassner una primera experiencia con esta nueva técnica, a la que ella le responde con la famosa frase: «lo has conseguido». Lee Krassner conocía el temperamento y las capacidades que Pollock podía desarrollar y también su investigación en la pintura. Esta frase confirma para Pollock el camino que andaría para hacerse famoso mundialmente. Ella comprende en ese momento que ese es el cambio de paradigma, la clave que los artistas americanos estaban buscando para separarse del gran condicionante de la pintura europea. A partir de ahora, la crítica especializada, Greenberg y Rosenberg, apoyarán decididamente la obra de Pollock, escribiendo textos y todo un discurso teórico sobre esta nueva pintura, enmarcándola dentro de un movimiento ,el Action Painting o también llamado Expresionismo Abstracto, que tendría gran repercusión en el ámbito mundial. Las exposiciones y los llamamientos a la admiración de este nuevo arte que representa el nuevo espíritu de América sitúa al artista en el punto más alto de la cultura plástica americana, que junto a De Kooning y Rothko, serán los representantes más importantes de este movimiento. El periodo heroico de Pollock se daría desde el año 47 al 52. La revista LIFE, en el 49, saca un artículo de cuatro páginas sobre Pollock, con el titular: «¿Acaso es el pintor vivo más grande de EE UU?». Esta presencia en una revista de amplia divulgación le va a dar una proyección casi de actor de cine o personaje popular. En el 50, Hans Namuth quiere inmortalizar al artista como otros fotógrafos y cineastas hicieron con Picasso, realizando el paralelismo, como los dos grandes pintores del siglo XX, no solo en fotografías en su estudio trabajando, sino también en película, donde se ve al artista realizando una obra en directo, en una superficie transparente, situando la cámara debajo, por lo que se podía ver todos los procesos de acumulación de pintura y el baile del pintor.

Miedo al vacío

Esta manera de actuar ante el lienzo, cuestión que se ha debatido en los círculos teóricos del arte, tiene su posible origen en la influencia de las obras de Masson, Archile Gorky y Roberto Matta. Pollock basa su obra pictórica también en un concepto que se denominó all over, algo así como el horror vacui (miedo al vacío) del Rococó, llenar toda la superficie, expandir la pintura hasta los límites. Esto implica una gran libertad a la hora de expresarse, pero esta libertad provenía de la propia técnica, la acción de moverse, alrededor del cuadro, de lanzar la pintura con gestos rítmicos.

¿Pero qué significó esto para la pintura, para el arte de su tiempo? A partir de ahora la pintura podía hacerse desde la acción de pintar, lo que redunda en la idea de que la pintura es la manifestación de la propia pintura como expresión pura. Pero además, una de las aportaciones de Pollock no solo iría referida a la pintura sino también a la influencia en la danza. Una libertad de expresión que abriría un nuevo camino a la danza contemporánea.

Pero Pollock, en el 52, empezó a dudar sobre una cuestión clave en todo artista, como es la de la reiteración en la manera de expresarse. Como respuesta, Pollock abandona el driping, vuelve a una pintura con algunas referencias figurativas. Una obra que es absolutamente rechazada por la crítica y los teóricos del arte. Nadie acepta que un héroe pueda dudar. Esa incomprensión le lleva de nuevo al alcoholismo, a la ruptura con la complicidad de Krasner. Pollock le dice que necesita nuevas emociones y se lanza a una vida de alcohol y excesos, que no le aportan absolutamente nada sino más desesperación y fracaso. Por lo que en el año 56 muere en un accidente automovilístico en su Oldsmobile, completamente borracho.

De la obra de Pollock hay que decir, como apuntamos con la obra de Rothko, que impone una dificultad añadida para su comprensión, por esta falta de referencias figurativas. Es una pintura que se disfruta sin el anclaje de la realidad, se paladea, como una danza parada en el tiempo… y eso hace que sea de difícil comprensión para una mayoría no especializada. Sin embargo, es una obra admirada y defendida por la crítica mundial, lo que ha llevado a su aceptación como una obra de culto, sin discusión. Pollock fue un autor que investigó, que primó desarrollar un lenguaje a partir de situarse a sí mismo en un frágil estado virginal, en contacto místico con las fuerzas primarias que mueven el mundo, volcando toda esta sensación universal en los materiales pictóricos. La pintura de Pollock también se utilizó como imagen política, en ese enfrentamiento entre los dos grandes bloques, después de la segunda guerra mundial, EE UU frente a Rusia. La pintura de la libertad frente al arte dirigido y propagandístico. Sin duda esto se dio, lo que no le quita ni un ápice de importancia a su obra. En todas las épocas las grandes manifestaciones artísticas han sido utilizadas por el poder y, aun así, hoy las admiramos por lo que son, obras de creación. La calidad de su obra es incontestable y pertenece desde entonces a la historia del arte como uno de los ejemplos de investigación e implicación en pro de un discurso plástico que cambiaría las bases de la pintura y del arte.

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