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Paco Roca ilustra la inquietud de Kafka

Una de las ilustraciones de La metamorfosis. paco Roca

Paco Roca todavía recuerda el golpe que para él supuso pasar de Julio Verne a leer La metamorfosis de Franz Kafka. «Me pasé meses intentando asimilar aquello», cuenta el dibujante que acaba de ilustrar este y otros cuentos del escritor checo para una recopilación realizada por Astiberri, la editorial en la que Roca ha publicado la mayoría de sus novelas gráficas.

Paco Roca ilustra la inquietud de Kafka

«Es una sensación que aún sigo teniendo con Kafka, sus relatos nunca me dejan indiferente», confiesa Paco Roca, quien reconoce también que Las calles de arena -su onírica novela gráfica de 2009 que se vale de ecos del realismo fantástico para plantear si es posible o no cambiar nuestro destino-, «está muy influenciada por El castillo o El proceso».

Paco Roca ilustra la inquietud de Kafka

La casi treintena de ilustraciones, algunas de ellas a media o doble página, pone en imágenes tanto La metamorfosis, que abre la recopilación, como a los relatos de La condena, El fogonero. Un fragmento, En la colonia penitenciaria, El maestro rural, Un médico rural, El cazador Gracchus, Chacales y árabes, La construcción de la Muralla China, Informe para una Academia, Un artista del hambre y, por último, Josefina, la cantora, o el pueblo de los ratones.

Paco Roca ilustra la inquietud de Kafka

Tal como señala la editorial Astiberri, el autor de Arrugas se ha dejado llevar por el camino de la experimentación, evitando reproducir momentos concretos del libro o hacerlo de una forma muy explícita, para indagar en partes del relato que están en el fondo del mismo o tomar un punto de vista distinto al del narrador de turno.

Así, por ejemplo, una aparentemente simple frase de La metamorfosis -«Si lo tomaban todo con serenidad, entonces tampoco tenía ningún motivo para inquietarse y, si se daba prisa, podría estar en la estación a las ocho»- Roca la convierte en una ilustración a doble página en la que se puede ver a Gregorio Samsa metamorfoseado ya en insecto a punto de coger el tren en la estación ante la indiferencia -a pesar de su aspecto-, del resto de viajeros.

Además de experimentar con los puntos de vista desde los que ilustra los relatos de Kafka, Roca también ha aprovechado la variedad de las historias para mostrar diferentes estilos gráficos, de forma que a veces resulta incluso complicado detectar la mano del autor en algunas de las ilustraciones.

«Espero que las licencias que me he tomado con el texto original no hagan revolverse a los puristas de Kafka -subraya Roca. Los cuentos de Kafka me parecen muy sugerentes; esa atmósfera opresiva que crea, esos personajes...».

Roca asegura que desde aquella vez que leyó por primera vez La metamorfosis, Kafka se convirtió en uno de sus autores favoritos. Por eso, explica, «me atraía mucho meterme en esos relatos y crear historias paralelas dentro de ellos. Incluso me he quedado con las ganas de desarrollar alguna de ellas en un cómic. Quizá algún día», aventura.

De momento, Roca está trabajando en un nuevo cómic del que sólo ha adelantado que está basado en un hecho real que sucedió en València entre 1939 y 1944. De esta forma, el historietista valenciano sigue utilizando la memoria como materia prima de su obra. Y, además, regresa a la ciudad y a la época de la posguerra que ya trató en Regreso al Edén, la novela gráfica en la que a partir de una foto tomada en la playa de Natzaret en 1947, Roca cuenta la dura infancia que vivió su madre durante el franquismo. Este libro dio origen a una exposición sobre la posguerra en València que se pudo ver en la Nau hasta el pasado mes de abril.

Por otra parte, hace un mes se inauguró una nueva estación de la Línea 10 (Alacant-Natzaret) de Metrovalencia dedicada al militar y guerrillero valenciano Amado Granell, que cuenta con un mural de gran formato dibujado por Paco Roca.

Cabe recordar que el historietista contó en otra de sus novelas gráficas, Los surcos del azar, la historia de Granell y de los demás miembros de La Nueve, la división formada por exiliados españoles que fue la primera en entrar en París durante su liberación de los nazis en la II Guerra Mundial. «Amado Granell simboliza la tristeza del exilio de tantos españoles, su lucha fuera del país para vencer al fascismo y al nazismo. Gracias a su sacrificio, su lucha y su victoria tenemos hoy las democracias en Europa y en España», explicó sobre su obra.

En cuanto a la edición de La metamorfosis que ha llevado a cabo Astiberri, se trata del sexto lanzamiento de una colección que incluye Monkton el loco, de Wilkie Collins, ilustrado por Fidel Martínez; El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle, ilustrado por Sagar Forniés; El Golem, de Gustav Meyrink, ilustrado por Santiago Valenzuela; Solomon Kane, de Robert E. Howard, ilustrado por David Rubín, y La sombra sobre Innsmouth, de H. P. Lovecraft, ilustrado por Alberto Vázquez.

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