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¿Qué pensará Guadalupe?

Una extremeña limpia la singular Maison à Bordeaux, obra del prolífico Rem Koolhaas, y se yergue en protagonista de la película Koolhass Houselife

Guadalupe Acedo sobre la plataforma móvil de la Maison à Bordeaux.

Si el verano es el periodo propicio para retomar ciertas lecturas pendientes, también es el momento de recuperar ciertas películas que o bien guardábamos para otra ocasión o bien requerían un segundo visionado algún tiempo después.

En esta circunstancia me encontraba cuando me topé de nuevo con Koolhaas Houselife, una divertida película-documental que se centra en la singular Maison à Bordeaux (1994-1998), obra del prolífico arquitecto (y gurú internacional) Rem Koolhaas.

El encargo de esta Maison surge a raíz del accidente que el cliente sufre y por el que se ve obligado a desplazarse en silla de ruedas, condicionando así la forma de moverse por la vivienda. El dueño - Jean-François Lemoine, un importante editor de prensa - junto con su mujer y sus tres hijos, se trasladaría a las afueras de Burdeos tras el fatal accidente que le dejaría parapléjico, pidiendo a Koolhaas que diseñara para ellos una casa auténtica, especial. El holandés, entonces no tan famoso, llevó a cabo esta casa cuyo corazón era una plataforma elevadora que permitía al dueño moverse por toda la casa en silla de ruedas y con total libertad. Lo que inicialmente supuso un problema, se convertiría pronto en el principal argumento de diseño a la hora de proyectar esta casa. Sin duda, una de las piezas maestras de la arquitectura contemporánea.

Sin embargo, la película Koolhaas Houselife no se centra tanto en la estructura de la vivienda, ni en las ideas que Koolhaas tuvo a la hora de diseñar una casa de estas características, sino que su guion gira en torno al mantenimiento y la limpieza de la vivienda. Las cámaras penetran en ella a través de los ojos de su cuidadora, Guadalupe Acedo, la mujer extremeña que limpia y mantiene la casa.

La película, rodada por el italiano Ila Bêka y la francesa Louise Lemoîne, nos introduce en una casa de virtuosa tecnología siguiendo el recorrido que Guadalupe realiza a diario subiendo y bajando cargada con sus cubos, su aspiradora, sus bayetas y su fregona por la plataforma móvil. Una plataforma de 3 por 3,5 metros que funciona desde la planta sótano hasta la primera superior, generando así un espacio dinámico y variable, y funcionando como el verdadero corazón de la vivienda. Filmado a modo de reality, este documental sigue cada uno de los pasos y movimientos que Guadalupe realiza por el interior de la casa, generando así una mirada inusual e insospechada de sus espacios. Esto permite al espectador entrar en la burbuja invisible de la vida diaria e íntima de un auténtico icono de la arquitectura.

Imagen de la película Mon Ocle (1958) de Jacques Tati.

Desde su estreno, en febrero de 2008, en la Universidad de Harvard, Koolhaas Houselife se ha convertido en una película de culto. La imagen de Guadalupe pertrechada con sus armas de limpieza mientras lucha con gigantes ojos de buey, superficies de hormigón casi inabarcables y las dichosas goteras que invaden la casa, sigue siendo hoy una de las imágenes más icónicas y controvertidas del amplio elenco cinematográfico que mira, cada vez con mayor asiduidad y curiosidad, hacia las joyas más preeminentes de la arquitectura contemporánea.

Sin embargo, el filme también nos deja varias preguntas: ¿Qué piensa realmente Guadalupe de esta casa? ¿Le parecerá práctico subir lentamente a través de esta plataforma? ¿O preferirá limpiar una casa que no sea un «icono de la arquitectura»? ¿Se sentirá presa de una casa ultramoderna como en Mon Oncle de Jacques Tati?

Seguro que Guadalupe, off the record, puede iluminarnos.

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