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Literatura a hachazos

El escritor de Albatera Jesús Serna Quijada nos ofrece un reflejo de la sociedad en su libro de relatos La vena cava

Literatura a hachazos

Hay un resurgir en la literatura española: varios escritores jóvenes están mostrando otro prisma de la misma. Se ha demostrado que hay otras formas de contar, que se necesitan otras voces que cuenten los problemas de hoy. La literatura, la buena literatura, debe ser el reflejo de lo que somos y del tiempo que vivimos. Existen varios autores que lo reflejan muy bien, pero también muestran un análisis de la sociedad, hacia dónde nos conducen nuestros actos. Un buen libro nos debe hacer reflexionar y dejar huella al concluirlo. Una buena obra es una ventana abierta al ser humano y a sus consecuencias.

La vena cava, de Jesús Serna Quijada, publicado por Celesta, es un buen libro de relatos. Hago esta afirmación así de primeras porque tal vez me han impactado estas historias cuya dureza reside en las situaciones que viven los personajes que retrata. La sinopsis del mismo es una buena muestra de lo que nos vamos a encontrar: «Los relatos que componen La vena cava transitan la entraña y la memoria, la emoción y el tiempo, el tuétano de la existencia. Mai y Cruz aún recuerdan su adolescencia en Gavina. La muerte de su madre ha terminado de quebrar a Begoña. Elena y Adrián se reencuentran en Butrinto. Ángel siente que es una piedra pómez flotando a la deriva en el océano. Y el Padre Illán constata que no supo amar. La vena cava, antes del colapso».

Es muy importante señalar el uso del lenguaje que tiene Jesús. Sabe adaptarse tanto a coloquialismos como adentrarse en los juegos de palabras. Se percibe esa rabia Kronen de los 90 y los juegos de las vanguardias, creando dibujos con las palabras, como ocurre en el relato Los insolentes. Hay insolencia real en estas historias, porque es lo que nos ha tocado vivir. ¿Quién no lo ha sido en la adolescencia o juventud? Se percibe en Serna que bebe del cine y del teatro. Se mueve con soltura en el diálogo, cosa sumamente difícil. La vena cava surge de esa necesidad de contar que tiene Jesús, porque, ante todo, es un gran contador de historias. Se nota el pulso de la narración, ese trabajo de orfebrería que requieren todas las grandes historias.

Jesús Serna Quijada (Albatera, 1984) es diplomado en Dirección de Cine y Realización de TV por la Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI, y licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante. Actualmente trabaja como profesor de Lengua y Literatura y como profesor de Teatro y Cine en el MUDIC. Aparte de director y guionista en varios cortometrajes, ha publicado el poemario Carcoma este olivo (poemario, 2012), los libros de relatos Girasoles en Venecia (2013) y Velódromo (2017), y la obra de teatro Hermana, el corazón no me cabe en el pecho (2020).

Dividido en seis partes (Verano en Gavina, La vena cava, Los insolentes, HaMBuRGueSa, Padre Illán y Fuego y asfalto), La vena cava destila fuerza, rabia y dolor. Este libro no es propiamente un vómito porque todo está calculado al milímetro. Es tan solo un reflejo de lo que somos y hacia dónde nos encaminamos. En estos tiempos tan convulsos, siempre es bueno encontrarte con literatura de esta calidad. Jesús Serna afila sus bolígrafos con un hacha. Estamos posiblemente ante uno de los libros más inclasificables que he leído en mucho tiempo. Lo que sí tengo claro es que estamos ante literatura, esos libros cuyo fondo los hacen convertirse en obras de culto que, pasados los años, se deben revisar. Un libro que no deja indiferente.

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