El camino de la oscuridad
La escritora sevillana Xenia García nos muestra el lado perverso del ser humano en la novela Kudryavka (perra de pelo rizado)

Xenia García / INFORMACIÓN
Eduardo Boix
Toda casa o toda familia guarda un secreto. El ser humano es esclavo de las acciones que se ejecutan dentro de la familia o dentro del hogar. La historia de la literatura está narrada a base de lo íntimo, de lo oculto. A veces el arte sirve para eso, para expiar lo que nos duele, no solo porque nos haya sucedido a nosotros. El escritor se obsesiona con algo y lo lleva al papel. Es su forma de generar una situación, de llevar al límite su propia conciencia y así mostrar al lector sucesos que, de otra forma, no se atrevería a vivir. Porque es el lector el que sufre en la lectura, el que busca evadirse o sumergirse en lo que tiene entre manos. Porque la literatura, la buena literatura, no debe dejarnos indemnes. Es la que nos tiene que azotar o agitar y llevarnos al abismo.
Kudryavka (perra de pelo rizado), de Xenia García, galardonada con el Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones y publicada por Alianza Editorial, se sumerge en los secretos que surgen en el hogar. Xenia nos narra la historia en primera persona de Pepa, una mujer que un día se sorprende al enterarse de la muerte de su exmarido al mismo tiempo que se producía un incendio. Con esta premisa, la autora despliega la historia de un amor patológico, de un duelo corrompido por los secretos.

Xenia García Kudryavka (perra de pelo rizado) Alianza Editorial 18,50 euros / 192 páginas / INFORMACIÓN
Kudryavka fue el nombre que dieron a la perra Laika, ese animal que acabó perdido en el espacio sideral. Este nombre le sirve como analogía del dolor que siente una niña de doce años en el cuerpo de una mujer de cuarenta. Con capítulos cortos como flashes o fogonazos, Xenia nos va introduciendo en los silencios y en el dolor. Porque es de ahí de donde surge el milagro de la literatura en este libro: sabe profundizar en el dolor, en lo que se siente, en esos espacios de la infancia y de la madurez que se conectan por un hilo tan fino como quebradizo. Porque, como decía la Premio Nobel norteamericana Louise Glück: «Miramos el mundo una sola vez, / en la infancia. / El resto es memoria». Es eso lo que trata de mostrarnos esta obra desgarradora e inquietante. Xenia sabe tomar el pulso a la narración con unas imágenes potentes, repletas de símbolos que nos llevan a la oscuridad de lo perverso.
Podríamos definir a la novela Kudryavka (perra de pelo rizado) como un salto al vacío emocional y sicológico. Estamos ante una novela inclasificable que trata temas tan en el extrarradio de una sociedad luminosa como son la pedofilia o el suicidio, pero están ahí. Si tuviera que definir a Xenia, sería con la palabra valentía. Con esta primera novela ha demostrado ser una valiente, una mujer que se mancha con la tierra, que sabe bucear en el dolor, en lo oscuro, para mostrarnos lo crudo de la realidad. Porque Xenia sabe llevarnos con maestría donde ella quiere. Porque es una maestra de la brevedad, del fogonazo. Esas historias que nos alcanzan como un golpe maestro y nos noquean. Es muy difícil contar una historia como esta y salir indemne. No estamos preparados para narrar sucesos tan oscuros que nos encogen el corazón y nos hielan la sangre. Es por eso que Xenia García alcanza la excelencia con esta novela. Estamos ante una obra que es parte, pero sin ser juez, de una realidad que existe aunque la neguemos. Xenia tan solo lo muestra, nos enseña lo que hay, sin juicios de valor. Tan solo nos zarandea con lo repulsivo, con la herida que no cierra nunca.
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