Artes y letras
Cinco poemas inéditos de Roa Bastos
La revista poética 21veintiúnversos edita una plaquette que reúne composiciones desconocidas del escritor paraguayo en su juventud

La revista poética 21veintiúnversos edita una plaquette que reúne las composiciones desconocidas de Roa Bastos.
La plaquette Huida y otros poemas de Augusto Roa Bastos (1917-2005), que la revista poética valenciana 21veintiúnversos ha distribuido por separado junto a su número 13, aporta una gran novedad literaria. En su pequeño tamaño reúne seis composiciones en verso, cinco de ellas inéditas, escritas por el escritor paraguayo entre 1942 y 1949. Precedidas de un prólogo de Rafael Soler, artífice de la recuperación junto a la Fundación Roa Bastos y Mirta Roa, hija del Premio Cervantes 1989, los poemas incluidos son «Huida», «Restitución», «Tu nombre», «A Pablo Neruda, poeta de paz y guerra», «Palabras a ella» y «El pozo envenenado». Salvo en el caso del primero, no se tiene constancia de que los otros cinco hayan sido publicados anteriormente.

La revista poética 21veintiúnversos edita una plaquette que reúne las composiciones desconocidas de Roa Bastos. / INF
Reconocido Roa Bastos como uno de los grandes nombres de la literatura hispanoamericana del siglo XX, especialmente por sus novelas Hijo de hombre (1960) y Yo, el Supremo (1974) y por el resto de su narrativa, adelantado y coetáneo del boom latinoamericano con el que no se sintió identificado al considerarlo una operación de marketing comercial, su poesía es la parte menos atendida de su obra.
Poeta antes que narrador
Sin embargo, no irrumpió en las letras como narrador sino como poeta con un primer libro titulado El ruiseñor de la aurora, que publicó en 1942 cuando contaba veinticinco años de edad y en cuyas páginas recogió poemas escritos desde 1934, de una hechura que la crítica llegó a calificar de «arcaizante». En diciembre de 1976, cuando le entrevistó Joaquín Soler Serrano para el programa A fondo de TVE, no dudó en confesar sus reservas sobre esta obra temprana: «Es un libro que he puesto especial cuidado en que permanezca ignorado; no era más que la primera tentativa de un muchacho por expresarse en un lenguaje que no fuera el cotidiano».
Con todo, el autor siguió escribiendo poesía tras esta obra, dando a conocer sus composiciones en revistas y en el periódico El País de Asunción, del que fue redactor e incluso corresponsal en Europa durante la II Guerra Mundial. Su nombre figura entre los poetas paraguayos de la generación del 40 que formaron parte del círculo «Vy’a raity», expresión guaraní que significa nido de alegría, en un momento literario en el que coincidía con referentes como Josefina Plá o Hérib Campos Cervera, dos poetas que para él habían iniciado un movimiento renovador en la poesía del país y constituían «el vértice poético más alto e intenso». Su poesía de finales de los cuarenta fue también el sustento del poemario El naranjal ardiente, publicado en 1960.
Sus obras narrativas a partir de 1953 y sus éxitos novelísticos relegaron, en cambio, a un segundo plano sus composiciones poéticas, de lecturas minoritarias y difusión reducida. Pero Roa Bastos no desertó del todo del género y en 1983 presentó una nueva entrega de veintiún poemas, esta vez de épocas más recientes, bajo el título de Silenciario, que abría el número 399 de la revista Cuadernos Hispanoamericanos.
La culminación de todo este trabajo poético fue la recopilación Poesías reunidas en 1995, en una edición que preparó el crítico y profesor Miguel Ángel Fernández, quien además de ordenar el corpus poético de Roa Bastos, mayoritariamente en español pero con algunas piezas en guaraní, proporcionó una hemerografía con la relación de poemas publicados en revistas y periódicos.
Se incluían también en el volumen tres ensayos sobre poesía paraguaya escritos en los cuarenta que ayudan a conocer sus preferencias y su ideario estético del momento. «Poeta es aquel que cuando dice ‘bosque’ puede sostenerlo sobre la levedad de un pétalo», escribía entonces haciendo suya una reflexión leída en un poeta mexicano.
Versos recuperados
«Huida» era uno de los poemas incluidos en Poesías reunidas, cuya hemerografía revelaba además que había sido editado en 1942, en un lugar no localizado, y en 1945 en El País. Pero ninguno de los otros cinco poemas que aparecen en la plaquette Huida y otros poemas, editada por Banda Legendaria, figura en el volumen recopilatorio de los años noventa ni en la relación de poemas publicados en revistas o periódicos paraguayos.
De hecho, fue Mirta Roa quien le comentó al escritor Rafael Soler la existencia de unos poemas inéditos de su padre. Al participar hace años en un festival literario hispanoamericano en Nicaragua, Soler entabló amistad hace años con autores paraguayos. Esa relación le llevó a que su novela corta El grito, publicada en España en 1979, tuviese una edición en Paraguay en 2014. La encargada de supervisar la publicación fue precisamente Mirta Roa, con quien mantiene contacto desde entonces. Soler había sido invitado también a pronunciar una charla en un acto de la Cátedra Roa Bastos en la Universidad de Caaguazú.
Los poemas ahora recuperados son posteriores al primer poemario de Roa Bastos. Se advierte en ellos otro registro estético que iba madurando. Algunos de estos poemas inéditos son breves, como «Restitución» y «Tu nombre». El primero, fechado en 1943, ya dibujaba otras maneras en el poeta, como se lee en los versos finales: «Te sostuve soñando en esa rara / luz del latido de mi flor serena / que hoy para siempre se durmió en la arena».
Complicidad con Neruda
Muy distinto es el poema titulado «A Pablo Neruda, poeta de paz y guerra», composición de agitación política y complicidad con el poeta chileno, por entonces senador y opositor declarado al presidente Gabriel González Videla, político que llegó al poder gracias a una coalición que contó con el apoyo de los comunistas y que se volvió con ciertas decisiones contra antiguos aliados. En el poema, fechado el 8 de enero de 1948, año de tensiones en cuyo curso el presidente llegó a prohibir el partido comunista, Roa Bastos -ya desde su exilio- tomaba partido por su colega chileno: «¡Porque en la tuya cabe exactamente / la clamorosa voz de nuestra América, / quiere un traidor ese panal ardiente / dejar sin el tumulto de su abeja».
Su aire de indignación no cesa en toda la composición, con estrofas arrebatadas: «¿Qué puede un trapo sobre tantas bocas / y un mayoral traidor sobre los Andes / llenos de corazones y de rocas, / de hombres y mariposas y volcanes!».
Imágenes de guerra
Otra de las temáticas que reaparece en los poemas olvidados es la de la guerra, tanto en «Palabras a ella», donde un soldado en el frente evoca por la noche a su amada -«hoy el amor se duerme detrás de los fusiles»-, como en «El pozo envenado», alegato sin disimulo que previene desde el principio a quienes combaten contra el tirano para que no beban el agua dejada por los enemigos: «Por aquí pasaron ellos / grita la hierba quemada, / grita el aire destruido, / grita el agua envenenada». Una imagen que permite al poeta jugar con la oposición metafórica entre el agua envenenada y «el agua pura / de la patria libertada».
Envuelto Paraguay desde 1947 en una guerra civil y presente Roa Bastos en un conflicto anterior como la Guerra del Chaco mantenida frente a Bolivia desde 1932 a 1935, a la que acudió como voluntario a los quince años y cuya experiencia aprovecharía después en su novela Hijo de hombre, no resulta extraño que las escenas protagonizadas por soldados y guerrilleros formaran parte de su espacio poético.
La mezcla, pues, de versos amorosos en contextos adversos con otros de clara intención política ofrece un punto de interés en un Roa para el que los años cuarenta significaron, en lo artístico, la evidencia de una renovación poética en Paraguay y, en lo biográfico, su partida al exilio en 1947 tras escapar de un intento de detención y acabar instalando su residencia en Buenos Aires.
Rafael Soler anota en el prólogo que un poeta es la suma de lo vivido, de lo perdido y de lo anhelado. «Y Roa -añade- vivió intensamente, como un notario sin día de asueto, ajustando cuentas con una realidad casi nunca grata, y con la que se sintió severamente comprometido».
- Álex Elvira, adiestrador canino, dicta sentencia sobre las cuatro mejores razas de perro para principiantes: labrador, golden, caniche y yorkshire
- Hispanitas recicla 7.000 kilos de calzado para levantar el 'pequeño Gulliver' de Petrer
- La Arribada del Foc encenderá las Hogueras de Alicante con luz, música y pólvora
- El patrullero 'Formentor' de la Armada atraca en La Vila Joiosa con visitas abiertas al público
- Los primeros cortes de tráfico por las Hogueras colapsan la fachada litoral de Alicante
- Un casting busca figurantes en Alicante para una superproducción internacional de época: estos son los requisitos
- Alicante se prepara para unas Hogueras de crucero con seis escalas y más de 22.000 pasajeros en 10 días
- À Punt emitirá en directo tres corridas de la Feria de Hogueras
