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Las nuevas caras del mal

Norma reedita la obra del dibujante alicantino Pablo Auladell y el guionista Felipe Hernández Cava Soy mi sueño, que en su día publicó Edicions de Ponent del alcoyano Paco Camarasa, con sutiles cambios

Viñeta de ‘Hierba’, considerado el mejor cómic de 2022.

Viñeta de ‘Hierba’, considerado el mejor cómic de 2022.

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Noelia Ibarra | Álvaro Pons

Hace ya casi quince años que la recordada Edicions de Ponent llevaba a las librerías una obra que unía a un guionista de reconocida trayectoria como Felipe Hernández Cava con una joven promesa entonces, el alicantino Pablo Auladell, que abandonaba su estilo de limpia luz mediterránea para crear atmósferas densas y opresivas que ilustraban un complejo guion a través del que nos interrogaba sobre cómo mirar el mal. Descatalogada y agotada, Soy mi sueño, la historia de Erich Hafner, vuelve a las estanterías reeditada por Norma Editorial, con sutiles cambios que ayudan a leer la obra desde un contexto nuevo y distinto, que comienzan en esa portada donde el protagonista, que antes nos miraba fijamente e invitaba a leer, ahora nos da la espalda, quizás porque el aviso que escondían sus páginas no ha sido escuchado.

La historia sigue siendo la misma: el as de la aviación nazi se estrella y se enfrenta a la mística Solaya en una extraña conversación en las difusas fronteras de lo onírico y lo real. Sin embargo, tras dos premios nacionales en su trayectoria, los autores exhiben su maestría desde la incorporación de matices que actualizan la lectura gracias a la mirada a la realidad cotidiana. La conversación entre la chamana y el aviador nos conduce de nuevo al ambiguo espacio de la elección consciente, de esa capacidad humana que según Schopenhauer construye la realidad, pero que en el infierno del totalitarismo se diluye entre una colectividad que pierde la consciencia de la diferencia entre bien y mal. Hafner busca en su memoria unos recuerdos que fueron construidos ante la necesidad de encontrar razones del odio al otro, explicaciones al sinsentido de la guerra, que acallaran el dolor de esos muertos cuyos perfiles desdibujados tan solo constituyen efectos colaterales.

No obstante, en el limbo entre lo real y lo soñado, en ese reino calderoniano donde la vida transcurre sin lógica aparente, el tiempo disuelve las fronteras entre pasado, presente y futuro y provoca la pérdida del sentido de los recuerdos hasta desvincular la culpa del resultado de la causalidad de una acción y una reacción. Y, entonces, solo queda la opción de entender que la culpabilidad estaba ya dentro de nosotros, en lo más hondo de la persona, que el mal anidaba en los corazones antes de que tuviera nombre, antes de comenzar su lucha con el bien.

Frente al luminoso desierto del piloto que se encontró con un pequeño príncipe, Auladell enfrenta un trazo sucio y denso, que dibuja el aire como una esencia fantasmal irrespirable, que ahoga y atenaza mientras nos introducimos en esa bajada a los infiernos en el que la voz de Solaya, quizás también un espectro, nos guía a modo de caprichoso Virgilio que nos abandona en un purgatorio donde el ruido de la guerra de fondo lo empapa todo, dejándonos desubicados hasta comprender que seguimos en esa realidad que nos envuelve.

Y es entonces cuando Cava nos revela que nos ha colocado ante ese escenario de desencanto de las ideas que abrazaron el autoritarismo, de esos líderes que supieron moldear con facilidad esas masas que habían fagocitado al individuo y su libertad.

No es difícil encontrar una línea de conexión entre Soy mi sueño y la reciente Lubianka de los mismos autores, pero más inquietante resulta descubrir que no estamos en ningún sueño y que los horrores que nos descubre Hafner son terriblemente actuales, que infamia y atrocidades nos envuelven reconvertidas en brillantes mensajes desde las redes sociales, pero que su discurso es tan ominoso y oscuro como el trazo con el que Auladell dibuja los diálogos de Cava.

Que el sueño puede transformarse en cualquier momento en pesadilla ante las nuevas caras que el mal ha estrenado.

Ficha del cómic

Soy mi sueño

Felipe Hernández Cava

Pablo Auladell

Norma Editorial

76 páginas, 23,00 euros

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