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Crevillent

Un colegio para 11 alumnos

El único centro escolar de El Realengo ha reducido los niveles de matriculación a más de un tercio en los últimos años debido a los pocos nacimientos y a la falta de incentivos que encuentran los progenitores

Los siete alumnos de Primaria con María, la directora del colegio público San Luis de El Realengo, durante esta semana.

Los siete alumnos de Primaria con María, la directora del colegio público San Luis de El Realengo, durante esta semana. J. R. E.

El paso del tiempo no le ha sentado nada bien a la pedanía crevillentina de El Realengo, al menos en materia educativa. Ya no queda nada de aquellos tiempos en los que se contaban por decenas los alumnos que estudiaban en las cuatro paredes del colegio público San Luis, con más de medio siglo de historia. En la actualidad tan sólo estudian en el centro educativo 11 alumnos, siete en Primaria y cuatro en Infantil, unos números que suponen menos de un tercio de la capacidad del centro y que cada año van a peor y amenazan con que pueda cerrar sus puertas si no le resulta rentable a la Generalitat Valenciana. Desde la Concejalía de Cultura descartan que esté sobre la mesa el cierre a corto plazo porque desde la Administración local están intentando, en la medida de lo posible, que el centro coja prestigio y se fomente la matriculación.

Lo cierto es que en los dos últimos años no ha existido ningún nacimiento en esta partida rural de 322 habitantes, lo que complica que haya un relevo de alumnos. Desde la dirección del colegio esperan que al menos durante dos años se mantenga la formación porque hay alumnos en los primeros niveles que seguirían ascendiendo de curso y desde la nueva junta directiva tienen ilusión por realizar un proyecto pedagógico que realce el centro, ya que los docentes son jóvenes y les gustaría establecerse, ya que en el caso de la actual directora, se encuentra en comisión de servicio porque la anterior concursó para marcharse a otro centro al temer que podría echar la persiana.

Para dar clase tan sólo hay dos maestros fijos, uno en Primaria y otro en Infantil, mientras que para las lecciones como Inglés, Música, Educación Física o Religión hay tres profesores itinerantes de otros centros de Crevillent, pedanías como San Felipe Neri o La Canalosa. Los maestros agrupan a los alumnos de diferentes niveles en un mismo aula y tienen que explicarles la lección a cada uno, adaptada a su nivel, y empezando desde el más bajo. Aunque parece que el sistema es poco funcional, desde la dirección del colegio aseguran que la atención resulta más personalizada que en un colegio convencional con ratios de 20 alumnos, ya que a los mayores cierto contenido les sirve de repaso. Sin embargo, hay progenitores de El Realengo reacios a este sistema que han optado por llevarse a sus hijos a colegios del núcleo urbano de Crevillent porque prefieren evitar que sus hijos estudien en un ambiente solitario, como está ocurriendo en este centro, sin dudar de la profesionalidad de los docentes.

Además, otro de los inconvenientes para algunos padres y madres es que el centro no dispone de comedor, un punto negativo para la conciliación laboral. Según el equipo docente también existe un autobús escolar que comunica con el centro del municipio, lo que reduce aún más las posibilidades de que los padres elijan este centro como primera opción. Sumado a este punto, desde el CEIP San Luis explican que el colegio necesita una inversión para hacerlo atractivo en cuanto a mobiliario. Reivindican una biblioteca renovada y nuevo material de trabajo. Para revertir la decadencia por la que pasa el colegio, desde el equipo de gobierno plantean actividades conjuntas entre Ayuntamiento, comunidad educativa, la asociación de vecinos o la de fiestas para que el colegio se integre en la pedanía y no sea un edificio aislado.

Retroceso

Los residentes indican que el problema de que El Realengo se haya estancado y que incluso haya retrocedido en más de 30 habitantes su población en la última década se debe a la normativa urbanística, que no favorece que nuevas familias o jóvenes descendientes de la población local se instale a vivir, porque se imponen fuertes restricciones para construir viviendas. Al tratarse de suelo rústico, se necesitan 10.000 metros cuadrados para edificar, igual que ocurre en otros municipios, lo que hacen que sean pocos quiénes están dispuestos a invertir en esta zona rural, que apenas tiene tejido comercial, con sólo una tienda de ultramarinos, un estanco y un bar. A la dificultad de construir se suma que nunca se desarrolló el proyecto urbanístico por el que el Realengo duplicaría su población. Con aquel plan estaba previsto levantar una nueva zona residencial al margen de las primeras 150 casas para colonos que se construyeron en la década de los cincuenta. Lejos de ser una realidad, aquel programa contemplado en el Plan General de Ordenación Urbana quedó paralizado. El ex alcalde popular, César Asencio, reseña que fue la crisis económica la que lastró que hubieran promotores interesados para invertir en la zona. Desde el tripartito indican, sin embargo, que es necesario realizar un estudio de viabilidad a este plan para contemplar modificaciones urbanísticas para favorecer que lleguen jóvenes y que el colegio vuelva a su época de esplendor.

Pocos servicios y falta de promoción

Los vecinos de El Realengo reivindican que se celebren más actos en la pedanía para aumentar su integración

Los vecinos de El Realengo señalan que hay algunos servicios descuidados como el mantenimiento de las zonas verdes, que aunque son pocas, las que hay se encuentran en mal estado, además de que hay canalizaciones de fibrocemento que les gustaría que se sustituyesen. Piden también más zonas de ocio para jóvenes y adultos, aunque otros vecinos indican que a pesar de tener ya espacios de reunión apenas se utilizan. En materia sanitaria, a pesar de que han ido sumando horas de atención y son tres días a la semana los que se pasa consulta desde el consultorio, indican que no resulta del todo suficiente el servicio. Desde el Realengo señalan que falta una promoción de la pedanía ya que sienten que no están integrados en el municipio de Crevillent. Plantean que se celebren más actos institucionales o de carácter cultural para favorecer que vecinos de diferentes partes del municipio alfombrero conozcan la zona y se pueda favorecer, por tanto, que aumente la población.

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