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Premio a la innovación educativa

Crevillent gana la batalla al absentismo escolar

El CAES Párroco Mas revalida el premio Excelencia Educativa por su modelo para reducir el conflicto en el aula y hacer partícipe a la familia

Alicia Clemente y la profesora Elisa Sánchez recogiendo el último galardón.

Alicia Clemente y la profesora Elisa Sánchez recogiendo el último galardón. INFORMACIÓN

Tenían una labor difícil y con el paso de los años han logrado ser referentes educativos. El Centro de Actuación Educativa Singular Párroco Francisco Mas de Crevillent ha recibido esta semana el Premio Excelencia Educativa al mejor centro innovador y de inclusión socioeducativa que a nivel nacional otorga la Fundación Gala.

Este es el cuarto reconocimiento que recibe el centro crevillentino en los últimos tres años por impulsar un modelo pedagógico que trata de minimizar el conflicto en el aula y reducir al máximo el absentismo escolar.

A finales de 2019 este centro ya fue galardonado por el Ministerio de Educación por las buenas prácticas en la mejora del éxito educativo, así como una doble distinción de la Fundación Mundo Ciudad en colaboración con la Asociación Española de Escuelas de Negocios, debido a la excelencia educativa en su programa. ¿Y por qué tantos galardones?

Tal y como explica Alicia Clemente, directora del colegio, «el proyecto es muy amplio y va por la línea de acercar la familia a la escuela». Tal y como explican desde la dirección del centro, la mayor parte del alumnado es de origen magrebí o de etnia gitana por lo que han tenido que buscar la fórmula para que no haya una barrera ni cultural, ni idiomática que permita que las familias se comuniquen con el profesorado y con otros progenitores y que, sobre todo, entiendan que la educación en el aula debe ser primordial y puedan ellos mismos ser partícipes de la educación de sus hijos. Según Clemente, este trabajo con los alumnos y con su tutores legales ha motivado que progresivamente se esté reduciendo el absentismo escolar, que hace más de un lustro se encontraba en unos altos niveles y ahora apenas es perceptible, según la directora.

Expone que en el centro se forman grupos interactivos para que las familias participen en el centro, al hilo de tertulias dialógicas para fomentar la lectura. Según la directora, el centro también ha dado un salto tecnológico en los últimos tiempos con proyectos de robótica y trabajo con tabletas. Apunta que debido a la pandemia de coronavirus pusieron los medios para evitar una brecha digital.

Un buen número de familias se encuentran en una situación de vulnerabilidad social y no disponen de tecnología en casa, por lo que el centro dispuso tabletas para cada familia durante el confinamiento porque «hay que estar en la innovación y si no llegamos a estar con el trabajo online, se hubieran quedado atrás y hubieran perdido el trimestre», apostilla.

Este proyecto va por su quinto curso y destacan que el rendimiento del alumnado y la convivencia ha mejorado notablemente porque hay más motivación. Según Alicia Carmona, este modelo pedagógico también está afianzando al centro y por lo tanto no lo hace peligrar, teniendo en cuenta que hace unos años el nivel de matriculación ha dado un vuelco. Hace tres años estaba muy bajo, teniendo en cuenta que el colegio está en una parte residencial al norte con poca masa de población, y ahora hay más de 300 alumnos con apenas vacantes. Clemente reseña que una parte esencial para sacar adelante la iniciativa ha sido la constante formación y la implicación del profesorado.

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