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Un conflicto por perder playa

Vecinos del Tamarit recogen firmas contra la implantación de un club de kitesurf en 300 metros cuadrados de arena porque denuncian que quita visibilidad y facilidad de acceso - El Ayuntamiento asegura que la actividad tiene todos los permisos

Los vecinos muestran un escrito en el que se quejan de la ubicación elegida para el club. | ANTONIO AMORÓS

Vecinos del entorno de la playa del Tamarit, en Santa Pola, se alzan contra la implantación de un club de kitesurf en plena playa que ocupará unos 300 metros cuadrados de extensión. Los residentes han empezado a recoger firmas contra la ubicación elegida para que se asiente esta actividad lúdico deportiva, que está previsto que empiece a funcionar a finales de mes, porque aseguran que les quita visibilidad de la playa desde sus viviendas y que les complicará el acceso a la arena.

Los residentes de la zona recuerdan que hasta la fecha no se habían encontrado con un conflicto similar. Narran que este mismo club venía ejerciendo al final de esta playa, prácticamente en La Gola, y que allí, más desplazados de las viviendas, la actividad no resultaba molesta, aunque temen que este verano la situación sea diferente.

Incluso advierten que si no se les da ninguna solución puedan plantear acciones para hacer notar la voluntad de una parte del vecindario que no aprueba esta ubicación. Ante las críticas que ha generado esta implantación, el Ayuntamiento responde a este diario que la escuela náutica cuenta con todos los permisos de Costas.

Aclaran que esta vez se ha escogido esta zona porque el Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (Pativel) protegía la zona de La Gola, por lo que se impedía ese tipo de actividades.

Vecinos junto a las casetas que el club ha instalado en la Playa del Tamarit para ejercer su actividad desde este verano en la nueva zona. | ANTONIO AMORÓS

De igual forma, fuentes municipales señalan que no habrá problema de acceso para los vecinos ya que quedarán despejadas las pasarelas y que habrá una buena parte de la playa liberada, según aseguran. La zona estará delimitada y no podrán entrar los bañistas, como tampoco estará permitido que los medios que utilice la escuela puedan invadir zonas de playa fuera de esas zonas habilitadas. De igual forma, desde el Ayuntamiento señalan que las pretensiones son que la escuela funcione todo el año en esta misma ubicación para cumplir con las políticas del ejecutivo local de desestacionalización del turismo permitiendo este tipo de oferta en cualquier estación.

Sin embargo, los vecinos sienten que se están vulnerando sus derechos con esta nueva actividad y alertan de que una buena parte de la playa se verá comprometida.

Han remitido un escrito a la alcaldesa y al concejal de Playas alertando de que este paso puede romper con el concepto de playa tranquila y familiar, ya que aseguran que el grueso de usuarios que hacen uso de esta zona son personas jubiladas que tienen cerca sus viviendas, en una buena parte de segunda residencia.

Es el caso de María del Rosario Lázaro, ilicitana que cada verano acude a su apartamento en la calle Misteri, a tan sólo unos metros de la entrada a la playa. Tilda de «atropello» las intenciones de este club y que las administraciones lo permitan.

Refiere que mayoritariamente residen en temporada alta personas de avanzada edad, que requieren de andador, y también familias con niños, que ahora tendrán que desplazarse varios metros para ir a pie a la playa, ya que no podrán tener la arena a sólo un paso como durante décadas.

Isabel, otra vecina, está recogiendo firmas a pie de playa contra esta decisión desde hace dos días. Y al menos hasta ayer ya tenía registradas unas 200 rúbricas de vecinos y visitantes que no entendían la decisión, según aseguró a INFORMACIÓN. Lamenta, por otro lado, que se hayan colocado unas casetas en primera línea, lo que les resta visibilidad de la playa.

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