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Santa Pola

Pitadas «insufribles» en el puerto de Santa Pola

Residentes del municipio cargan contra varias tabarqueras por abusar de las bocinas para atraer nueva clientela

Una tabarquera amarrada en Santa Pola, en imagen de archivo. | ANTONIO AMORÓS

«No podemos más, resulta muy molesto, y venimos a Santa Pola para descansar». Esa es la sensación que tienen vecinos de varias urbanizaciones de Santa Pola que viven frente a las tabarqueras.

Narran a este diario que es muy común que ciertas embarcaciones utilicen bocinas y sirenas de forma continuada desde primera hora de la mañana hasta llegada la sobremesa, en plena hora de la siesta, lo que ha generado un malestar vecinal porque viven en tensión por estos ruidos.

Alegan que a escasos metros del puerto hay muchas viviendas de segunda residencia que se llenan en verano por familias y matrimonios mayores que buscan relajarse. También hay personas en activo que con la pandemia de coronavirus se mudaron a Santa Pola aprovechando el buen tiempo para teletrabajar, por lo que también sufren la falta de concentración por el contexto.

La problemática no viene de ahora, ya que cuentan que llevan años aguantando la situación. El cabreo es tal que han presentado numerosos escritos al Ayuntamiento y a la Capitanía Marítima para que alguna administración pueda revisar la situación, ya que los residentes aseguran que hay empresas que hacen uso de las pitadas para atraer la atención de los clientes y no para anunciar la salida, algo que está permitido y que además es obligatorio según la ley de Puertos.

Vicente D, administrador de fincas de varios edificios afectados en la avenida Fernando Pérez Ojeda narra que en septiembre de 2021 presentaron uno de los escritos en el que precisaba que «durante todos los meses que van desde marzo hasta octubre y de una forma continua y sin parar las tabarqueras han estado y están usando las bocinas y las sirenas, sin miramientos ni contemplación de los transeúntes, de todos los negocios, de todos los turistas que están alrededor y especialmente de los vecinos que viven enfrente, que son los que tienen que aguantar el ruido estridente» Si bien, los residentes han observado que la práctica mayoría de estos ruidos parte de una compañía en concreto.

Los residentes recibieron a finales de 2021 respuesta de la Capitanía Marítima de Alicante en cuyo escrito los técnicos recordaban que las embarcaciones deben hacer pitadas cortas en ciertas maniobras claves como cuando hay demanda de salida o de amarre en el puerto, mientras que no estaría justificado que los patrones hagan uso de la bocina para atraer clientela.

Si bien, desde la administración de fincas relatan que hay patrones que hacen uso de bocinas por 8 horas cuando están amarrados y casi nunca «cuando inician maniobra de salida o de llegada al amarre del puerto», por lo que urgen que, «de forma seria y eficaz» se aplique la legislación.

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