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VERANO

La playa de la provincia de Alicante con aguas tan tranquilas que parece una piscina: ideal para ir con niños y con personas mayores

Este lugar destaca por su fondo arenoso y poco profundo, sus servicios y un mar en el que hay que caminar varios metros para que el agua llegue a cubrir

La playa de la provincia de Alicante con aguas tan tranquilas que parece una piscina: ideal para ir con niños

Sin chiringuitos para hidratarse en la playa de Arenales del Sol / Héctor Fuentes

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SANTA POLA

La provincia de Alicante ofrece playas para prácticamente cualquier tipo de visitante. En su extenso litoral aparecen grandes arenales urbanos, pequeñas calas, rincones naturistas y zonas especialmente animadas en las que se practican deportes acuáticos. Quienes buscan ambiente pueden instalarse cerca de paseos marítimos repletos de restaurantes y terrazas, mientras que los aficionados al snorkel prefieren las calas rocosas y transparentes. También existen playas caninas, espacios accesibles para personas con movilidad reducida y tramos alejados de los grandes núcleos turísticos. Esta variedad permite organizar unas vacaciones diferentes sin abandonar la Costa Blanca, pasando de una jornada deportiva a un baño tranquilo o a una tarde de descanso frente al Mediterráneo.

No todas las playas, sin embargo, resultan igualmente cómodas para una familia con niños pequeños o para una persona mayor. En estos casos suelen buscarse arenales de fácil acceso, con servicios próximos y, sobre todo, con una entrada al mar progresiva. Las olas fuertes, los desniveles repentinos o los fondos de piedras pueden convertir el baño en una experiencia incómoda. Por el contrario, las aguas calmadas y poco profundas permiten refrescarse con más tranquilidad, aunque nunca debe prescindirse de la vigilancia ni ignorarse el color de las banderas. En Santa Pola existe una playa que reúne muchas de estas características y que, por la suavidad de su orilla, puede producir la sensación de estar entrando en una enorme piscina natural.

Playa Lisa

Se trata de Playa Lisa situada al sur del casco urbano de Santa Pola y junto al barrio que comparte su nombre. Se trata de una playa de aguas poco profundas, unos 670 metros de longitud y alrededor de 30 metros de anchura. Su principal singularidad es que el fondo arenoso desciende de manera muy suave: es necesario avanzar bastante para que el agua llegue a cubrir. Esta circunstancia explica que se haya convertido en una opción habitual para las familias y para quienes prefieren bañarse sin encontrarse inmediatamente con una zona profunda. Pese a esa apariencia tranquila, es una playa urbana con una ocupación elevada durante el verano.

Su arena y la ausencia de grandes desniveles facilitan que los niños puedan jugar en la orilla y que muchos adultos entren al agua de forma gradual. Las condiciones habituales del baño son tranquilas. La calma del agua tampoco convierte el espacio en una zona sin riesgos: los menores tienen que permanecer acompañados y las personas mayores deben seguir las indicaciones de los socorristas. La ventaja de Playa Lisa se encuentra precisamente en esa combinación entre poca profundidad, fondo de arena y proximidad a una zona residencial, sin necesidad de acceder por senderos complicados o bajar largas escaleras.

Servicios

La playa cuenta con los servicios propios de un arenal urbano, especialmente durante la temporada estival. Entre ellos se encuentran los puestos de salvamento, socorrismo y primeros auxilios, aseos, lavapiés, pasarelas, papeleras y alquiler de sombrillas y hamacas. También existen zonas infantiles y deportivas, establecimientos de restauración y posibilidades de aparcamiento en el entorno, aunque encontrar una plaza puede resultar más difícil en los días de máxima afluencia.

Playa Lisa es, por tanto, una alternativa especialmente cómoda para quienes priorizan una entrada suave al mar, servicios cercanos y un ambiente familiar. No es una cala escondida ni una playa vacía: durante julio y agosto puede recibir numerosos bañistas, por lo que conviene acudir temprano si se desea encontrar más espacio y aparcar con facilidad. Su atractivo no está en el aislamiento, sino en un mar que suele permanecer sereno y poco profundo durante muchos metros. A ello se suman los restaurantes, el paseo por la zona urbana y la cercanía de otros lugares de Santa Pola, como el puerto, las salinas o el castillo-fortaleza. Una combinación que convierte este rincón alicantino en un destino adecuado para compartir el baño entre distintas generaciones.

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