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Benidorm

El agua vuelve a brotar en la Séquia Mare

Un parque de 62.000 metros recupera elementos e historia de este canal de riego que hace más de 350 años contribuyó a repoblar la capital turística

Uno de los tramos de la Séquia Mare que se ha recuperado en Benidorm.

Uno de los tramos de la Séquia Mare que se ha recuperado en Benidorm.

Beatriu Fajardo de Mendoza, baronesa de Polop entre 1654 y 1678, tenía una idea en la cabeza: promover la construcción de un canal de riego (Reg Major) que sirviera para mejorar la producción de las tierras de secano. Así que lanzó un proyecto por el que el agua tendría que llegar, entre otros lugares, a Benidorm, donde la población era cada vez menor y quería repoblar la zona.

Fue en 1666 cuando, en una reunión en Polop, representantes de este municipio, Xirles, La Nucía y Benidorm decidían poner en marcha este riego que además servía para el consumo humano de las poblaciones. Ahora, 353 años después, ese Reg Major, conocido también como Séquia Mare, vuelve a brotar casi como el primer día, como muestra de lo que fue Benidorm en sus orígenes y su gestión del agua.

El agua corre desde hace unas semanas por el nuevo parque que lleva el nombre de esa Séquia Mare (como también lo lleva la rotonda que une las avenidas donde está ubicado). Ahí se encuentra el último tramo de este riego en suelo público. Este pulmón verde, que está enmarcado entre la avenida de la Comunidad Valenciana y Comunidad Europea, tomó forma como espacio lúdico y deportivo pero también como museo al aire libre que pretende contar a turistas y vecinos cómo llegó el agua hace más de tres siglos a Benidorm y lo importante que fue para sus habitantes.

Y es que, nada más crearse ese canal de agua, Benidorm recibió la que sería su segunda Carta Pobla de manos de Beatriu Fajado. La primera había llegado en 1325 pero tres siglos después, la población había menguado demasiado. Con una ciudad devuelta a la Baronía de Polop, con esa segunda carta de poblamiento unida a ese nuevo riego, Benidorm recuperó su independencia y atrajo a nuevos pobladores que volvieron a la huerta y comenzaron a dar forma al germen de lo que es el Benidorm actual.

El alcalde de Benidorm, Antonio Pérez, recuerda como esa acequia de agua «llegaba al borde de la ciudad, al mismo borde donde hemos hecho que vuelva ahora». Y es que en el parque de la Séquia Mare, un canal bordea su parte baja y por él vuelve a correr el agua siendo el único espacio de la ciudad donde lo hace este líquido elemento. Pero hay más. Allí se explica a modo de museo etnológico al aire libre, y con paneles, la importancia de ese canal,y aquellos que recorren la zona verde pueden contemplar la maquinaria original con la que se bombeaba el agua en la parte baja y bajo una espesa pinada a la que acompañan también retales agrícolas.

La Séquia Mare comenzó a construirse en 1659 y entraba en funcionamiento ocho años después. Nace en el barranco de Polop y recoge los caudales de fuentes naturales (Rovira, Gall, Garrofer y Torrent). Esta gran obra ejecutada tuvo un coste de 10.000 libras de la época y tiene 25 kilómetros desde La Nucía y Polop hasta l'Alfàs y Benidorm. En uno de sus ramales, el de Foies Blanques, llegaba hasta Altea.

En su trayecto, se podían encontrar hasta 12 molinos harineros, así como lavaderos, abrevaderos o brazales. Precisamente uno de esos molinos, el único que queda en el municipio alfasino de titularidad municipal,el Molí de Mànec, se encuentra inmerso también en un proyecto de recuperación del Ayuntamiento.

El embrión de la gestión del agua

Esa Séquia Mare sería el «embrión» de la gestión del agua que ahora hace la ciudad, añadió el alcalde. Y eso es lo que se ha intentado hacer llegar a todos lo que visitan el parque que lleva su nombre por medio de paneles y esos elementos de la maquinaria antigua. «Es la infraestructura hidráulica más importante que tuvo Benidorm y un elemento fundamental» para el desarrollo de la ciudad para llegar a lo que es actualmente, afirmó Pérez. De hecho, esa acequia estuvo activa prácticamente hasta los años 50 cuando Benidorm comenzó a sufrir su transformación turística y a comenzar a dejar de lado la actividad económica en las huertas para dedicarla a recibir viajeros.

Recuperar ese tramo de Séquia Mare era una de las apuestas del gobierno la pasada legislatura. El parque se ha desarrollado por fases y una de ellas era darle a este sistema de riego la importancia que tuvo. La última fase supuso la apertura de un parque de 62.000 metros cuadrados con una pinada de 15.000 metros cuadrados con ejemplares de valor medioambiental y 150 tipuanas y 50 jacarandas.

Además en él se ha hecho un vial de alrededor de un kilómetro para circular con bicicleta; y otro para el «running» de unos 1.500 metros. También se puede practicar en un «skate park» y hay zona de juegos infantiles, entre otras actividades lúdicas y deportivas que se unen a la puesta en valor del patrimonio cultural relacionado con el agua.

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