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Una investigación alerta sobre el peligro de derrumbe del antiguo pantano de Relleu

La obra arquitectónica no cuenta con ninguna figura de protección patrimonial y adolece de conservación tras 400 años

El estado del pantano de Relleu en la actualidad.

El estado del pantano de Relleu en la actualidad. pablo giménez

Poco se conoce sobre la historia del pantano de Relleu, una presa, ahora en desuso, pero con cerca de 400 años de historia. Sin embargo, el mal estado de conservación y la falta de protección sobre esta obra arquitectónica amenaza con derrumbar la deteriorada pared que aún se mantiene en pie y acabar con parte de la historia de la comarca de la Marina Baixa.

Así lo corrobora una publicación del profesor e investigador en la Universidad de Alicante (UA), Pablo Giménez, quien lleva años estudiando este pantano que se encuentra en un enclave único metido en una garganta de más de 40 metros. En su libro «La muralla i el lluent. El pantà de Relleu i el regadiu històric de la Vila Joiosa», publicado por la UA, cuenta la historia de este pantano, cómo se proyectó y se construyó, con qué finalidad y qué supuso para la huerta de La Vila hasta que fue abandonado por la construcción del pantano de Amadorio, aguas abajo. «Hasta ahora no existía una reconstrucción histórica y geográfica que permitiera ver con perspectiva el verdadero valor patrimonial de esta obra», afirmó Giménez. Pero el objetivo fundamental es el de «tratar de concienciar sobre la necesidad de proteger e intervenir sobre la estabilidad del pantano antes de que sea demasiado tarde». Y es que, según el investigador, actualmente esta obra no tiene ningún tipo de protección. En la provincia existen tres presas de este tipo: el de Tibi que es BIC (Bien de Interés Cultural); el de Elche que lo está tramitando; y el de Relleu que se ha intentado, de momento sin respuesta: «desde la UA siempre hemos insistido en la necesidad de una figura de protección». El paso del tiempo y la falta de conservación es algo que también preocupa. «La pared está revestida de sillares y el nucleo interno es de piedra y cal. Si los sillares desaparecen, hacen mella en la piedra», lo que va deteriorándolo. Pero además se une «la vegetación» que va abriéndose hueco lo que va debilitando la pared.

Giménez tiene claro que «arreglarlo es muy costoso» pero sí se podría hacer alguna intervención para mantenerlo aunque «es complicado porque es de todos y de ninguno». Ya que apuntó que la propiedad de la presa es de los Regantes de La Vila pero «está en dominio público hidráulico por lo que la Confederación tiene algo que decir, así como las administraciones o el Ayuntamiento de Relleu». Así aseguró que este último sí que ha hecho alguna actuación, pero que necesita de otras administraciones.

En la actualidad el pantano está en desuso desde que en los años cuarenta de construyera el pantano del Amadorio. Ahora se llena varias veces al año por el agua que le llega del río o de la lluvia pero el mal estado hace que ese agua dure poco dentro del mismo.

Una obra faraónica

Pantanos como este son auténticas «catedrales» de la hidráulica y del regadío y representan el enorme bagaje tecnológico que se acumuló durante muchos siglos en torno al agua y la necesidad de luchar contra las sequías. «El de Relleu es un proyecto contemporáneo al de Tibi pero las dificultades probablemente económicas retrasaron su contrucción», indicó Giménez. De hecho comparten ingeniero, Cristobal Antonelli.

El 8 de mayo de 1653 se concedió el privilegio real para su edificación lo que produjo el conocido como «miracle de les Llàgrimes», al llorar la imagen de Santa Marta, patrona de La Vila. Fue promovido por los Regantes de esta población que vieron como esta obra paliaba sus problemas de sequía. Durante los siglos posteriores, y debido a la acumulación de lodos, la pared de la presa se fue levantando para darle más cabida.

Con todo, la Diputación de Alicante ha elegido a este pantano y el de Tibi para uno de los proyectos pilotos en el marco del programa europeo de cooperación WAVE. Así se ha proyectado un humedal artificial junto a una zona para aves y un centro de educación ambiental. Pero quizá habría que mantener primero lo que aún hay en pie.

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