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Sanitarios de la Marina Baixa compran sus mascarillas al negarles Sanidad las que más protegen del covid

Los sindicatos afirman que se insta a los trabajadores a utilizar varios turnos las FPP2, que han de cambiarse cada 4 horas, y que las batas se les entregan mojadas

Sanitarios en la puerta del centro de especialidades de Foietes, cada uno con una mascarilla distinta.

Las restricciones sobre el uso de los equipos de protección individual (EPIs) impuestas a los sanitarios en el departamento de salud de la Marina Baixa están obligando a muchos trabajadores de la sanidad pública de esta comarca a comprar sus propias mascarillas FPP2 y llevarlas desde casa para poder tener una mayor protección frente a la covid-19. Así lo han denunciado a este diario varios sindicatos, cuyos delegados critican que estos EPIs se están entregando «con cuentagotas» y que en muchos servicios, entre ellos Urgencias no-covid, Quirófanos o Rehabilitación, se están denegando. Y ello, a pesar de que muchos pacientes que acuden con otras dolencias pueden ser positivos en coronavirus y no presentar síntomas, con el elevado riesgo de contagio que ello supone.

La gerente del departamento afirmó ante esta denuncia que la técnico de Prevención de Riesgos Laborales sigue las indicaciones recogidas por el Ministerio de Sanidad y que el acceso a estas mascarillas está reservado al personal que trata directamente con pacientes contagiados o con sospechas de covid.

La reivindicación de equipos de protección para el personal sanitario viene arrastrándose desde la primera ola de la pandemia. En marzo, el problema fue la falta de material; ahora, cuando hay material de sobra, el problema es que no se le proporciona a los trabajadores, «a pesar de la propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales dice que los trabajadores tienen el derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo», mantiene el Sindicato de Enfermería (SATSE). Luis Gómez, delegado de este sindicato en la Marina Baixa, afirma que, lejos de cumplir con los protocolos de seguridad, que ante la duda recomiendan tratar a todos los pacientes como si fueran positivos en coronavirus, «la Administración está teniendo mucho celo a la hora de proporcionar los EPIs», llegando incluso a «recomendar que alarguemos la vida media de las mascarillas FFP2 durante más de un turno, cuando la normativa establece que deben tener un uso máximo de 4 horas ininterrumpidas». Desde el Sindicato de Enfermería afirman que esta situación no solo se da en el Hospital, sino también en los centros de salud de la comarca, y consideran que se trata de un «problema muy grave».

Por su parte, el delegado de Comisiones Obreras en este centro, Juanra Such, también criticó la falta de suministro de material de protección e indicó que, además de denegar mascarillas FPP2 a personal que, a su juicio, sí las tendría que llevar, también hay otros materiales que no se entregan en condiciones óptimas, como las batas de protección: «Cuando se llevan a lavar y desinfectar, llegan mojadas y tenemos que colgarlas por donde podemos para que se sequen», llegando al punto de que «si entra una urgencia, se acaban utilizando mojadas», añadió.

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