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Seis horas de clase en un taburete

La apertura de aulas provisionales para adaptarse a la normativa del covid obliga a alumnos de un instituto de Benidorm a pasar toda la jornada escolar en asientos altos sin respaldo o en butacas con una tabla de madera sobre las rodillas para tomar apuntes

Un aula del Bernat de Sarrià con taburetes para dar clase.

Un aula del Bernat de Sarrià con taburetes para dar clase.

Ir al instituto se ha convertido este curso para la gran mayoría de estudiantes en toda una odisea, no solo por las exigencias propias de estudiar las materias correspondientes a cada etapa sino, principalmente, por la necesidad de adaptar sus rutinas a los nuevos protocolos para prevenir contagios de covid-19 en las aulas. Además del uso de la mascarilla, el lavado de manos, los turnos alternos de clases presenciales y online establecidos para algunos niveles o la obligación para los alumnos de traer de casa gel hidroalcohólico y una bayeta para desinfectar su mesa, los centros han tenido también que adaptar sus instalaciones para reducir ratios y, con ello, crear nuevas aulas en espacios que antes no se utilizaban para dar clase o se hacía solo de manera esporádica, como salones de actos, laboratorios, salas de profesores o gimnasios. Y ello, a pesar de que muchos de ellos carecen del equipamiento necesario para poder dar y recibir clases en condiciones.

Algunos alumnos del instituto Bernat de Sarrià de Benidorm están sufriendo en sus propias carnes todas las consecuencias de esta «nueva normalidad» educativa. Así lo denunciaron ayer a este diario las familias de algunos estudiantes que se han visto obligados a pasar toda la jornada escolar en taburetes altos sin respaldo o en sillones que carecen de mesa, teniendo que utilizar en su lugar una tabla de madera sobre sus rodillas para poder escribir y tomar apuntes.

Uno de los cursos afectados por esta situación es una clase de Segundo de la ESO, que se ha habilitado en la antigua aula de Dibujo del centro. «Los niños llegan a casa quejándose de que les duele la espalda, porque no se pueden apoyar y tienen que estar todo el rato encorvados», explicó una de las madres, que señaló que algunos días los alumnos han de pasar en estas sillas hasta seis horas, con el único descanso de los 20 minutos de patio, con la incomodidad que ello comporta. «En años anteriores los chavales iban cambiando de aula y una hora en este tipo de sillas se podía soportar, pero ahora están siempre en una clase fija, por lo que, a excepción de algunas optativas, pasan todo el tiempo en estos taburetes y así no hay quien pueda estudiar», lamentó esta mujer.

Las familias aseguran que los alumnos se han quejado de esta situación a sus profesores, haciéndoles saber los inconvenientes de estar durante toda la jornada «como si estuvieras en la barra de un bar, sin que los pies te lleguen prácticamente al suelo y sin ningún punto de apoyo para la espalda», así como los dolores musculares que arrastran desde que comenzó el curso. Igualmente, los afectados afirmaron haber puesto en conocimiento de esta situación al alcalde de Benidorm, Toni Pérez, a través de un mensaje, para intentar que medie para conseguir una pronta solución para estos chavales, que tienen entre 12 y 13 años.

De salón de actos a aula

Pero la situación de esta clase de 2 de la ESO no es la única anómala en el Bernat de Sarrià. Las familias relataron que los estudiantes de un aula de Segundo de Bachillerato han sido reubicados para dar clase en el salón de actos del instituto, donde en lugar de sillas y pupitres hay butacas. Las familias se quejaron de que, en este caso, la deficiencia radica en que los estudiantes carecen de mesas en las que poder colocar los libros, libretas o folios para tomar apuntes, por lo que han de utilizar unas tablas de madera apoyadas sobre las rodillas a modo de pupitre. «La opción era esa o que los chavales tuvieran que ir al instituto una semana sí y una semana no», indicaron estas fuentes, que pese a los inconvenientes por tener que dar clase en esas condiciones y la petición de intentar buscar una solución, consideraron que «al menos pueden ir a clase todos los días para poder preparar la Selectividad».

Consultado sobre este asunto, el equipo directivo del IES Bernat de Sarrià indicó que «los cambios organizativos están obligando a reajustar la disposición de las aulas, con el fin de ofrecer la mayor presencialidad» y que «se empezó con los pupitres del aula de Dibujo, pero actualmente el aula cuenta con pupitres con respaldo como el resto de aulas». Las familias afirman que, al menos hasta ayer al mediodía, el mobiliario en esta clase no se había repuesto.

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