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La salida del Reino Unido de la UE anima el empadronamiento de 5.000 británicos en tres años

El colectivo de residentes de esa nacionalidad aumentó en 1.500 personas en 2019, sobre todo en municipios costeros como Benidorm - El registro se vuelve obligado al dejar de ser comunitarios

Extranjeros en una terraza en la costa de Orihuela, la zona de la provincia con más residentes británicos, antes de la pandemia. | TONY SEVILLA

Extranjeros en una terraza en la costa de Orihuela, la zona de la provincia con más residentes británicos, antes de la pandemia. | TONY SEVILLA

La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha animado a al menos cerca de 5.000 británicos a empadronarse en la provincia de Alicante en tres años. Los datos definitivos del padrón a 1 de enero de 2020 desglosados por nacionalidades, dados a conocer esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE), cifra en 71.277 los residentes procedentes de ese país, 1.549 más que los que había al inicio del año anterior y 4.880 más que al comienzo de 2017. Realmente son más los británicos que se han inscrito en los registros municipales de habitantes en este tiempo, teniendo en cuenta que también se habrán producido bajas.

El incremento de ciudadanos del Reino Unido en la provincia es significativo porque se trata, con diferencia, del más elevado entre los estados de la UE, considerando que este país todavía formaba parte de la misma en el periodo al que se refieren los datos. Los colectivos de la mayoría de nacionalidades se han mantenido estables en los últimos años, o incluso ligeramente a la baja, con ejemplos tan llamativos como los alemanes y los holandeses, cuya colonia es muy numerosa en la provincia. Ni siquiera han crecido los ciudadanos de países del este de la Unión cuya llegada se asocia más a motivos laborales, como Rumanía y Bulgaria, lo que da mayor excepcionalidad aún a esta inmigración británica.

La explicación más plausible es de esa forma el Brexit, y más en concreto su entrada definitiva en vigor a partir del 1 de enero de este año. Los británicos han dejado de ser ciudadanos comunitarios, lo que en la práctica les obliga legalmente a estar empadronados si realmente residen en España. De lo contrario podrían encontrarse en situación irregular, además de no poder acceder a servicios tan básicos y demandados como los sanitarios y de tipo social. Esta situación no es obligatoria para las personas de países de la UE y los demás estados que forman parte del Espacio Schengen, dada la libertad de movimientos existente en circunstancias normales. De hecho, tal y como ha publicado este periódico en repetidas ocasiones, esto da pie a que muchos ciudadanos comunitarios eviten empadronarse, aun cuando hagan uso de los servicios públicos. Esto ha supuesto tradicionalmente un inconveniente para las administraciones públicas, especialmente para los ayuntamientos, que son quienes atienden directamente a estas personas.

Así pues, resulta lógico que se haya producido un incremento notable de la colonia británica en los municipios costeros y del prelitoral de la provincia. En Benidorm ha aumentado en 476 personas en un año, y en 897 desde 2017; también ha crecido desde 2019 en 172, 88 y 72 personas, respectivamente, en Torrevieja, Orihuela y Xàbia, localidades donde el colectivo de ciudadanos del Reino Unido es más numeroso. Hay también crecimientos similares en otros municipios como Dénia, El Poble Nou de Benitatxell, Pilar de la Horadada, Catral, San Miguel de Salinas o Algorfa. No obstante, también hay algunas excepciones, como l’Alfàs del Pi y Rojales, donde desciende la cifra de residentes británicos.

El geógrafo de la Marina Alta José Vicente Sánchez, que vive de cerca las particularidades del padrón en estos municipios, considera que «la nueva situación» del Reino Unido obliga a sus ciudadanos a «mover ficha y mostrarse ante la estadística oficial». El experto apela a ir hacia una «normalización», en la que las estadísticas oficiales reflejen cada vez mejor una realidad que antes quedaba en parte «escondida» y que al final implicaba la existencia de «una bolsa de residentes flotantes», con los consiguientes problemas de los municipios para gestionarla.

Presencia general en localidades de cualquier tamaño y ubicación

Uno de los aspectos más llamativos del colectivo de residentes originarios del Reino Unido es que su presencia en la provincia de Alicante se extiende a todo el territorio, hasta el punto de que Benifallim y Fageca son los dos únicos municipios donde no hay ningún vecino de esta nacionalidad, según el padrón de 2020. Así, también hay británicos en el resto de localidades de pocos habitantes de las zonas de interior, y en los municipios industriales de esas mismas comarcas. Eso sí, en estos últimos su número es mucho más reducido, y además suele ser más habitual que residan fuera de los núcleos urbanos, en contra de lo que sí ocurre con más frecuencia en pueblos pequeños.

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