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El vandalismo golpea de nuevo el enclave turístico de la zona de la Cruz de Benidorm

Bolardos arrancados y una luminaria destrozada son algunos de los desperfectos ocasionadosLa zona tiene acceso restringido a vehículos

La zona donde estaban ubicados los bolardos que prohíben el acceso de vehículos. | INFORMACIÓN

La Cruz de Benidorm es uno de los enclaves más turísticos de la ciudad. Además, se encuentra ubicada dentro del parque natural de Serra Gelada, un área protegida prácticamente sobre el mar. Pero no solo es un lugar para disfrutar del paisaje o la naturaleza, sino que en los últimos días ha sido el escenario del vandalismo de manos de unos desconocidos que han provocado varios desperfectos. No es la primera vez que esta zona sufre este tipo de ataques de terceros.

Los últimos incidentes tuvieron lugar hace unos días. Los bolardos que impiden el acceso a los vehículos a esta zona, ubicada en el parque natural de Serra Gelada, fueron arrancados «de cuajo». Pero no solo eso. Las maderas que son las que cierran el paso a vehículos no autorizados se lanzaron a la zona montañosa de alrededor.

Así lo confirmó a este diario el concejal de Espacio Público, José Ramón González de Zárate. El edil apuntó que «no es la primera vez que ocurren estos destrozos» ya que esos bolardos se han tenido que reponer otras veces. Este sistema para evitar el paso se realizó con «pósters de madera, un material acorde con el entorno». La primera vez también se arrancaron por lo que «se reforzó la zona donde se aguantaban». Pero parece que eso tampoco ha parado a los amantes de lo ajeno porque «los han vuelto a arrancar». Podría haberse hecho con un vehículo de gran cilindrada y la intención supuestamente sería poder acceder con el vehículo a la zona acotada al paso de turismos, la parte más alta donde se ubica la conocida Cruz de Benidorm, en lo alto de Serra Gelada. A todo ello se une algunos desperfectos más en elementos que se pueden encontrar en el camino.

Los elementos arrancados del acceso a la Cruz junto a basura en una zona cercana. | INFORMACIÓN

Cabe recordar que este enclave turístico y el Tossal de la Cala se cerraron completamente al tráfico hace unos meses, salvo alguna excepción autorizada, como los residentes, los servicios de emergencia o aquellos que tengan una causa justificada. Así que solo se puede acceder a pie a ellos desde la calle Pekín donde existen aparcamientos habilitados para aparcar los turismo. Así quedan unos 320 metros de largo donde se ha instalado pavimento y mobiliario que impide también que se pueda circular. «Existen hasta seis carteles que lo recuerdan antes de llegar a la zona de bolardos», indicó el edil. Es decir que el que acceder hasta esa zona ha observado las restricciones.

Con todo, no es lo único que ha sufrido desperfectos en este tiempo. Igualmente se arrancó la farola solar existente para dar visibilidad. Un elemento que «tiene un coste de unos 3.000 euros», apuntó el concejal. El resto «se repone con material y mano de obra municipal», pero eso no supone que no tenga coste. El regidor apuntó que «quizá nos planteemos cambiar los bolardos de madera por unos de hierro». A todo ello se suma además la basura que muchos deciden tirar por el camino hacia este enclave turístico. El edil explicó que «somos más cabezotas que todos ellos y no pararemos de proteger el parque natural» aunque se repitan los actos vandálicos.

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